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Zaragoza

Sucesos

El juez cree que la muerte del Picarral y la de Víctor Laínez no son iguales "ni de lejos"

A la hora de justificar la puesta en libertad del joven detenido por la pelea mortal del bar El Capricho, el magistrado recuerda cómo valoró el jurado lo sucedido en el crimen de los tirantes. Dice que la víctima de aquel recibió una "auténtica paliza", mientras que el fallecido el día 22 inició el altercado y solo encajó un manotazo.

El detenido fue trasladado a primera hora de ayer al juzgado de guardia de Zaragoza.
El detenido fue trasladado a primera hora de ayer al juzgado de guardia de Zaragoza.
Guillermo Mestre

El titular del Juzgado de Instrucción 7 de Zaragoza, Rafael Lasala, dejó este domingo en libertad provisional sin fianza a L. J. R. H., el joven de 28 años al que la Policía detuvo el pasado viernes por su implicación en la pelea que se produjo el 22 de diciembre en un bar del Picarral y costó la vida a un hombre de 53 años. Y, entre otros argumentos, a la hora de justificar su decisión, el magistrado no ha podido evitar comparar lo sucedido ahora con el crimen de los tirantes, del que fue víctima Víctor Laínez en diciembre de 2017.

Para Lasala, aunque ambas agresiones se produjeron en un bar y tuvieron como resultado un fallecido, los dos casos no son iguales "ni de lejos". Recuerda que el jurado encontró a Rodrigo Lanza culpable de un delito de lesiones dolosas en concurso con un homicidio imprudente -por el que fue condenado a 5 años de cárcel-, cuando su ataque fue por la espalda y la víctima recibió una "auténtica paliza". Según el juez, el detenido por los hechos del Picarral propinó solo un "manotazo" a Valentín M. G. para quitárselo de encima y porque este previamente se le había encarado. De ahí que considere oportuna su puesta en libertad.  

Como ya hiciera el sábado al ser interrogado por el Grupo de Homicidios, L. J. R. H. reconoció este domingo en el juzgado de guardia que discutió con la víctima en la cervecería El Capricho. Sin embargo, negó que agrediera con violencia a Valentín M. G. e insistió en que solo le dio "un empujón". Pero lo cierto es que este último falleció doce horas más tarde en su vivienda como consecuencia de un traumatismo craneoencefálico.

La Fiscalía pidió prisión o fianza de 10.000 euros

Tras estudiar el "amplio atestado policial", la Fiscalía pidió prisión provisional eludible con una fianza de 10.000 euros. La defensa, de la que se encarga el letrado José Cabrejas, entendía, sin embargo, que solo cabía la puesta en libertad. Y esta última fue la opción por la que se decantó el magistrado, por entender que las pruebas apuntan, "a lo sumo", a un delito de lesiones dolosas en concurso con un homicidio por imprudencia. 

En su auto, Lasala explica que fue Valentín M. G. quien inició el altercado al lanzar una botella a una discapacitado por eruptar en la terraza. Su acción le fue recriminada por varios clientes, entre ellos L. J. R. H. De ahí que el ahora fallecido se dirigiera después a la mesa donde se encontraba este con su mujer e hijos a pedirle explicaciones.

Según el juez, el joven se levantó para quitárselo de encima y le dio "un fuerte manotazo, quizá un puñetazo" que le impactó en la mejilla izquierda. El otro hombre perdió el equilibrio y al caer se golpeó la cabeza contra el suelo, quedando inconsciente "unos minutos". Al llegar los sanitarios del 061, comprobaron que la víctima estaba "ebria y vomitando", pero como había perdido el sentido, le dijeron que tenían que hacerle pruebas en un hospital. Sin embargo, este se negó rotundamente y se marchó a casa acompañado por varios amigos.

Los hechos se produjeron sobre las 21.15 del día 22, pero no fue hasta 10.00 del día siguiente cuando el compañero de piso de Valentín M. G. se lo encontró muerto en su cama y dio aviso al 091. Al practicar la autopsia al cadáver, los forenses comprobaron que el fallecido presentaba un grave traumatismo craneal, lo que obligó a intervenir al Grupo de Homicidios.

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