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Zaragoza

sucesos

Un policía acusa a una mujer de abusos por tocarle los genitales en una intervención

La Fiscalía ha pedido una pena de dos años de cárcel para la presunta agresora, de 64 años, pero la acusación va más lejos y solicita hasta seis.

El denunciante asegura que estaba de espaldas cuando fue asaltado por la mujer.
Fotografía de archivo de un policía nacional durante una intervención en Zaragoza
HA

Por su condición de agentes de la autoridad, los funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía tienen que lidiar a diario con todo tipo de situaciones, exponiéndose a no pocos riesgos. Máxime, aquellos que forman parte de unidades como la de Seguridad Ciudadana, encargada de patrullar las calles y atender los avisos del 091. Para estos policías, sufrir un delito de atentado o de lesiones se ha convertido en algo hasta rutinario. Lo que no es tan habitual es que un uniformado sea víctima de abusos sexuales. Menos aún, si este es un varón y se encuentra en acto de servicio.

Sin embargo, una mujer de 64 años se sentará próximamente en el banquillo de los acusados precisamente por eso, por someter a tocamientos a un agente del Cuerpo Nacional de Policía durante una intervención. En concreto, por tocarle intencionadamente los genitales y darle después una palmada en las nalgas.

Para la Fiscalía, no se trata de un asunto baladí. Como prueba, los dos años de prisión que solicita para la toledana María F. G. por un delito de atentado y otro de abusos sexuales. Tampoco se trata de una cuestión menor para el policía que sufrió los tocamientos, que no solo dio cuenta de lo ocurrido en el atestado, sino que decidió personarse en el procedimiento penal como acusación particular. Lo hizo a través del abogado Marco Antonio Navarro, quien ya ha anunciado que solicitará en el juicio una condena aún mayor que la del ministerio público: seis años de cárcel.

Una palmada en las nalgas

Los hechos que dieron lugar a esta causa se remontan al pasado 15 de octubre, cuando el denunciante y un compañero acudieron a un altercado que se estaba produciendo en una vivienda de la calle de Reina Felicia de Zaragoza. Al llegar, un hombre les explicó que había tenido problemas con su compañera de piso. Según las acusaciones, cuando los agentes pidieron a esta que se identificara, se mostró «hostil y agresiva», propinándoles golpes y manotazos, pero sin llegar a lesionarlos.

La sorpresa se produjo después, cuando, aprovechando que uno de los policías estaba de espaldas, le metió la mano entre las piernas para tocarle sus partes íntimas y le dio una palmada en las nalgas. Según declaró en el juzgado el funcionario, el abuso sexual sufrido fue «inequívoco, claro y directo». Es más, el policía aseguró que, tras la detención, ya en comisaría, tuvo que apartarse de la mujer, ya que esta seguía tratando de manosearle.

La mujer trató de justificarse diciendo que no ve bien y que tiene una lesión en la mano derecha y no la controla bien

La acusada lo niega todo. Y cuando le preguntaron por lo ocurrido, trató de justificarse diciendo que no ve bien y que tiene una lesión en la mano derecha y no la controla bien. Respecto al atentado, manifestó que nunca ha pegado a nadie y lo único que dijo a los policías fue: «Déjenme». En cuanto a los abusos, mantiene que nunca quiso tocar a nadie de la forma en que le atribuyen.

La abogada de la defensa, Julia Ruiz, pidió un informe forense para conocer el grado de imputabilidad de la encausada. Tras reconocerla, los especialistas llegaron a la conclusión de que, aunque la mujer «posiblemente» padezca problemas neuróticos, no sufre ningún trastorno que afecte a su capacidad volitiva o imputabilidad.

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