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Las acusaciones del crimen de los tirantes se aferran a la posible repetición del juicio

Recurrirán ante el TSJA para poner de manifiesto las omisiones y contradicciones que aprecian en el veredicto del jurado. La defensa busca la absolución, por lo que el caso podría terminar finalmente en el Tribunal Supremo.

Rodrigo Lanza, tras escuchar el veredicto del jurado el pasado viernes, 15 de noviembre
Rodrigo Lanza, tras escuchar el veredicto del jurado el pasado viernes, 15 de noviembre
Olver Duch

El próximo 8 de diciembre se cumplirán dos años de la agresión que terminó costando la vida a Víctor Laínez y por la que un jurado popular declaró el pasado viernes culpable de un homicidio por imprudencia por motivos ideológicos a Rodrigo Lanza. Sin embargo, la sentencia que con toda probabilidad dictará el magistrado José Ruiz Ramo esta próxima semana no pondrá fin a un mediático proceso que podría acabar en el Tribunal Supremo –pasando antes por el Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA)–, ya que no ha dejado satisfecha a ninguna de las partes. De hecho, tanto la Fiscalía y las acusaciones como la defensa han anunciado ya su intención de recurrir el fallo, sea cual sea.

Tras escuchar los hechos declarados probados por el tribunal popular, el abogado Endika Zulueta, encargado de la defensa, propuso la inmediata puesta en libertad del acusado. Como recordó en la sala de vistas, su cliente está a punto de cumplir dos años en prisión provisional: lo hará el próximo 10 de diciembre. Y como en su opinión, en el peor de los casos, la pena máxima serían precisamente dos años, habría cumplido el castigo y la única opción sería dejarlo en libertad. No comparten este planteamiento las acusaciones, que han solicitado una pena de 12 años y consideran que el procesado debe continuar preso. Visto lo cual, el magistrado Ruiz Ramo anunció que se pronunciará sobre la cuestión cuando dicte la sentencia.

Lo que resulta evidente es que el fallo no pondrá fin al caso del crimen de los tirantes, ya que todas las partes implicadas han visto «motivos suficientes» para apelar el veredicto del jurado ante el TSJA. Las acusaciones insisten en que este arrastra «evidentes contradicciones» y destacan la incongruencia de condenar por un delito imprudente y apreciar al mismo tiempo tanto alevosía como ensañamiento. Es por ello que tratarán de hacer ver este error de apreciación en segunda instancia con el objetivo de lograr la nulidad y repetición del juicio.

Pero no fueron el abogado de la familia de Laínez, Juan Carlos Macarrón, y el de la acción popular, David Arranz (Vox), los únicos que han señalado las posibles «debilidades» del pronunciamiento del tribunal popular.De hecho, fuentes jurídicas consultadas por este periódico hablan de importantes «omisiones», así como de «falta de razonamiento» de algunos de los hechos que se plantean en las 44 preguntas que componen el objeto del veredicto. Es más, cuestionan la forma en que se confeccionó el cuestionario, ya que consideran que predisponía a los integrantes del jurado a declarar no culpable de asesinato a Rodrigo Lanza.

Por su parte, la defensa también ha anunciado que recurrirá para pedir la absolución: «Lanza sí quería lesionar, pero en legítima defensa, y ha habido miedo insuperable e influencia del alcohol», aseguró Zulueta tras escuchar el veredicto.

No sería el primer juicio anulado

La Ley del Jurado deja bien claro que los hechos declarados probados por los integrantes del tribunal popular son inamovibles. Sin embargo, contempla la anulación del veredicto y la repetición del juicio con otro jurado distinto en aquellos casos en los que los magistrados del TSJA entiendan que el veredicto no alcanza el mínimo de motivación exigido. De hecho, de prosperar los recursos de las acusaciones, no sería la primera que se ordena volver a celebrar una nueva vista, puesto que ya ha ocurrido tres veces.

El caso más reciente sería el del crimen de Ricla, del que fue víctima el joven Robert Racolti en enero de 2017. Como ha ocurrido con la muerte de Laínez, los jurados declararon al acusado culpable de un homicidio imprudente y no de un asesinato. Sin embargo, se recurrió el fallo y al repetirse el juicio Francisco Canela fue condenado a 11 años de prisión, ya que en esta segunda ocasión sí se le consideró autor de un homicidio con dolo eventual (no tenía intención de matar cuando apretó el gatillo de su pistola pero asumió las consecuencias).

Pero hay más ejemplos, ya que en 2017 hubo que celebrar una nueva vista contra Walter Jerome Carvajal, acusado del homicidio de Aler (Huesca), por falta de motivación del veredicto. Algo parecido ocurrió en la Audiencia de Teruel, donde se tuvo que juzgar dos veces al vecino de Calanda José Tomás Egea. Su abogado, Enrique Trebolle, logró que lo absolvieran de la muerte de su mujer en ambas ocasiones.

La posible condena, próxima a los 5 años

La Fiscalía y las acusaciones particular y popular piden 12 años de prisión para Rodrigo Lanza y la defensa, un máximo de un año. Sin embargo, teniendo en cuenta el concurso de delitos por el que tendrá que ser condenado el acusado, así como las circunstancias agravantes y atenuantes, fuentes jurídicas consultadas por este periódico apuntan a que la pena podría situarse en torno a los cinco años: posiblemente, con algún mes menos. Consideran que podría darse una condena por el artículo 148 del Código Penal, que establece penas de entre dos y cinco años al que causa lesiones con un método o forma peligrosa, como podrían ser en este caso las fuertes patadas que el jurado ha reconocido que Lanza dio a Laínez la madrugada del 8 de diciembre de 2017.

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