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Más de 200 socios integran el supermercado cooperativo de Zaragoza A Vecinal

El proyecto de A Vecinal nació hace un año con el objetivo de traer productos frescos, ecológicos y de proximidad al corazón de la ciudad. 

Mercado cooperativo A Vecinal
Mercado cooperativo A Vecinal
C.I.

Cebolla de la huerta de Perdiguera, tomate de Ricla, borraja de Tauste, remolacha de Huesca o chocolate recién llegado de Alcorisa. Quienes accedan durante estos días al establecimiento de A Vecinal, supermercado cooperativo ubicado en el número 1 de la calle Jardines Aguilar de Ebro en el barrio Jesús de Zaragoza, podrán encontrar cualquiera de estos productos entre las más de 2000 referencias de productos frescos, ecológicos y de proximidad.

Se trata de un supermercado cooperativo y participativo de la capital aragonesa que comenzó a fraguarse en el año 2017. Se inspira en una experiencia neoyorkina, ‘Park Slope Food Coop’, que desde 1973 ha servido de ejemplo en numerosas ciudades del mundo y que hoy cuenta con casi 20.000 socios.

Así, con apenas 120 socios y muchas ganas, arrancó este proyecto en la capital aragonesa el pasado mes de diciembre. Hoy, casi un año después, ya superan los 200 cooperativistas. “Uno de los objetivos principales era crear un proyecto en el que no depender de grandes empresas ni multinacionales, algo que nos permite mantener nuestros propios criterios a la hora de seleccionar qué productos vendemos y a qué precio”, explica Leyre Muskilda Fernández, una de las integrantes del proyecto.

Hoy aseguran que el crecimiento ha sido lento pero continuado. “Cada socio paga realiza un pago único de 150 euros y realiza dos horas de trabajo mensual voluntario”, explica la joven. A Vecinal dispone de un calendario 'on line' en el cual puedes reservar el horario disponible teniendo en cuenta las labores a desempeñar, entre reponer producto, tareas de limpieza o gestión de comunicación, entre otras: “Actualmente contamos con tres trabajadoras, el resto lo hacemos los socios de forma que se reducen gastos y eso repercute en el precio final de los productos”.

Además, el establecimiento está abierto al público en general, eso sí, los precios son diferentes para los socios y los no socios, que pagan un 10% más que los anteriores. “Nuestro objetivo es que cualquier persona pueda hacer su compra habitual de productos de primera necesidad y por eso contamos con una amplia oferta que incluye cereal, pastas o conservas, así como carnes también de la zona…”, indica.. 

Mercado cooperativo en el barrio Jesús
Mercado cooperativo en el barrio Jesús
C.I.

Pero sin duda, una de las zonas que gozan de mayor éxito entre sus socios es la sección de fresco. “Contamos con productores de la tierra certificados como ecológicos, algo que la gente valora mucho”, añade. Por otro lado, aunque en ocasiones se trata de productos cuyo precio suele ser algo más elevado que la media, el hecho de prescindir de intermediarios y de reducir los gastos fijos del local y del trabajo diario del supermercado se traduce en un mayor ajuste a la hora de vender estos productos.

Otra de las peculiaridades del establecimiento aragonés es su apuesta por la venta a granel. “Una de las cosas que más llama la atención de nuestros clientes es la amplia selección de productos de higiene y limpieza que hay en tienda”, añade. Entre ellos encontramos jabón para la lavadora, lavavajillas y otros productos cosméticos. “Apostamos por convertirnos en una tienda con cero envases y en ese camino estamos trabajando”, concluye.

Por su parte, quienes forman parte del proyecto desde el principio, aseguran que A vecinal se ha convertido en “un sueño hecho realidad”. “Al principio teníamos muchas ideas y gente interesada. Parecía algo complicado pero hoy hemos demostrado que es posible”, explica Marta, cooperativista de 37 años y socia desde los inicios del proyecto.

“Soy dueña y decido”

La zaragozana asegura que hoy se ha convertido en su lugar de compra habitual, y que lo  visita una vez a la semana. “Con iniciativas de este tipo favorecemos la economía local y sostenible y podemos participar en la toma de decisiones”, explica.

“Esto no es un supermercado convencional. Aquí soy dueña y también decido qué productos están en las estanterías y cuánto valen”, resume. Sin embargo, reconoce que todavía queda un largo camino por recorrer. “El mayor reto es conseguir que estos productos lleguen a ser accesibles para todo el mundo”, indica.

Como ella, Olga, zaragozana de 67 años, llegó hasta A vecinal en busca de un nuevo modelo de consumo más sostenible: “Creo firmemente en el derecho a una alimentación saludable y que cuide el medio ambiente y la economía local”. En su opinión, experiencias como estas demuestran que “es posible cambiar las cosas al tiempo que sentirnos partícipes de un proyecto de estas características”, concluye.

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