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Zaragoza

cinco villas

Piden paralizar todos los aerogeneradores proyectados a 15 kilómetros "del mayor dormidero de alimoches del valle del Ebro"

Ansar y Amigos de la Tierra solicitan al Gobierno de Aragón que revise los condicionantes ambientales de los parques eólicos autorizados cerca de ese núcleo en el que se congregan un centenar de estas rapaces. La DGA responde que los dos molinos más próximos tendrán un sistema de parada automática que detecta las aves.

Imagen del dormidero de alimoches, una especie catalogada como vulnerable tanto en Aragón como a nivel nacional.
Imagen del dormidero de alimoches existente en la sierra de Luna. Se trata de una rapaz catalogada como vulnerable tanto en Aragón como a nivel nacional.
Heraldo

Los grupos ecologistas Ansar y Amigos de la Tierra han solicitado al Gobierno de Aragón la modificación de las condiciones de la declaración de impacto ambiental de todos los parques eólicos autorizados en un radio de 15 kilómetros “del mayor dormidero de alimoches del valle del Ebro”, el que existe en la sierra de Luna, en plena comarca de las Cinco Villas. Además, y hasta que eso suceda, estas organizaciones reclaman también la paralización de todos los aerogeneradores construidos o proyectados a esa misma distancia del dormidero.

Por su parte, el Departamento de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente de la DGA responde que ya se ha decidido que los dos molinos de viento más próximos al dormidero de alimoches deben estar dotados de un sistema de parada automática que detecta la presencia de aves.

Amigos de la Tierra y Ansar han presentado esta petición con el respaldo de un informe técnico firmado por tres investigadores de la Estación Biológica de Doñana y tras haber denunciado públicamente a mediados de agosto que la construcción y puesta en marcha del parque eólico Monlora III pone en peligro a casi un centenar de alimoches y también a una veintena de buitres leonados “dado el riesgo de colisión de estas aves con aerogeneradores y tendidos eléctricos”. “El alimoche es una especie catalogada como vulnerable tanto Aragón como en España, ya que sus poblaciones cayeron bruscamente hace un par de décadas y continúan en declive”, recuerdan.

Inicialmente, estas organizaciones conservacionistas exigieron la paralización de ese parque eólico concreto y la no instalación de al menos 2 de sus 13 molinos. No obstante, tras “constatar” que la existencia del dormidero de alimoches “era desconocida para el Inaga” (el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental), Ansar y Amigos de la Tierra han ido más allá y han presentado un nuevo escrito en el que piden revisar los condicionantes ambientales de ese y de todos los parques eólicos situados a 15 kilómetros a la redonda del dormidero de alimoches.

Esta decisión la han tomado al “sospechar” que las amenazas “pueden ser mayores”, ya que en el propio estudio de impacto ambiental del parque eólico Monlora III detalla que “en un radio de 10 kilómetros alrededor de la población de Sierra de Luna” se proyectan un total de 14 parques eólicos que supondrían la instalación “de unos 162 nuevos aerogeneradores”.

“El gran error que supone desconocer durante años el mayor dormidero de alimoches de Aragón y autorizar decenas de instalaciones eólicas y eléctricas en su entorno compromete la fiabilidad de la metodología de los estudios de campo y cuestiona la capacidad del Gobierno de Aragón en general y del Inaga en particular para defender la biodiversidad”, denuncian Ansar y Amigos de la Tierra.

Informe de tres investigadores del CSIC

Además, la petición al Inaga incorpora un informe técnico firmado por tres investigadores de la Estación Biológica de Doñana (un organismo perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas) que concluye que, “de ponerse en marcha los parques eólicos, el riesgo de mortalidad de los individuos de alimoche es cierto y elevado”.

“Afectaría a una fracción de la población (adultos y subadultos) extremadamente sensible y clave para la conservación de la especie”, añade el informe técnico. “Existe por tanto un daño ambiental previsible que produciría un efecto adverso significativo y difícilmente reparable con consecuencias poblacionales a una escala geográfica amplia que incluye como mínimo el Valle del Ebro y los somontanos de Aragón, Navarra y La Rioja”.

Los científicos que firman el informe califican la afección de los parques eólicos situados a menos de 15 kilómetros del dormidero de alimoches como “no asumible” y sostienen que las medidas correctoras y preventivas que pueden aplicarse son “muy limitadas”. “En ese escenario (…) es imperativo no instalar todos los aerogeneradores ubicados en un radio de 15 kilómetros del dormidero o someterlos a parada biológica entre marzo y septiembre (ambos incluidos)”, concluyen.

Ni en los estudios de impacto, ni en los censos, ni en las alegaciones

Fuentes oficiales del Departamento de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente del Gobierno de Aragón explican que técnicos del Inaga constataron “hace varias semanas” la presencia de ese dormidero de alimoches “que no aparecía en el estudio ambiental previo elaborado por una entidad especializada como es SEO/Birdlife y tampoco en los censos recientes de avifauna”.

“Cuando el proyecto salió a información pública y se remitió a los interesados (a las asociaciones ecologistas) ninguna de ellas presentó alegaciones ni avisó de la presencia del dormidero”, recuerdan además las mismas fuentes.

En cuanto a las peticiones de Ansar y Amigos de la Tierra, el Departamento de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente informa de que se ha decidido que los dos aerogeneradores más próximos al dormidero de alimochse “deben estar dotados de un sistema de parada automática que detecta la presencia de aves, petición a la que ha accedido la empresa”.

“Además, hay establecida una comisión de seguimiento para garantizar la aplicación adecuada de las medidas preventivas, correctoras y/o complementarias y de seguimiento ambiental recogidas en la documentación ambiental y en la resolución, así como analizar y proponer, en su caso, medidas adicionales”, recuerda la consejería de la que depende el Inaga. “Esta comisión velará por el cumplimiento de todos los protocolos y medidas de seguridad”.

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