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Un policía nacional de Zaragoza logra una reducción de jornada del 99% para cuidar a su hijo con cáncer

La Dirección General de la Policía rechazó su petición y le concedió solo el 50%, que luego subió al 60% ante el recurso del agente. Ahora el Tribunal Superior de Justicia de Aragón le da la razón. 

Tres agentes de la UIP de Zaragoza desplazados para garantizar la seguridad en los partidos de la SD Huesca en El Alcoraz
Foto de archivo de tres agentes de la UIP de Zaragoza desplazados para garantizar la seguridad en los partidos de la SD Huesca en El Alcoraz
Rafael Gobantes

El Tribunal Superior de Justicia de Aragón considera "plenamente justificada" la petición planteada por un agente del Cuerpo Nacional de Policía de que se le concediese el 99% de la reducción de su jornada laboral para poder cuidar de su hijo de 2 años, que ahora lucha contra una leucemia, y de otro pequeño de 4 años, tarea que comparte con su mujer, trabajadora autónoma y ahora de baja médica por la situación familiar que están viviendo. Por eso, le ha concedido la medida de manera cautelar, mientras persista la situación de enfermedad del niño.

De esta forma, la Sala de lo Contencioso-Administrativo contradice a la Administración, en este caso a la Subdirección de Recursos Humanos de la Dirección General de la Policía, que le otorgó un 50% de reducción que, en una posterior revisión ante el recurso del agente, aumentó al 60% argumentando que "con el fin de que no se desvirtuase el permiso", no podía llegar al 99% como solicitó desde el principio.

El agente pertenece a la Unidad de Intervención Policial (UIP), grupos de seguridad ciudadana ubicados en distintas jefaturas, como Aragón, cuya misión es actuar en todo el territorio nacional y se desplazan de acuerdo con las necesidades policiales, como ha ocurrido hace poco en Cataluña. 

El funcionario estaba destinado en la UIP de La Coruña cuando en enero detectaron la leucemia a su hijo y pidió su traslado a Zaragoza, ya que el Hospital Miguel Servet es un centro de referencia en tratamientos oncológicos infantiles. 

Ante la negativa a concederle un derecho que otorga el Estatuto de los Trabajadores por enfermedad grave de un menor, que requiere cuidados continuos, como es su caso, el agente acudió a su sindicato Jupol y, a través de su abogado, Marco Antonio Navarro, recurrió la resolución de la Dirección General de la Policía.

El letrado recordó que el cáncer que padece el niño es grave y el pequeño requiere del cuidado de su padre, situación que si no atendía el tribunal podía provocar un "irreparable perjuicio". Expuso al tribunal que el menor ha requerido de una continua hospitalización y ha tenido que iniciar un tratamiento con quimioterapia. 

"Debido a su enfermedad grave y sobrevenida, el niño necesita el acompañamiento permanente y de los cuidados directos y continuos de sus cuidadores principales, que son sus padres", expuso el abogado. Añadió que el pequeño esté "acompañado y arropado" por sus progenitores "asegura su correcta adherencia al tratamiento médico" al que está sometido."El pequeño necesita del cariño y la fuerza de sus padres, y ellos también la suya", indicó al tribunal. 

"Sus padres son quienes controlan los síntomas de su enfermedad y no se debe olvidar que se trata de una enfermedad de larga duración, cuyo curso no es posible estimar", alegó. 

El letrado resaltó igualmente que no se debía olvidar que el niño tiene un hermano tan solo dos años mayor que él que también necesita de la atención de sus padres y que también se ha visto afectado por la situación en la que se encuentra su hermano pequeño, igual que el resto de la familia.

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