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Zaragoza

crimen de los tirantes

"Volvió al bar, saltó sobre Víctor cuando estaba de espaldas y le dio con fuerza en la cabeza"

El dueño del bar de Zaragoza donde se produjo el crimen de los tirantes escenifica ante el jurado la violencia con la que el acusado atacó a la víctima. 

El dueño del bar donde ocurrieron los hechos y el abogado de la defensa escenifican ante el jurado cómo Lanza atacó a Laínez por la espalda.
El dueño del bar donde ocurrieron los hechos y el abogado de la defensa escenifican ante el jurado cómo Lanza atacó a Laínez por la espalda.
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Por ser la persona que estaba atendiendo la barra y la única –además del acusado del crimen de los tirantes, Rodrigo Lanza– que llegó a hablar con la víctima del crimen, el testimonio del dueño del bar Tocadiscos, Ángel A., resultó ayer especialmente valioso. Sobre todo, a la hora de explicar e incluso escenificar ante el jurado cómo se produjo la agresión que acabó con la vida de Víctor Laínez.

«El primer golpe fue tan de película que pensé que tenía que haberle dado con algo», aseguró el hostelero. Según este, cuando Lanza y sus acompañantes se iban del bar, Laínez se levantó de la banqueta y les siguió hasta la doble puerta de la entrada. «Yo le dije que no fuera, que pasara, pero fue. Poco después, regresó andando tranquilamente. Entonces, Lanza volvió a entrar también en el bar, cogió carrerilla, saltó sobre Víctor cuando estaba de espaldas y le dio con fuerza en la cabeza», recordó.

«Le dije ‘‘¡ten cuidado, que viene detrás’’, pero no le dio tiempo a volverse», añadió. Según Ángel A., como consecuencia de ese primer y fortísimo golpe, la víctima «cayó K.O.» al suelo. «Fue entonces cuando Lanza empezó a darle patadas sin parar, sobre todo en la cabeza y la cara», precisó. El testigo estaba todavía detrás de la barra, pero temió por la vida de la víctima y gritó a su agresor : «¡Para, para, que lo vas a matar!» Acto seguido, salió en auxilio de Víctor Laínez, que estaba «boca arriba, con la cara destrozada y sangrando por la boca y los oídos».

«Tenía toda la cara chafada, la piel levantada, lo dejó irreconocible, desfigurado y no podía ni respirar», explicó un testigo

La defensa, a cargo del letrado Endika Zulueta, mantiene que el golpe que provocó la muerte de Laínez se produjo al caer este de espaldas al suelo. Por eso, tras pedir permiso al magistrado-presidente, José Ramo, se levantó y se acercó al hostelero para que le explicara cómo se había producido la agresión. Es más, adoptando Zulueta el papel del fallecido, solicitó al testigo que se pusiera en la piel del agresor y escenificara lo sucedido. Fue entonces cuando este último dejó bien claro al jurado que la víctima estaba de espaldas cuando Rodrigo Lanza «tras coger impulso y dar un gran salto», golpeó por detrás a Laínez.

Uno de los clientes que se encontraba aquella madrugada en el local declaró después haber visto una tremenda patada.«Fue la patada más fuerte que he visto en mi vida», aseguró. Otro testigo insistió más tarde en la intensidad de los golpes y el ensañamiento. «Tenía toda la cara chafada, la piel levantada, lo dejó irreconocible, desfigurado y no podía ni respirar», explicó. Ninguno de estos vio navajas ni entrar a más gente en el bar tras la agresión.

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