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Zaragoza

El deterioro de la plaza José Antonio Labordeta indigna a los vecinos de la Bombarda

La Asociación de Vecinos Bombarda-Monsalud señala la falta de árboles y la presencia de perros y excrementos como sus principales problemas. Además, advierten de la peligrosidad de sus juegos infantiles, que se encuentran en pésimas condiciones.

El deterioro de la plaza José Antonio Labordeta indigna a los vecinos de la Bombarda
El deterioro de la plaza José Antonio Labordeta indigna a los vecinos de la Bombarda
Leyre Ruiz

Los vecinos de la Bombarda, en el distrito de Delicias, llevan tiempo viendo cómo el deterioro y la falta de mantenimiento hacen mella en la plaza José Antonio Labordeta. Una situación contra la que llevan luchando más de una década, pero que ninguna administración ha solventado hasta el momento.

Este espacio, ubicado entre Vía Hispanidad y la calle Biarritz, se construyó hace aproximadamente 20 años y, desde entonces, apenas ha experimentado cambios ni mejoras. “Lo único que nos han puesto ha sido el muro de ladrillo que lo rodea”, señala Rosa María Díaz, integrante del la Asociación de Vecinos Bombarda-Monsalud desde el año 1978.

Aparte del muro, los únicos accesorios nuevos que lucen en la plaza son los carteles en los que se recogen las horas permitidas para la suelta de perros. Unos horarios que, según el colectivo, se incumplen reiteradamente. “Esto ya es un parque para perros, vienes por la tarde y ya están todos sueltos. Aquí ya no hay niños”, comenta una vecina de la zona. Además, la falta de civismo de algunos propietarios que no recogen los excrementos de sus mascotas han convertido esta plaza de tierra en un pipicán improvisado.

El mobiliario de la plaza tampoco convence a sus vecinos, ya que no está en buenas condiciones. Es lo que ocurre con los bancos de la zona. Aunque hay un buen número de ellos, todos están muy deteriorados. Su superficie se ha ido astillando por el paso del tiempo, y ya apenas ciudadanos que hagan uso de ellos. “Te sientas y te estropean toda la ropa”, comenta Díaz.

“Esto ya es un parque para perros, vienes por la tarde y ya están todos sueltos. Aquí ya no hay niños” 

La mayoría de estos asientos tampoco resultan apetecibles por encontrarse a pleno sol, ya que muchos de los árboles que les proporcionaban sombra fueron talados y de ellos solo quedan sus tocones. “Dentro de cinco años no tendremos sombras, porque los quitan y no los reponen”, lamentan desde el colectivo vecinal. Este problema también se repite en otras zonas del barrio, como el Parque de la Sedetania.

Los columpios son otro de los puntos flacos de este espacio. Además de “haberse quedado obsoletos”, alguno de ellos está roto, con el peligro que eso conlleva para los más pequeños. La plaza tiene un balancín, una estructura de madera con redes para trepar y un tobogán, aunque apenas tienen uso. “La parte de abajo del tobogán corta, y arde cuando hay sol, porque es de puro hierro”, comentan.

Según los vecinos, pese a su deterioro, la plaza José Antonio Labordeta es una zona muy frecuentada por los residentes más mayores de la Bombarda y por los usuarios de la residencia de ancianos que hay a escasos metros de ella. Esto se debe a que para llegar hasta otras zonas verdes del barrio, como el parque de la Sedetania, hay que subir la cuesta de la calle Biarritz, algo que no todas las personas están en condiciones de hacer.

Por todo ello, la Asociación de Vecinos de la Bombarda lleva años reclamando una reforma integral para este espacio. Ya en el año 2015, el colectivo inició una recogida de firmas para que el consistorio escuchara sus demandas. Consiguieron más de 300 rúbricas, pero no fueron suficientes. “Las llevamos al Ayuntamiento pero no obtuvimos ni contestación. Es una pelea continua”, asegura Rosa María Díaz.

El acceso al Camón Aznar, otro motivo de lucha

A escasos tres minutos de la plaza José Antonio Labordeta se encuentra el colegio público Camón Aznar, cuyos accesos han protagonizado años de quejas por parte de la asociación y la ampa. Y es que, la entrada al pabellón de infantil deja mucho que desear, según los usuarios. Numerosos baches y agujeros en el asfalto y las aceras dificultan la circulación de carritos y sillas de ruedas, una situación paradójica si se tiene en cuenta que el Camón Aznar es un colegio motórico. Es decir, un centro al que acuden niños con problemas de movilidad. “Es de vergüenza. Tendría que haber una rampa de acceso o más facilidades”, señala una integrante de la ampa.

La suciedad en sus inmediaciones es otra de las preocupaciones de la ampa, aunque no la única. “Hay veces que me he encontrado hasta preservativos”, dice esta madre.

Además, quienes acuden a este colegio con sus hijos o nietos admiten que cada mañana tienen que ir “con mil ojos”, ya que justo enfrente de la puerta de acceso hay una explanada que hace las veces de aparcamiento, y en horas punta hay muchos vehículos por la zona.

Tanto el colectivo vecinal como la ampa destacan la “gran calidad” del colegio, de su profesorado y de su enseñanza, por eso no entienden que en este acceso, el más cercano a la calle Luis Buñuel, nunca se haya intervenido. “Igual que meten mano en otros colegios más nuevos, este tendría que ser prioritario por ser como es y por atender a gente con necesidades especiales”, concluyen.

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