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Zaragoza

moda y literatura

Balenciaga, el arquitecto textil adelantado a su época

El periodista madrileño Nacho Montes presentó en el Palacio de Sástago ‘El hijo de la costurera’, una novela basada en la vida del conocido diseñador de moda.

Nacho Montes, autor de 'El hijo de la costurera'.
Nacho Montes, autor de 'El hijo de la costurera'.
Heraldo

‘El hijo de la costurera’ (La Esfera de los libros) es la la tercera y última novela del periodista y escritor Nacho Montes, madrileño de nacimiento pero muy vinculado a Aragón. “Toda mi familia materna proviene de Sabiñánigo y Jaca, y mi madre estudió en Zaragoza, por lo que esta tierra está muy presente en mi vida”, asegura el autor.

Tras la publicación de ‘¿Nada que ponerte?’ y ‘Zapatos rojos para saltar en los charcos’; Montes regresaba a la capital aragonesa con motivo de la presentación de su nuevo libro que ha alcanzado la tercera edición en tan solo un mes desde que saliera a la calle. “Es la primera ficción sobre la vida de Cristóbal Balenciaga en todo el mundo que trata de convertirse en un reflejo de lo que fue el maestro”, asegura.

Una novela en la que Montes cuenta la historia que había detrás del creador, si historia, su parte más humana, o, al menos, la que le gustaría que hubiera vivido. “En vida tuvo un gran éxito en el ámbito laboral pero fue desdichado en su vida personal. Creo que si hoy tuviera este libro entre sus manos se sentiría más dichoso y se vería reflejado”, afirma. La obra fue un encargo de la editorial pero reconoce que le pareció un reto maravilloso: “Este proyecto me permitía mezclar fabulación y realidad con un personaje de la talla de Balenciaga”.

Ambientada en el San Sebastián y el París de principios del siglo XX, la novela relata los inicios del diseñador desde que comenzó ayudando a su madre, “una costurera de remiendo de las de toda la vida”, señala; así como de su amistad con la marquesa de Casa Torres, que comenzó cuando tan solo era un niño, sin olvidar sus relaciones con la aristocracia europea y la casa real de la época.

“Escribir ficción desde cero es muy fácil, pero cuando partes de una historia como la del maestro Balenciaga necesitas ponerle mucha emoción”, afirma Montes, que asegura que hay mucho del propio autor en cada personaje, en cada escenario, en cada trama… “Mucha gente no sabe quién fue realmente Balenciaga a pesar de que ha sido uno de los pocos maestros de la arquitectura textil del mundo, ni siquiera saben que era español”, asevera.

Y es que el diseñador era capaz de crear auténticas obras de arte tan solo partiendo de un pedazo de tela, sin patrón y sin tijeras. “Podía crear cualquier diseño desde cero sobre el cuerpo humano, y eso no lo sabe hacer cualquiera”, reivindica. El modisto vasco logró crear volúmenes insospechados, líneas fluidas y formas verdaderamente rompedoras en su época, algo que le hizo pasar a la historia como un visionario en todos los sentidos.

Un homosexual en 1900

Sin embargo, y aunque Balenciaga siempre llevó una vida muy discreta en el seno una familia muy conservadora –algo normal en aquella época-, el diseñador encontró en París la libertad que no existía en España. La ciudad francesa se convirtió, en palabras de su autor, en el lugar donde podía ser él mismo. “En la novela hablamos de dos grades amores del maestro, uno que fue real y otro que yo he creado. Al final fue un homosexual a principios de siglo XX al norte de España con todo lo que eso implicaba”, resume.

Y aunque vivió parte de su éxito internacional en vida, lo cierto es que jamás llegó a disfrutar del reconocimiento de sus propios paisanos. Sin embargo, su último trabajo fue en casa, en concreto el vestido de novia que lució Carmen Martínez-Bordiú en su enlace, el 8 de marzo de 1972.

Grace Kelly, Ava Gardner, Jackie Kennedy o Audrey Hepburn son tan solo algunas de las estrellas que confiaron en la mano del maestro de Guetaria, hoy considerado por muchos uno de los mejores diseñadores de España. “Muchos de los hoy considerados como grandes de la moda, como son Dior o Channel, lo tienen uno una referencia. Sin embargo, en España, pocos lo relacionan con sus trabajos”, reivindica el escritor. 

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