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Los vecinos de Casetas reivindican de nuevo la reforma integral de sus piscinas

Pese a que son conscientes de que deberán esperar hasta que finalice el próximo verano para ver algún avance, han salido a la calle para manifestar su malestar.

Los vecinos de Casetas reclaman la remodelación de sus piscin
Los vecinos de Casetas reclaman la remodelación de sus piscinas.
AVV Casetas

Los vecinos de Casetas se reunieron el pasado sábado en un acto reivindicativo en el que pidieron “soluciones urgentes” para las piscinas del barrio rural, que sufren importantes pérdidas de agua a diario.

Pese a que los vecinos saben que las obras de reforma integral no comenzarán hasta que la temporada de verano de 2020 se de por finalizada, han querido mostrar una vez más su malestar por la dilatación de los plazos.

El acto, organizado por la Asociación de Vecinos de Casetas, se enmarcó dentro de la celebración de la Semana Cultural del barrio, y reunió a varias decenas de vecinos en la plaza del Castillo. Allí, José Luis Almenara, presidente del colectivo, fue el encargado de leer un manifiesto en el que reclamaron “más hechos y menos palabras” ante lo que consideran “una falta de respeto y consideración hacia los vecinos del barrio, que aún siendo rural y estando alejado de la ciudad, sigue siendo parte de Zaragoza”.

Las fugas de los vasos de las piscinas fueron detectadas hace varios años, y suponen perdidas diarias de hasta 225.000 litros cada día, una cifra que representa el 15% de su capacidad. Además del desastre ecológico que eso significa, el colectivo vecinal se ha mostrado siempre preocupado por no saber a dónde va toda esa cantidad agua. Temen que pueda estar socavando la estructura que sujeta los vasos y que eso pueda producir algún tipo de hundimiento, aunque por el momento, solo se trata de conjeturas.

El inicio de las obras estaba previsto, en un primer momento, al finalizar la temporada de verano de 2019, ya que el objetivo era que los trabajos estuvieran terminados al inicio de la campaña de 2020.

La reforma integral de los vasos de las piscinas iban a suponer un desembolso de 950.343 euros y estaban incluidas en el convenio entre el Ayuntamiento de Zaragoza y la DPZ para inversiones en barrios rurales.

Los trabajos, que tenían una duración prevista de nueve meses, contemplaban la renovación completa de los vasos y la construcción de un espacio para juegos de agua con el que incrementar la oferta lúdica de las instalaciones. Por el momento, esta actuación tendrá que esperar. “Empezarán con un año de retraso según lo previsto, y con el consiguiente deterioro que todos conocemos”, lamenta Almenara.

El aplazamiento de estas obras llevará a que, un año más, las piscinas abran sin que se haya subsanado el problema de las filtraciones, aunque sí que se llevan a cabo inspecciones y revisiones periódicas. “Si se abren serán en precario, y esperamos que no pase nada. Si fueran unas piscinas privadas ya se hubieran cerrado, porque incluso hay azulejos sin esmalte”, explican desde la asociación, que considera que su deterioro es “palpable y visible”. Tanto que según cuentan, el día que la portavoz del grupo municipal del PSOE en el Ayuntamiento de Zaragoza, Pilar Alegría, visitó estas instalaciones el pasado mes de octubre preguntó que cuánto tiempo hacía que esas piscinas no se abrían.

Con todo, según la asociación, las piscinas municipales de Casetas tienen un uso “elevado” entre los vecinos del barrio, pero también entre quienes residen en otras zonas cercanas. “La gente de la zona de la urbanización Collarada, en Utebo, también acude a la piscina de Casetas”, señalan.

Trabajando en la reversión de la base de automóviles

Además del asunto de las piscinas, otra de las grandes líneas de trabajo de la asociación es la reversión al barrio de los terrenos de la base de automovilismo, un acuartelamiento militar destinado a la inspección y recuperación de vehículos y que se construyó en la época de la posguerra.

Pese a que la campaña reivindicativa todavía esta por definir, el colectivo adelanta que volverá a ponerse manos a la obra para recuperar esta parcela, que ocupa 80.000 metros cuadrados en pleno centro del barrio. Su intención es que albergue servicios para los vecinos y conecte las dos zonas de Casetas entre las que discurre, la avenida Buenos Aires y la de Logroño. Una vez que pase la Navidad, el colectivo dará más información al respecto de esta reivindicación.

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