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"Ella me dijo que lo acuchillara y lo hice; cuando bebo soy muy manipulable"

Un hombre y una mujer, vecinos de Tauste, están acusados del asesinato frustrado de un joven de 20 años que recibió ocho puñaladas por la espalda.

El acusado, Jorge L., delante de la acusada, Desiré A. (sentada), durante el juicio en la Audiencia.
El acusado, Jorge L., delante de la acusada, Desiré A. (sentada), durante el juicio en la Audiencia.
Heraldo

Jorge L., de 40 años, vecino de Tauste conocido como el Mosca, tiene diagnosticada una esquizofrenia paraonide con síntomas de agresividad que le incapacita para trabajar y le causa una discapacidad del 55%. Desiré A., de 36, es bipolar, está en tratamiento médico desde hace años y ha tenido múltiples ingresos por este motivo.

Ambos se juntaron la tarde del 21 de noviembre de 2017 en un local de la familia del primero en la calle de San Cristóbal de Tauste. Jorge L. llevaba un año y medio sin tomarse la medicación, bebía habitualmente y ese día, al menos, consumió cocaína. 

Desiré A., según los médicos, podía encontrarse en ese momento en fase maníaca de su enfermedad y, parece ser, que se había sentido rechazada por un joven de 20 años al que había conocido unos días.

Todas estas circunstancias juntas confluyeron en una situación que el forense Eduardo Cantón calificó este lunes de «explosiva». Solo eso explicaría que Jorge L. reconociera abiertamente ante el tribunal de la Sección Sexta de la Audiencia que acuchilló por la espalda al joven de 20, A. E., simplemente porque se lo pidió su amiga Desiré A. Tanto Cantón como la forense Susana Cosculluela creen que los acusados son parcialmente imputables.

Las versiones de por qué citaron al chico para que acudiera al lugar son dispares. Según el acusado, la mujer llamó a A. E. para que les llevara 10 gramos de cocaína (no consta que la víctima traficara con drogas). El acusado explicó que no tenían previsto pagársela de ningún modo y que era una «argucia» de Desiré para que fuera al local. 

«La idea era que yo me metiera una raya primero y luego él y cuando estuviera inclinado sobre la mesa, yo le apuñalaba», declaró. Al preguntarle el motivo, respondió: «Ella me dijo que estaba harta porque A. E. no le hacía caso».

«Cuando voy bebido soy muy manipulable», dijo en su descargo. Añadió que si hubiera querido matar al chico lo habría hecho. «Pero no soy ningún asesino y cuando por el subidón de la coca me vi con el cuchillo en la mano, paré. Lo hizo tras haberle metido ocho cuchilladas en la cabeza y la espalda que a punto estuvieron de costarle la vida, pues dos le alcanzaron un pulmón. El acusado declaró que está muy arrepentido. «Pero pagaré lo que tenga que pagar y a lo hecho, pecho», dijo.

La versión de Desiré A. es otra distinta. Contó que fue Jorge L. quien llamó al joven porque le debía 1.800 euros. Coincide en que cuando A. E. estaba esnifando una raya, Jorge L. lo acuchilló. Negó, como dijeron los dos varones, que ella le animara con palabras como «¡dale, dale fuerte al moro de mierda!» y que se quedó en shock.

La víctima, por su parte, declaró que hacía solo 20 días que vivía en Tauste, había conocido a la mujer en un bar y se le había insinuado sexualmente, pero él no había querido saber nada. «Fui al local porque ella me llamó para hablar conmigo. Entré y Jorge L. me empezó a atacar con el cuchillo

Cuando pude salí corriendo a la calle ensangrentado y pedí ayuda. Dos vecinas me dijeron que entrara a un bar y allí me auxiliaron», manifestó. El joven sufrió un neumotórax, le han quedado múltiples cicatrices y tuvo que recibir terapia psicológica durante seis meses.

La fiscal y la acusación particular, a cargo de la abogada Ana Herrando, piden 8 años de cárcel por tentativa de asesinato para los procesados, defendidos por los letrados Carmen Sánchez y Jesús Avellana.

El juicio quedó suspendido ya que no fue citada la psicóloga de la oficina de Atención a Víctimas de Delitos Violentos que atendió durante seis meses al joven, que estuvo tiempo con miedo a salir a la calle. 

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