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Zaragoza

violencia machista 

Condenado a 23 años de cárcel por el asesinato de su mujer en Las Delicias

El magistrado presidente del jurado que lo declaró culpable le retira también la patria potestad (autoridad familiar en Aragón) respecto de su hija de 11 años,  

El acusado, tras conocer el veredicto del jurado.
El acusado, tras conocer el veredicto del jurado.
Guillermo Mestre

David Pellicer Criado, de 41 años, ha sido condenado a 23 años de cárcel por asesinar a su mujer, Raquel D. P., de 37, en el domicilio en el que ambos residían con su hija de 10 años en el barrio de Las Delicias de Zaragoza en junio de 2018. 

Javier Cantero, magistrado-presidente del jurado que declaró a Pellicer culpable de un delito de asesinato, le condena además a la privación de la patria potestad (autoridad familiar en Aragón) de la niña, que ahora tiene 11 años y vive con su abuela materna desde que ocurrieron los hechos. 

El acusado, que se ha declarado insolvente,  deberá indemnizar a su hija con 250.000 euros, con 100.000 a la madre de Raquel D., y con 10.000 a cada uno de sus dos hermanos. David Pellicer no podrá comunicar ni acercarse a su hija ni a la abuela de esta a menos de 500 metros durante 24 años y permanecerá en libertad vigilada durante 5. 

El jurado declaró probado que David Pellicer asesinó a su mujer en la noche del 25 de junio de 2018, día en que, como habían acordado, debía abandonar la vivienda después de que Raquel le comunicara que dejaba la relación, ruptura a la que el acusado se oponía. 

La sentencia recoge como hechos probados que el acusado convivía con Raquel D. desde 2001 y tenían una hija en común, la cual no estaba en casa cuando su padre mató a su madre.

Con anterioridad al 25 de junio, día del asesinato, la víctima simultaneaba esta relación con otra y David Pellicer lo sabía y no lo aceptaba. Una semana antes Raquel D. le había  manifestado su intención de poner fin a su vida de pareja y se fijó como fecha tope el 25 de junio. 

El acusado, desde el 18 de junio,, consultó en internet desde su teléfono móvil diversas páginas informativas sobre la muerte por estrangulamiento y ahorcamiento y diversas técnicas para matar a una persona simulando un accidente y otras maneras de salir impune. Igualmente, miró otras sobre depresión e ideas suicidas.

En la noche del 24 al 25 de junio, aunque estaba disconforme con abandonar el domicilio, el procesado preparó su equipaje para irse. Según el relato de hechos probados, Pellicer "intentó reconducir la situación entre él y su esposa para tratar de evitar el tener que salir del domicilio familiar, aunque Raquel se negó ya que su deseo era poner fin a la relación".

Acto seguido, cuando la víctima se encontraba de espaldas, le rodeó con los brazos el cuello y se lo rompió. Tras acabar con su vida permaneció en la casa varias horas y sobre las 5.00 (unas cuatro horas después del crimen) acudió a la Jefatura Superior de Policía del paseo de María Agustín y se sentó en la escalinata.

Uno de los policías de servicio de guardia salió para hablar con él y le manifestó que había “discutido” con su mujer, luego que le había “pegado” y, por último, que “creía” que la había matado. Ante el requerimiento de los agentes, les entregó las llaves del piso y lo condujeron al interior de las dependencias policiales, donde lo engrilletaron.

El veredicto del jurado, que no apreció que concurriera en este caso la atenuante de confesión, determinó que el acusado se aprovechó de la situación de indefensión en que se encontraba Raquel y que tenía pleno conocimiento y voluntad de lo que hacía cuando la estranguló.

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