Zaragoza

Una ONG reparte más de 400 helados entre las personas sin hogar de Zaragoza

Además, desde el 13 de agosto se han distribuido 450 bocatas, más de 300 botellines de agua y en torno a 150 piezas de fruta.

Voluntarios de una ONG entregan helados y bocatas a personas de la calle en Zaragoza.
Voluntarios de una ONG entregan helados y bocatas a personas de la calle en Zaragoza.
Heraldo.es

Por segundo año consecutivo, la ONG zaragozana ‘Bokatas’ ha llevado a cabo el ‘Reto bokatero’ a través del cual se han repartido en torno a 400 helados y 450 bocadillos, más de 300 botellines de agua y unas 150 piezas de fruta entre las personas sin hogar de la capital aragonesa en aproximadamente tres semanas. Una acción que ha sido posible gracias a esta iniciativa solidaria promovida junto a varias empresas aragonesas como Frutos Secos El Rincón, La Zaragozana o Frescofrío, entre otras.

“Me parece una iniciativa genial, sobre todo durante un verano de tanto calor. Tendría que haber empezado antes”, opina Teresa, de 44 años y que desde hace tres vive en la calle. Se trata de una de las 80 personas a las que la ONG visita cada martes y jueves por la tarde durante una de sus ocho rutas por la capital aragonesa que discurren, por el momento, por la margen derecha del río Ebro.

Para ella su situación es semejante a “acabar en una silla de ruedas. Es algo que le puede pasar a cualquiera”, afirma. José (47) es portugués y llegó a la ciudad hace apenas cuatro meses. Es otra de las personas sin hogar que integran, en su caso, la ruta 3. “Mi pareja y yo vivimos debajo de un puente y subsistimos a base de chatarra. De momento nos vamos sacando las castañas del fuego”, explica.

Miguel, de 40 años, lleva viviendo en la calle desde hace más de seis. Tras la crisis, este aragonés comenzó a encadenar varios trabajos temporales hasta que se vio sin recursos ni ningún tipo de ingreso. Hoy, iniciativas como la de ‘Bokatas’ le permiten sentirse parte de una sociedad que, habitualmente, tiende a invisibilizar esta dura realidad.

Como explica Natalia Gascón, zaragozana de 27 años que forma parte de la ONG desde su fundación en la capital aragonesa en el año 2015, ofrecerles este tentempié se transforma en la excusa perfecta para entablar una conversación amistosa con este colectivo. “Nuestro objetivo es el acompañamiento de personas sin hogar, algo que ‘Bokatas’ realiza desde hace más de dos décadas en ciudades como Madrid o Valencia.

Hoy, más de un centenar de voluntarios, la mayoría universitarios, desarrolla esta actividad de manera altruista. “La comida nos llega gracias a donaciones de empresas privadas, como por ejemplo los helados que repartimos durante el verano, o el pan; productos que nos dona Frutos Secos El Rincón, o el jamón que nos da Campodulce. Actualmente tenemos nuestra sede en la parroquia del Perpetuo Socorro, donde hacemos los bocadillos y preparamos los repartos”, explica Gascón.

La voluntaria zaragozana explica que, tras casi cuatro años de actividad, saben perfectamente dónde dirigirse para encontrar a estas personas sin hogar que, aunque en un principio suelen mostrarse algo reacias, “siempre acaban agradeciendo que les traten como a uno más”, reivindica.

“A final nos esperan cada semana y se muestran verdaderamente agradecidos de que formemos parte de su día a día. No está acostumbrados a que nadie les pregunte cómo se encuentran”, concluye la voluntaria.

Varón, español, 50 años

Además, a lo largo de estos cuatro años, la voluntaria asegura que han podido establecer un perfil de la persona sin hogar que actualmente reside en la capital aragonesa y que, lejos de la creencia generalizada, suele corresponderse con un varón, de nacionalidad española y que ronda los 50 años. “Como norma general, se trata de personas que han vivido una serie de acontecimientos muy duros en su vida y que, por la falta de apoyos, se han visto solos y en la calle”, resume.

“Se sienten invisibles, olvidados, y consideran que la sociedad no tiene en cuenta la realidad que viven”, advierte la joven. Precisamente por eso, además estas rutas semanales, desde la ONG llevan a cabo una importante labor de difusión y concienciación visitando colegios e institutos e impartiendo charlas para tratar de sensibilizar a los más pequeños sobre la importancia del papel del voluntario.

Sin embargo, con el fin del verano no cesa su actividad y la ONG ya tiene la vista puesta en nuevos retos, en este caso con el objetivo de tratar de paliar los efectos del frío que se ceba, durante este periodo del año, con este colectivo vulnerable. 

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