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Zaragoza

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El único museo del mundo dedicado a las motos Ossa baja la persiana en Utebo

La falta de apoyos públicos aboca al cierre de una colección con piezas originales y únicas de gran valor.

Museo Ossa de Utebo
Museo Ossa de Utebo
Julián Fallas

Una pena. El Museo Ciencia y Tecnología del siglo XX Ossa de Utebo baja la persiana. Cierra el único centro expositivo del mundo basado en la Ossa, una moto nacional pata negra que triunfó en el siglo pasado, de los años 20 a los 80.

El museo nació en 2006, en el casco viejo de la localidad zaragozana, centrado en la historia de la industria familiar Orpheo Sincronic Sociedad Anónima (Ossa), uno de los fabricantes industriales más importantes de la posguerra española. Popular no solo porque diseñó las motos más duras del mercado, sino también porque fue el artífice del 90% de los proyectores de cine en los años 60. Hasta su cierre en 1984, Ossa fabricó más de 180.000 motocicletas en serie, pero antes también proyectores de cine profesionales de 35 mm, tocadiscos, amplificadores, altavoces, rectificadores de corriente, máquinas de coser, magnetófonos, televisores, tomavistas, etc.

Sin ayudas institucionales y sin el apoyo del Ayuntamiento de Utebo, el director de la colección, Gabriel Beltrán, renuncia a seguir peleando día tras día por sacar el museo adelante. «Con un mínimo de ayuda o, al menos, sin trabas, el museo podría haber puesto a Utebo en el mapa, pero aquí, desde el principio, nadie ha querido saber nada de una exposición única en el mundo», se lamenta Beltrán, expiloto de motocross que poco a poco ha ido enriqueciendo el museo con piezas procedentes de toda España gracias a los contactos adquiridos en ferias de coleccionistas, a través de anuncios en periódicos locales y a base de viajar mucho por todo el país e, incluso, fuera.

Más visitantes extranjeros que nacionales

El museo ha tenido visitantes procedentes desde Estados Unidos a Australia y de toda Europa, más del extranjero que de España. La colección ha sido objeto de reportaje en diversos medios especializados, en televisiones británicas... pero en Aragón ha sido casi un desconocido.

De momento, Beltrán valora la posibilidad de llevar su colección Ossa fuera de Aragón, aunque aún no ha tomado una decisión en firme. Lo que nació como el fruto de una pasión se ha convertido hoy en una losa que no compensa el enorme esfuerzo que requiere para seguir adelante.

Desde prototipos a motos de serie, el museo muestra desde un coche fórmula hasta un Lifante de 1958, un gracioso y divertido motocarro que, según dicen, Franco entregó como regalo a una señora de Tarragona. La mayoría de lo expuesto son modelos relevantes de su época como, por ejemplo, la Phantom, la MAR de trial o la Explorer. Y algunas verdaderas joyas para los amantes del motociclismo como la Ossa de 250 cc de Mick Andrews, de 1972, o la Enduro de color naranja que aparece en la película ‘Un verano para matar’.

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