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Zaragoza

El día que Chirac se dio un paseo por la plaza del Pilar

El fallecido expresidente francés visitó Zaragoza para celebrar una cumbre bilateral con José Luis Rodríguez Zapatero, un encuentro donde se trataron los eternos temas de debate entre España y Francia: el Canfranc, el Vignemale, el Somport...

Fue el 7 de diciembre de 2004. Zaragoza acogió la XVII Cumbre Hispano-Francesa, que reunió al entonces presidente francés, Jacques Chirac, y al jefe de Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. Ambos protagonizaron un encuentro de alto nivel que, al menos por unas horas, convirtió a Zaragoza -casi- en la capital de Europa.

La elección de la ciudad como escenario de la cita fue decisión de Rodríguez Zapatero, que quiso así agradecer al mandatario aragonés, el socialista Marcelino Iglesias, el impulso de los votos logrados en la Comunidad para llegar a La Moncloa en las generales de marzo de ese año.

En la agenda de la cumbre estaban los eternos temas pendientes entre España y Francia: la comunicación por autovía a través del Somport, la reapertura de la línea del Canfranc y la conexión ferroviaria a través de un túnel de baja cota (el Vignemale) por el Pirineo central.

En realidad, todos ellos quedaron como siguen ahora, quince años después: hubo buenas palabras, promesas de grandes obras, pero ni un solo compromiso concreto. 

Eso sí, Chirac mostró su apoyo a Zaragoza como sede de la futura Expo de 2008. Y lo hizo solo ocho días antes de que la Oficina Internacional de Exposiciones (BIE) anunciara la ciudad elegida para la muestra. Se pensó entonces que las palabras del mandatario francés pudieron ser definitivas, ya que muchos países andaban todavía indecisos con su elección y tal vez se animaron a votar a Zaragoza tras escuchar las declaraciones de 'le président'.

Chirac vivió una jornada relámpago en Zaragoza: mantuvo reuniones en el Pignatelli, visitó el Ayuntamiento, La Seo y la Aljafería y regresó a París por la tarde. Pero en medio de tanto trajín, tuvo tiempo de darse un paseo por la calle de Alfonso I y la plaza del Pilar, donde dio la mano y charló animadamente con cuantos ciudadanos le reconocieron. El político francés también se encontró con defensores de la reapertura del Canfranc, que reclamaron que Francia cumpliera de una vez sus promesas de trabajar en la línea férrea. Él, como si nada, saludó con simpatía y siguió su camino hacia el Ayuntamiento. Cosas de la 'grandeur'.

Con Chirac llegaron a Zaragoza un gran despliegue de políticos, asesores y periodistas fuerzas de seguridad. Entre ellos, según contaba en este diario Mariano García, dos curiosos acompañantes cargados con maletines oscuros: tenientes coroneles, no participaban en las reuniones ni formaban parte de la escolta de Chirac. Según la prensa francesa, sus maletines contenían las claves necesarias para el uso del armamento nuclear francés, claves que su presidente debe estar en condiciones de poder utilizar las 24 horas del día. "Y allá donde esté Chirac aparece la pareja, seria, circunspecta, consciente de que es, en cierta medida, un vivo símbolo de su país".

Los  maletines y sus portadores regresaron a París sin novedad. Y su presencia quedó como recuerdo de una jornada histórica que señaló a Zaragoza como protagonista del día de la política comunitaria.

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