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Zaragoza

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Más de 800 voluntarios tras un delantal rojo

Este año los fondos del rastrillo de Ozanam irán destinados a la finalización de la reforma integral de la residencia y puesta en marcha del Servicio de Estancias Diurnas Ozanam Santa Isabel.

Lucas, Sara y Marisun (madre e hija) en el stand de Ropa Nueva.
Lucas, Sara y Marisun (madre e hija) en el stand de Ropa Nueva.
Camino Ivars

Desde hace 33 años el rastrillo de Ozanam congrega a cientos de voluntarios anónimos con historias muy distintas pero con un mismo objetivo: tratar de superar el récord del año anterior por una buena causa.

Cuando quedan unos minutos para las 11.00 los nervios comienzan a palparse en el ambiente de la sala Multiusos del Auditorio de Zaragoza. Es la segunda jornada pero, como explican algunos de los más de 800 voluntarios, cada día es completamente nuevo, y eso que algunos de ellos llevan 33 años sin faltar a esta cita que este año cuenta con más de 30 stands solidarios donde se venderán miles de productos durante los próximos 7 días.

El rastrillo Aragón, organizado por la Fundación Ozanam, se desarrollará hasta el próximo 3 de noviembre en horario de 11.00 a 21.00. ¿El objetivo? Este año los fondos irán destinados a la finalización de la reforma integral de la residencia y puesta en marcha del Servicio de Estancias Diurnas Ozanam Santa Isabel.

Al acceder al recinto, lo primero que se encuentra el visitante es el puesto de alimentación seguido del bar que cuenta con una amplia variedad de tapas donadas por algunos establecimientos zaragozanos y hasta un cortador de jamón ¡en riguroso directo!. Uno de los primeros stands que recibe al visitante es la pastelería, sin duda, uno de los más transitados. “Vendemos mucho de todo, tan solo el año pasado sacamos 90 kilos de rosquillas”, recuerda Charo Bartolomé quien desde 2001 y junto a Marisol Sáenz gestiona este puesto.

Palmeras de chocolate, tarta de manzana, empanadas dulces y saladas, bizcochos caseros… el movimiento de bandejas llenas y vacías es constante. “El primer día vino una clienta habitual que hizo una compra de más de 160 euros. Aquí sale todo muy fácil y tenemos productos que van desde 1 hasta 2.50 euros, cada uno lo que quiera gastar”, añaden.

Como cada año, el visitante encontrará artículos para todos los gustos y bolsillos. Libros, complementos, muebles, artículos de Navidad, juguetes, zapatos y una amplia variedad de ropa –tanto a estrenar como de segunda mano- como la que se encuentra en el stand de ‘Ropa nueva’, cuya encargada, Marisun Sanz, lleva participando en la cita desde la primera edición, allá por el año 1987. “Empecé con 14 años con mi madre, Marisun Moncasi, una de las fundadoras. Es un esfuerzo grandísimo, pero año tras año merece la pena”, asegura esta zaragozana de 56 años que añade que “no hay que irse muy lejos para ayudar a los más desfavorecidos”.

A escasos metros del stand se encuentra su madre, Moncasi, quien, a sus 85 años, sigue sin faltar a su cita anual con el delantal rojo. Todavía hoy recuerda cómo empezaron con un proyecto que jamás imaginaron que iba a crecer tanto. “Para mí es muy emocionante, no me lo imaginé nunca y seguiré viniendo mientras pueda”, explica. Cuando comenzaron, tres décadas atrás, un grupo de apenas 15 voluntarias iban, tienda por tienda, pidiendo productos para vender en un proyecto de rastrillo en el que los objetos se ponían a la venta sobre el suelo. “Es un orgullo ver cómo ha crecido y que mi familia siga con la tradición”, concluye.

En el mismo puesto se encuentra Lucas Ríos, un joven de 17 años que repite por segundo año consecutivo como voluntario. “Mi tía es una de las fundadoras y me dijo que podía probar, vine un rato el año pasado y me encantó así que este estaré toda la semana”, explica.

Cada año más de 100.000 zaragozanos contribuyen con el rastrillo, bien donando productos o a través de sus compras. El pasado año se recaudaron más de 610.000 euros. A lo largo de su trayectoria, este proyecto ha permitido la puesta en marcha de programas y servicios que ayudan a miles de personas. Además, durante esta semana de forma paralela se programan actividades para todos los públicos y visitas muy especiales como el grupo ‘Gamers solidarios’ o los soldados de la Legión 501.

El Rastrillo Ozanam ha abierto sus puertas este viernes en la sala Multiusos del Auditorio de Zaragoza y Heraldo TV les muestra algunos chollos que se pueden encontrar en él.

Organizar más de 100.000 piezas en tres días

Pero, ¿quién ha detrás del apartado logístico de la cita?, ¿quién se encarga de montar y desmontar los stands cada año, guardar los productos sobrantes y embalar los objetos para conservarlos para el año siguiente? Los culpables de todo esto son los 30 trabajadores de la empresa de inserción laboral de la propia fundación, Inserta, cuyo responsable es Carlos Lazaga. En su caso, lleva 19 años como encargado de esta compleja labor. “Un trabajo que nunca se ve pero que es muy necesario”, reivindica.

Y es que, cuando el rastrillo eche el cierre el próximo 3 de noviembre, será cuando arranque para su equipo el rastrillo número 34. “Nos encargamos de recoger todos los productos en cajas y organizarlos por temática, desmontar el mobiliario y los stands y llevarlo todo a nuestra nave”, explica. Un trabajo para el que tan solo cuentan con unos días. Además, durante el resto del año coordinan la recogida de donaciones. “Cada año movemos en torno a 50 toneladas de productos. La organización en este caso es clave ya que movemos entre 100.000 y 150.000 piezas anualmente”, asegura.

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