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El barrio de Montemolín quiere un hueco en el Diccionario de la RAE

Sus vecinos han propuesto que el término ‘montemolinero’ se incluya en la próxima edición de esta publicación, referencia para más de 400 millones de hispanohablantes.

Antiguo Matadero donde se ubica el Centro Cívico Salvador Allende.
Antiguo Matadero donde se ubica el Centro Cívico Salvador Allende.
Heraldo

Si uno busca en el diccionario de la Real Academia Española una referencia de Montemolín, le será imposible encontrarla. Los términos más próximos a este zaragozano barrio, en lo que a las páginas de la publicación se refiere, son ‘moteleva’ y ‘montenegrino’. Es precisamente entre estas dos palabras donde los vecinos de esta zona de la ciudad quieren quedar reflejados.

Para ello, la Asociación Vecinal Larrinaga-Montemolín ha iniciado una campaña para conseguir que la RAE incorpore el vocablo ‘montemolinero/a’ para aludir al gentilicio asignado a las personas originarias o habitantes del barrio de Montemolín de Zaragoza. Una curiosa y original iniciativa con la que el colectivo quiere dar a conocer este vecindario, también llamado Bajo Aragón. “Se está perdiendo. Hay mucha gente que no lo conoce y lo confunde con el barrio de Las Fuentes o con San José”, lamenta José Antonio Prades, presidente del colectivo vecinal.

La idea de ponerse en contacto con la RAE surgió de la mano de uno de los vocales de la entidad en uno de los plenos que celebran periódicamente. “Estuvimos investigando un poco y vimos que hay un pueblo en Badajoz que también se llama Montemolín, pero sus habitantes se llaman montemolineses”, explica Prades. Inmediatamente después, el representante de la asociación realizó su propuesta vía web a la Academia. Por el momento, como toda respuesta, a la asociación le han comunicado que su sugerencia ha sido recibida y que será objeto de un estudio exhaustivo.

Cada año, el diccionario más famoso de habla hispana incorpora nuevos términos cuyo uso se va extendiendo entre la población. Este año, por ejemplo, la RAE ha aceptado zasca, casoplón, sieso o antitaurino, que ya no tienen la consideración de vulgarismos ni de coloquialismos.

Uno de los principales criterios de la Academia para aceptar o no una nueva voz es que esta tenga un uso generalizado. Por este motivo, desde la asociación invitan a todos los vecinos del barrio –y de la ciudad- a utilizar sin miedo el término en sus redes sociales, publicaciones o blogs, para que la institución cultural detecte que su uso ha aumentado. “Sería un éxito para el barrio. Justamente, lo que queremos es que se reconozca nuestra existencia, y qué mejor que nuestro gentilicio esté admitido por la Real Academia Española y lo lean 400 millones de personas”, considera Prades.

Un barrio entre dos aguas

El barrio de Montemolín no empezó a urbanizarse con cierta densidad hasta comienzos del siglo XX, aunque sus orígenes se remontan a la segunda mitad del siglo XIX.

Fue también en el XX cuando empezaron a desarrollarse los barrios de Las Fuentes y San José, que experimentaron un gran crecimiento demográfico y a los que se dotó de muchos más servicios. “Fueron mucho más atendidos y acabaron por absorber Montemolín”, apunta Prades. Finalmente, cuando en el año 1981 el término municipal de Zaragoza se articuló en 12 distritos, Montemolín desapareció como entidad jurídica.

Actualmente, la mitad del barrio pertenece al distrito de Las Fuentes y la otra mitad, al de San José. Lo que sí ha permanecido inmutable es el sentimiento de los vecinos de esa antigua zona de la ciudad, que reclaman un mayor reconocimiento de su identidad. “Nuestra ilusión es que, si algún día se unifican los distritos de San José y Las Fuentes, el territorio resultante recuperara el nombre de Montemolín”, comentan desde la asociación.

En estos momentos, la principal preocupación de este colectivo –y también de la Asociación Vecinal de Las Fuentes, Civitas, la asociación de mujeres ‘Las Aguadoras’ Apudepa y la plataforma Aragón Despierta- es el derribo de la fábrica de Giesa. A mediados de noviembre, el Ayuntamiento de Zaragoza comenzó a echar abajo las naves que estaban en peor estado bajo la atenta mirada de los defensores del inmueble, que exigen que se respeten las zonas catalogadas y en un futuro pueda albergar equipamientos para el barrio. “Giesa contiene un gran patrimonio industrial. Hay que mantenerlo y dotar a esa zona de una serie de servicios de los que en este momento carece”, concluye Prades.

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