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Las Fuentes hace recuento de las actuaciones pendientes en el barrio

La Asociación Vecinal de Las Fuentes celebró hace unos días su primera asamblea del curso para dar cuenta de todas las demandas en materia de movilidad y urbanismo que no se han satisfecho.

Las Fuentes hace recuento de las actuaciones pendientes.
Entorno de Torre Ramona. Las Fuentes hace recuento de las actuaciones pendientes.
Leyre Ruiz

El inicio de un nuevo curso escolar marca también el comienzo de una nueva etapa para las asociaciones vecinales de Zaragoza, que van recuperando su actividad poco a poco sin perder de vista las reivindicaciones que dejaron apartadas con la llegada del verano. Hace unos días, el pasado 5 de septiembre, fue el turno de la Asociación Vecinal de Las Fuentes, que ha hecho recuento de todas las actuaciones que hay pendientes en el barrio en lo que han denominado “Plan de Inmovilismo” por parte de las administraciones.

El colectivo vecinal considera que el barrio adolece de la falta de inversión por parte del Ayuntamiento, y critica que “se hayan ido dejando pasar los meses, los años y las legislaturas sin que se acometiese ni uno solo de los proyectos importantes” para la zona.

En el encuentro de principios de septiembre salieron a relucir de nuevo reivindicaciones históricas para el barrio, como la reconversión del convento de Torre Ramona, aunque también se trataron asuntos más recientes, como el carpetazo a la segunda línea del tranvía. Uno de los hipotéticos ramales de esta línea del tranvía iba a llegar hasta Las Fuentes a través de la avenida Compromiso de Caspe, pero los vecinos han tenido que decir adiós a esta posibilidad. “Seguiremos apoyando la posibilidad de que, en un futuro, la economía vuelta a permitir plantear la segunda línea”, asegura Diego Luque, portavoz de la Asociación Vecinal de Las Fuentes.

Otra de las cuestiones que preocupan en el barrio es “la dejadez” en cuanto a su limpieza. El colectivo vecinal asegura que son muchas las personas que llegan hasta su sede, ubicada en la calle Gascón y Marín para quejarse sobre el aspecto de la vía pública. “Hace tiempo que las aceras no se limpian en condiciones, y en algunas zonas están muy deterioradas”, apunta Luque. No obstante, este problema podría solucionarse parcialmente durante el mes de noviembre, ya que el Ayuntamiento de Zaragoza anunció hace unas semanas que actuará de urgencia para arreglar las aceras de Miguel Servet, Batalla de Pavía, Batalla de Lepanto, Silvestre Pérez y Fray Luis Urbano.

Según Luque, también sería importante revistar los alcorques de la calle Doctor Iranzo, pues se han convertido en todo un peligro para los viandantes despistados. “El año pasado conseguimos que se pusieran árboles, pero algunos de esos alcorques son tan profundos como zanjas, y constituyen una verdadera trampa”, señala.

Torre Ramona y Giesa, dos focos de vandalismo

La batalla por conseguir que el antiguo convento y reformatorio de Torre Ramona se convierta en un equipamiento para el barrio tampoco ha quedado en el olvido para esta asociación. Y es que, pese a que el pasado mes de marzo el Ayuntamiento incluyó el inmueble en el catálogo de Edificios y Conjuntos de Interés Histórico Artístico, sigue sufriendo actos vandálicos que comprometen su conservación. El Gobierno de Aragón también tapió su perímetro y cerró sus accesos, aunque eso tampoco ha disuadido a los intrusos.

Lo mismo ocurre en la antigua fábrica de Giesa, cuya nave principal sigue en pie sufriendo los ataques de los gamberros, según denuncian desde la asociación. El objetivo es también que el inmueble se convierta en un equipamiento de ciudad. “Es un foco de insalubridad. Hemos hablado con el nuevo presidente de la Junta del Distrito, Horacio Royo, y está con nosotros en que hay que darle un empujón”, comenta Luque. Lo más prioritario, según el colectivo, es eliminar los tejados de uralita que aguantan como pueden sobre el edificio. “Intentaremos conseguir que se intervenga por fases durante esta legislatura”, apuntan.

La paralización de las construcción de las viviendas tuteladas de Dragados es otra de las cuestiones que la asociación quiere solventar cuanto antes. Desde hace meses, las 80 viviendas no avanzan al ritmo que deberían, lo que ha obligado a Zaragoza Vivienda a sancionar a la constructora en varias ocasiones. “Solo han construido el esqueleto del edificio. A día de hoy solo hay un movimiento mínimo, prácticamente cero, para que no podamos denunciar el abandono de la obra”, lamenta Luque.

Los vecinos mantienen la esperanza de que el tema no se judicialice, porque dilataría su resolución “durante años”, y esperan que Dragados y el Ayuntamiento lleguen a un acuerdo para que la última parte de la obra pueda salir de nuevo a licitación y se complete.

Por último, la asociación señala la desaparición del comercio de proximidad como otro de los problemas del barrio. “Algunos se abren nuevos, pero se siguen cerrando muchos otros”, lamenta Luque. El colectivo achaca esta paulatina disminución de los locales de toda la vida al cambio en los hábitos de consumo, la compra online y la proliferación de centros comerciales y grandes superficies. Por eso, piden al consistorio que apoye y proteja el comercio de barrio. “Si se apagan las luces de los escaparates este va a ser un barrio muy triste”, advierten.

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