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A juicio por desvalijar siete despachos y consultas de Gran Vía en una madrugada

La Fiscalía pide casi 12 años de prisión para los dos acusados, que intentaron utilizar una pistola eléctrica cuando fueron sorprendidos por la Policía Nacional en pleno centro de Zaragoza.

Calle a calle: Gran Vía.
Los delincuentes perpetraron los robos durante la noche del 31 de marzo al 1 de abril de 2019.

La Audiencia Provincial sentará la próxima semana en el banquillo de los acusados a Álvaro C. B. y Alejandro R. B., a los que la Policía Nacional detuvo el pasado 1 de abril en Zaragoza tras una madrugada en la que llegaron a desvalijar hasta siete despachos profesionales en el entorno de la Gran Vía. La Fiscalía les atribuye un delito continuado de robo en casa habitada, así como otro contra la salud pública, ya que utilizaron parte del botín para comprar resina de hachís. Para ellos pide sendas penas de cinco años de prisión para cada uno.

Cuando los agentes interceptaron su vehículo en la avenida de Anselmo Clavé, sobre las 11.30, Alejandro R. B. intentó sacar del bolsillo una pistola eléctrica, posiblemente, para evitar que los detuvieran y darse a la fuga. De ahí que para este la Fiscalía pida otro año y medio de cárcel por un delito de tenencia ilícita de armas.

Según la acusación pública, los encausados se trasladaron a la capital aragonesa en un Citroën C3 con intención de desvalijar varios despachos. Para ello, llegaron pertrechados con abundante material: no solo destornilladores, vaselina, puntas torx y todo tipo de ganzúas, sino también una pata de cabra, un cortafríos, una radial y una maza, herramientas que utilizaron para reventar varios armarios metálicos y cajas fuertes.

El primer portal al que accedieron aquella madrugada los delincuentes fue el número 19 de Gran Vía, donde reventaron la puerta de una asesoría. Una vez dentro, forzaron un armario de metal con intención de llevarse lo que hubiera dentro. No hallaron nada, pero causaron daños por valor de más de 500 euros que ahora se les reclaman.

En otra planta del mismo inmueble, los acusados rompieron la puerta de una consulta médica, de la que únicamente afanaron un fonendoscopio, con toda probabilidad, con la intención de utilizarlo para abrir cajas de caudales. Dicho objeto fue recuperado después por la Policía, pero ya estaba roto. Por los daños causados en este despacho se les exigen más de 700 euros.

Tras abandonar este edificio, los ladrones se trasladaron al número 5 de la Gran Vía, donde reventaron el bombín del portal. Una vez dentro, rompieron otra cerradura para intentar acceder a un centro de negocios. Pero debieron escuchar algún ruido en la escalera y desistieron. En cualquier caso, volvieron a causar daños por otros 488 euros.

Casi 4.000 € en una asesoría

Más suerte tuvieron con la puerta de otro despacho, que sí lograron franquear para colarse en una asesoría. Tras desvalijar cuatro armarios y dos cajas de caudales, los encausados consiguieron hacerse con un botín de casi 3.400 euros, al que sumaron después otros 300 € que extrajeron de un cajero automático con una tarjeta bancaria que se llevaron del despacho.

Acto seguido, los dos hombres subieron por las escaleras hasta otra planta del mismo bloque, un despacho de abogados donde rompieron la puerta pero no llegaron a entrar. Todo apunta a que vieron entrar o salir a algún residente y por miedo a ser descubiertos prefirieron marcharse de allí. La dueña del citado despacho no reclama los daños causados en la puerta.

El siguiente edificio al que accedieron fue el número 9 de Gran Vía, donde también reventaron la puerta de una consulta médica a la que finalmente no entraron. Los 352 euros que costó la nueva cerradura ya han sido abonados por la aseguradora. Algo parecido sucedió en otro despacho del número 2 de la calle de Laguna de Rins, del que tampoco se llevaron nada, pese a fracturar la puerta y registrar el interior.

El coche de los investigados, a los que defiende la letrada Olga Oseira y que están en prisión provisional por estos hechos, tenía varios compartimentos para ocultar el botín de sus asaltos. En ellos se halló dinero en efectivo y el hachís que compraron.

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