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El TSJA revoca una condena por abusos sexuales a una joven que alegó ir borracha

El tribunal no cree que la denunciante estuviera privada de sentido cuando mantuvo relaciones y duda de su palabra y credibilidad. 

El acusado, Davis A. H., durante la vista celebrada este lunes en la Audiencia.
El acusado, Deyvis A. H., durante la vista celebrada en abril en la Audiencia de Zaragoza..
Heraldo

La presencia de síntomas de embriaguez, aun cuando sean muy elevados, no implica por sí misma que la persona tenga una pérdida absoluta de conciencia. Así lo cree el Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) que, en consecuencia, revoca una sentencia de la Sección Sexta de la Audiencia Provincial y absuelve a Deyvis H. G. del delito de abuso sexual por el que fue condenado a dos años de cárcel.

El encausado, de 24 años, fue denunciado por una joven con la que en la noche del 8 de noviembre de 2018 coincidió en el bar Encuentro Latino de la calle de Lozano Monzón. Durante tres horas estuvieron bebiendo y entre los dos se tomaron botella y media de ron que la chica, además, mezcló con cervezas.

Sobre las 2.56, salieron del bar y se introdujeron en un local contiguo abandonado y, tras desvestirse parcialmente comenzaron a mantener relaciones sexuales. Como recogieron las cámaras del seguridad, siete minutos después (a las 3.03), la camarera del bar –que era o había sido suegra de la denunciante – entró en el local y los sorprendió. 

Su reacción fue volver al pub, coger su móvil, regresar y sacar un vídeo y una foto de la escena. Los dos jóvenes solo se percataron de su presencia al notar el flash de la cámara y cesaron el contacto sexual. 

Acto seguido, la mujer ayudó a la chica a vestirse y la llevó a empujones hasta su piso (compartían domicilio y en él también vivía el novio o exnovio de la denunciante e hijo de la camarera). Allí, la joven rompió a llorar y la acostaron en la cama. Al despertar, notó que el cuerpo le dolía, estaba sucia y se había orinado.

Con estos hechos, el primer tribunal llegó al convencimiento de que el joven se aprovechó del estado de pérdida "absoluta" de conciencia de la muchacha para condenarlo por abuso sexual, con la eximente incompleta de intoxicación etílica.

La abogada Silvia Monclús Alquézar, que asistió de oficio al acusado, recurrió el fallo y ahora, la Sala de lo Civil y Penal del TSJA, le ha dado la razón y ya es firme. El tribunal, tras analizar los momentos previos y posteriores al hecho, llega a la conclusión de que la relación fue consentida. 

"No siempre que por consumo de alcohol exista inestabilidad en el andar, confusión, pérdida de memoria o descontrol de esfínteres debe entenderse necesariamente que la persona carezca de toda capacidad para decidir", recoge la sentencia. .

Entre otras cuestiones, señala que la denunciante salió andando sola y voluntariamente del bar tras Deyvis H. cuando este iba a fumar. Al ser sorprendidos por la camarera, no dijo nada de que estuviera haciendo algo en contra de su voluntad y no fue hasta el día siguiente, cuando le enseñó la foto, que se quedó "horrorizada".

En cuanto al testimonio de la joven, el TSJA indica que ofrece "escasa información" ya que, según manifestó en la vista oral, no recordaba lo sucedido. "No obstante -recoge el fallo- en primer lugar llama la atención que la falta de recuerdos coincida, justamente y en exclusiva, con el momento en que las relaciones sexuales tienen lugar pues, según la denunciante, pierde la memoria poco antes de salir del bar, siete minutos antes de ser sorprendidos (...) y la recupera cuando está ya en casa tras acompañarla la camarera". 

Para el tribunal, esta memoria "extremadamente selectiva" hace "realmente dudosa la credibilidad del testimonio" de la denunciante.

 A los magistrados les extraña también el comportamiento de la que había sido su suegra de volver al bar para buscar su teléfono y hacerles un vídeo y una foto. "Sorprende que no interviniera si realmente creía que Deyvis estaba abusando de ella", dicen. 

Creen que esta mujer tenía motivos "personales" y "espurios" para actuar así, pues no quería el vídeo como prueba de un abuso sexual, sino para "demostrar" a su hijo "quién era" su exnovia y poner en evidencia tanto a la chica como al joven. De hecho, a las pocas horas fue a mostrar el vídeo a la madre del acusado, con quien mantenía mala relación. 

Desde que fue condenado –incluso ahora que ha sido absuelto–, el joven ha sido hostigado y humillado por conocidos de la denunciante, la camarera y el hijo de esta, según su letrada.

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