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El jurado descarta que Lanza quisiera matar a Laínez y será condenado a un máximo de 12 años

Tras dos días de deliberaciones, el tribunal del crimen de los tirantes considera que el acusado atacó a la víctima por odio y es culpable de homicidio por imprudencia. Niega que cometiera un asesinato y concluye que Víctor Laínez murió al golpearse la cabeza contra el suelo.  

Juicio del crimen de los tirantes
Este jueves se leyó el veredicto contra Lanza.
Oliver Duch

El Jurado del conocido como crimen de los tirantes llegó este viernes a la conclusión de que el acusado, Rodrigo Lanza Huidobro, de 35 años, atacó la madrugada del 8 de diciembre de 2017 a Víctor Laínez, de 54, movido por el odio que le provocaba su ideología. Pero lo hizo, mantiene, con intención de lesionarlo y no de acabar con su vida. En cualquier caso, el severo traumatismo craneoencefálico que sufrió la víctima al caer desplomada de espaldas al suelo como consecuencia del fuerte golpe que recibió en la parte de atrás de la cabeza terminó provocando su muerte cuatro días después. De ahí que el tribunal popular considere al antisistema culpable de un delito de lesiones graves en concurso con otro de homicidio imprudente.

De acuerdo con el veredicto de las seis mujeres y tres hombres integrantes del jurado, queda descartada la condena de 25 años de prisión por asesinato que inicialmente solicitaban tanto la fiscal Ana Cabeza como los abogados de la acusación particular, Juan Carlos Macarrón, y popular, David Arranz (Vox). Así, basándose en los hechos declarados probados, la pena a imponer al procesado tendrá que oscilar entre el año de prisión que propone la defensa, a cargo del letrado Endika Zulueta, y los doce que solicitan las acusaciones.

Será el magistrado-presidente del jurado, José Ruiz Ramo, quien concrete ahora la pena a través de su sentencia, ya que a él le corresponde decidir cuáles son las circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal que pueden aplicarse al condenado. Para las acusaciones, habría que apreciarle las agravantes de odio, alevosía, ensañamiento y reincidencia (esta última, por la condena que le impuso la Audiencia de Barcelona en 2008 por dejar tetrapléjico a un guardia urbano). Frente a ellas, la defensa mantiene que solo cabe aplicarle la atenuante leve de arrebato o furor que recoge el veredicto.

Laínez no le hizo ninguna señal

Los jurados consideran probado que Rodrigo Lanza acudió aquella fatídica madrugada al bar Tocadiscos -C/Antonio Agustín, 5- acompañado de dos mujeres a las que acababa de conocer y un amigo, así como que este último le comentó al procesado que Laínez "era de extrema derecha o neonazi". Lo que no ha considerado acreditado el tribunal popular es que este joven comentara a Lanza que la víctima llevaba en ocasiones tirantes con los colores de la bandera de España.

El acusado dijo que se acercó a la barra a hablar con Laínez porque este le hizo una señal, pero esto es algo que no considera probado el jurado. Sí entiende acreditado que, tras mantener una conversación con él, Lanza regresó a su mesa y aseguró a sus acompañantes que el ahora fallecido le había llamado "sudaca". Según el veredicto, el procesado reaccionó recordándole que aquel era un barrio antifascista y que no querían nazis allí. O al menos, eso es lo que dijo a sus amigos.

 Al ver que Laínez "no paraba de escribir en su móvil" y temiendo que pudiera haber "problemas", el grupo de Rodrigo Lanza decidió marcharse del bar. De acuerdo con el jurado, ya en la puerta, el joven y la víctima volvieron a tener otro encontronazo verbal. Sin embargo, se descarta que Laínez forcejeara con Lanza "en actitud agresiva o violenta".

Juicio del crimen de los tirantes
Este jueves se leyó el veredicto contra Lanza.
Oliver Duch

Por unanimidad, los miembros del tribunal creen acreditado que, cuando la víctima regresaba a la barra, el acusado "se le abalanzó por la espalda y, sin posibilidad alguna de defensa, le dio un golpe seco en la parte inferior trasera de la cabeza". El jurado no ha encontrado pruebas de que el agresor se valiera de un mosquetón a modo de puño americano para herir a Laínez, tal y como mantenían los forenses del Instituto de Medicina Legal de Aragón como mecanismo más probable de las lesiones. De hecho, se alinea con la tesis de los peritos propuestos por la defensa y asegura que el traumatismo que provocó la muerte de la víctima se produjo al golpearse la cabeza contra el suelo.

No se halló ninguna navaja

Pese a no considerar probado que el ahora fallecido empuñara aquella noche una navaja, el tribunal sí reconoce que el amigo que acompañaba a Lanza le gritó en dos ocasiones: "Cuidado Rodrigo; detrás de ti, que lleva una navaja". Respecto a los golpes y patadas que el procesado asestó a la víctima cuando yacía inmóvil en el suelo, el tribunal concluye que estos "aumentaron deliberada e inhumanamente su dolor".

El jurado da por buena la versión de la defensa de que Lanza Huidobro se disponía a acudir a comisaría cuando fue detenido. En cualquier caso, por unanimidad, se muestra en contra de que se le conceda la suspensión de la condena.

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