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Los 5 policías imputados por el hurto de licores, ropa y perfumes lo niegan todo

Los funcionarios de la Jefatura Superior de Aragón declararon ayer ante la juez como presuntos autores de un delito de malversación. Cuatro de ellos están suspendidos de empleo y sueldo desde comienzos de noviembre.

El alijo de 2.061 botellas fue depositado en los calabozos de la Jefatura Superior de Aragón, que se utilizan como almacén.
El alijo de 2.061 botellas fue depositado en los calabozos de la Jefatura Superior de Aragón, que se utilizan como almacén.
Cuerpo Nacional de Policía

La titular del Juzgado de Instrucción número 6 de Zaragoza, Natividad Rapún, tomó declaración este jueves como imputados a los cinco policías nacionales investigados por la desaparición de 361 botellas de licor ‘premium’, ropa de Inditex, perfumes y cosméticos de los calabozos de la Jefatura Superior de Aragón, donde permanecían depositados por orden judicial tras su decomiso en dos operaciones de 2017. Se trata del inspector jefe E. G. B., el subinspector R. A. P. y los agentes J. M. H. M., M. D. C. y O. J. G. L., a los que la magistrada aclaró en primer lugar que se les han abierto diligencias como presuntos responsables de un delito de malversación y no de apropiación indebida o contra la administración de justicia, como en un principio se barajó. Es decir, en caso de que la causa acabara en juicio, este se celebraría ante un jurado popular.

Los hechos que se les atribuyen se produjeron los días 7 y 8 de septiembre de 2019 y salieron a la luz a raíz de un escrito anónimo dirigido a los responsables de la Policía Nacional. De hecho, Asuntos Internos se hizo cargo del tema y sus pesquisas llevaron a la suspensión temporal de empleo y sueldo de cuatro de los policías: todos salvo O. J. G. L. Sin embargo, antes de concretar la sanción administrativa que correspondería a los funcionarios habrá que esperar a que se produzca una resolución firme en la vía penal.

Durante la investigación interna, en ningún momento se interrogó a los policías bajo sospecha. Así, la de ayer fue la primera vez que pudieron dar su versión de lo sucedido. Los interrogatorios se celebraron a puerta cerrada, pero parece que no sirvieron para esclarecer completamente los hechos, ya que los cinco imputados negaron haberse apropiado de material alguno, pero lo cierto es que falta de todo.

Orden directa del jefe superior

En el anónimo enviado a la Jefatura, su autor dejaba entrever que la orden de retirar los licores, la ropa y los perfumes la había dado un mando, contra el que inicialmente también se abrieron diligencias judiciales. Pero la investigación de Asuntos Internos descartó la implicación de dicho responsable policial y la juez tampoco lo ha imputado. Durante su declaración, el encausado E. G. B. aclaró que el 4 de septiembre recibió una orden directa del jefe superior de la Policía Nacional en Aragón, Juan Carlos Hernández, para que trasladara el material desde los calabozos de la Jefatura a la antigua carpintería del cuartel del Mayandía. Llegaban las fiestas del Pilar y, al parecer, querían tener estas dependencias disponibles.

El inspector jefe investigado recordó que los despachos de la zona anexa a los calabozos de la Jefatura los ocupan actualmente el Grupo de Hurtos, por lo que, de cara a organizar el traslado de las botellas y resto de productos habló con su responsable, el subinspector R. A. P. Según E. G. B., este le dijo que no podría estar el domingo 8, cuando iban a hacer la ‘mudanza’. Sin embargo, le dejó la llave de las dependencias en el control de seguridad para que pudiera acceder sin problemas. Y así lo hizo, indicó, acompañado del también investigado J. M. H. M. y otros dos civiles, uno de ellos de nacionalidad rumana.

Preguntado por la jueza, el inspector jefe señaló que el agente estaba a su cargo y las otras dos personas eran de su «total confianza». Según este, utilizando una furgoneta sin distintivos de la Policía, en tres viajes, llevaron «todo lo que había allí» hasta Mayandía. E. G. B. insistió en que ninguno de ellos se quedó nada.

Las cámaras instaladas en los calabozos constataron que, la mañana del sábado 7 de septiembre, el subinspector R. A. P. y los también imputados M. D. C. y O. J. G. L. estuvieron en las dependencias donde se guardaban los licores y la ropa. Cuando la magistrada les preguntó ayer qué hacían abriendo cajas supuestamente precintadas y manipulando productos, los dos primeros dijeron que tomaban «muestras» para guardarlas en otro cuarto anexo: unas 50 botellas y algo menos de diez perfumes que entregaron al día siguiente de salir a la luz el anónimo. Según estos, era un procedimiento habitual y dichos productos «nunca salieron de la Jefatura».

El quinto investigado, chófer del jefe superior, explicó que él estaba aquella mañana allí para preparar el coche. Las defensas, a cargo de Enrique Esteban, Pilar Sangorrín y Patricia Millastre van a pedir el archivo de la causa.

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