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Mayores solos hospitalizados, ¿qué pasa con ellos?

Los ingresos de ancianos sin familia no son tan habituales como se pudiera pensar, según fuentes del Servet.

Una persona mayor hospitalizada.
Una persona mayor hospitalizada.
Toni Galán

El caso de Emilio Belanche, el paciente de avanzada edad y problemas de movilidad ingresado en el Clínico de Zaragoza y del que se buscaba a familiares que pudieran hacerse cargo de él, trae de nuevo a la palestra la situación de los mayores solos hospitalizados y de los que nadie, o casi nadie, se acuerda. En la Comunidad, según la Encuesta Continua de Hogares de 2018, hay 65.900 personas de 65 o más años que viven solas de un total de 267.200, lo que representa el 24,7% de la población mayor de Aragón. Las mujeres que se encuentran en esta situación son 44.800, un 68% del total.

Más allá de los tristes episodios de personas que mueren en soledad en sus domicilios -el pasado verano se produjo en Aragón un repunte de casos, especialmente de personas ancianas, hasta alcanzar los cinco fallecimientos-, las hospitalizaciones de mayores desatendidos son un rareza, según fuentes del Hospital Miguel Servet de Zaragoza. En concreto, aseguran que no las llevan contabilizadas porque son “casi excepcionales”.

Desde el centro sanitario también destacan los casos, no habituales pero sí reales, de personas mayores solas “que se han aislado familiar y socialmente, a veces desde hace décadas, y que cuando ingresan no tienen a nadie a quién acudir. “También son casos excepcionales, pero muchas veces se piensa que los familiares desatienden a sus mayores y, desde fuera, se empatiza con el enfermo, pero se dan situaciones de ancianos que no quieren saber nada de sus allegados”, explican desde el Miguel Servet.

Entonces, por supuesto que los propios enfermeros y auxiliares de los centros hospitalarios dan atención y asistencia a los ingresados, pero desde la Coordinadora Aragonesa de Voluntariado apuntan que siempre hay voluntarios y trabajadores sociales que se encargan más exhaustivamente de su bienestar. “Acompañan, atienden, guían o simplemente dan conversación”, aseguran desde el Servet, y apuntan que estos profesionales también pueden sustituir a los familiares, si los hubiere, “que necesitan tomarse un pequeño descanso, o simplemente salir a tomar un café”.

Acompañamiento y cuidado

En este sentido, el servicio de voluntariado de Cruz Roja Mayores realiza desde hace años labores de acompañamiento y apoyo. Y no solamente en el caso de hospitalizaciones. Según fuentes de esta asociación, para una persona sola, mayor o enferma, desenvolverse en un centro sanitario, como las consultas ambulatorias o un hospital general, puede convertirse en una carrera de obstáculos. A las dificultades de moverse en un espacio grande y desconocido se añaden los nervios y la carga emocional que suponen para el paciente someterse a pruebas diagnósticas o visitas al médico. Por esta razón, el hospital Miguel Servet y el área de Salud de Cruz Roja en Zaragoza dispone del programa Acompáñame en el edificio de consultas externas y en el hospital general. A la entrada de ambos recintos, voluntarios de Cruz Roja atienden a los pacientes que requieren ayuda con el fin de hacer más llevadero y agradable su paso por estas dependencias.

Sin embargo, desde el Servet han detectado que, así como hay decenas de organizaciones y programas de voluntarios enfocados al paciente infantil, “no hay tanta oferta cuando el paciente es una persona mayor”.

Mayor visibilización

Marisa Juan Germán es la vocal de Salud del colegio profesional de trabajadores sociales, y destaca que, desde hace un tiempo, los casos de personas mayores solas no es que se hayan incrementado, sino que "se han visibilizado, gracias a la sociedad, que se interesa más, y a las instituciones, que cada vez instauran más protocolos e iniciativas. En este sentido, el propio Justicia de Aragón se comprometió hace poco a poner en marcha un Observatorio sobre Mayores en Soledad.

Los trabajadores sociales, cuenta Marisa Juan, detectan situaciones de desamparo o soledad en los servicios de Atención Primaria y trabajan para determinar qué necesidades tiene cada paciente, si su soledad es deseada o sobrevenida, y en este último caso, cómo quieren ser atendidos. "Se intenta intervenir antes de que lleguen a los hospitales, pero si no ha sido posible, una vez allí se les atiende en todo lo que sea necesario", explica.

Para ella, intentar que una persona sola enferma ingrese y, si se da el caso, pase sus últimos días acompañado es una cuestión de dignidad. "Nadie merece morir solo", afirma.

Pero, ¿qué pasa cuando el mayor solo ya ha recibido la atención sanitaria necesaria y debe ser dado de alta? A veces esto se complica por circunstancias sociales, como por ejemplo un paciente con una cadera rota cuyo edificio tiene barreras arquitectónicas, o sí tiene familia pero reside en otra localidad, e incluso otra Comunidad Autónoma. O simplemente sus allegados no pueden hacerse cargo de él durante todo el día. En estos casos, existen convenios con otros hospitales, residencias o ayudas a domicilio. “Pero siempre, siempre, es necesario más apoyo, este Estado de Bienestar siempre está desbordado”, según las fuentes del Servet.

Derivaciones

También hay patologías que, en virtud de un convenio con el Gobierno de Aragón, son derivadas a otros hospitales. Por ejemplo, el hospital San Juan de Dios de Zaragoza recibe, entre otros, a pacientes geriátricos, en cuidados paliativos, con daño cerebral adquirido o que precisan rehabilitación. Entre ellos, a veces, hay pacientes solos, explica Carmen Vicente, directora del centro. En estos casos, se da una atención integral que incluye la compañía, la conversación o las ayudas con la comida, entre otras cuestiones. También, añade, cuando la familia no puede estar a todas horas con el paciente.

En este sentido, destaca Vicente a los más de 150 voluntarios que trabajan en el centro, así como a las trabajadoras sociales que gestionan los casos en cuanto a soluciones sociales cuando el paciente es una persona mayor sola o con problemas de alojamiento, gracias a los programas de soporte social de la DGA.

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