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Zaragoza

COMARCA RIBERA BAJA DEL EBRO

La reforma de la casa del cura de Quinto, terminada con las nuevas fachadas

Tras casi dos años de obras, el edificio renacentista vuelve a lucir con esplendor, tras recuperarlo de la escombrera en la que se había convertido.

Las fachadas sur y oeste de la casa del cura, renovadas.
Las fachadas sur y oeste de la casa del cura, renovadas.
Zafarache

Con la finalización de la restauración de las fachadas de la casa del cura, en Quinto, se da por concluida la obra de reforma de este emblemático edificio renacentista que había caído en el abandono.

Desde que dejara de usarse con fines eclesiásticos, el inmueble se había convertido en una escombrera, donde se acumulaban además excrementos de palomas, que anidaban en el tejado prácticamente derruido del edificio.

Antes esta situación, el Ayuntamiento adquirió la casa hace una década y se ha hecho cargo de su restauración. 

La última fase de este proceso acaba de terminar, tras ocho meses de obras durante los que se ha actuado sobre las fachadas sur y oeste del edificio, que lucen de nuevo como hace siglos. Su estado se había ido deteriorando cada vez más desde la Guerra Civil, por lo que la inversión, tanto en tiempo como en dinero, ha sido grande. 

En concreto, el coste de esta segunda fase de los trabajos ha ascendido a 108.000 euros, de los que 83.000 han sido aportados por la Diputación Provincial de Zaragoza y el resto, de las arcas municipales.

El camino hasta llegar al actual estado del inmueble comenzó a finales de 2017, cuando se licitaron las obras de restauración interna de la casa, que incluyeron también la reparación de las cubiertas. Los trabajos concluyeron en mayo de 2018, tras cinco meses de trabajo y con una inversión de 140.000 euros.

Con las nuevas fachadas y el interior adecuado, el Ayuntamiento de Quinto se va a hacer cargo durante este mismo mes de cerrar dos de los grandes ventanales de la caja de escaleras con alabastro, con una inversión de 12.000 euros.

La casa del cura es un edificio renacentista del siglo XVI, catalogado como Bien de Interés. En tiempos, sirvió como residencia del párroco local pero hace 20 años quedó en desuso y sus condiciones fueron empeorando.

Con esta reforma, en la que se han invertido cerca de 300.000 euros, no solo se ha vuelto a dar vida a uno de los principales restos renacentistas de la localidad, sino que también se ha terminado con el problema de insalubridad pública que suponía.

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