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"Me enteré de la estafa cuando la financiera me empezó a acosar"

El exalcalde de Alfamén Alejandro Gil es una de las víctimas del presunto estafador, que pidió 4.200 euros ensu nombre. El detenido también solicitó 2.400 con los datos del exalcalde de Daroca, Miguel García.  

Alejandro Gil, exalcalde de Alfamén, en una imagen de archivo.
Alejandro Gil, exalcalde de Alfamén, en una imagen de archivo.
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Alejandro Gil y Miguel García, exalcaldes de Alfamén y Daroca, respectivamente, son dos de los veintisiete perjudicados por la actividad delictiva ejercida presuntamente por David Arturo M. R. En su nombre pidió créditos rápidos por importe de 4.200 y 2.400 euros que le fueron concedidos presentando las fotocopias de sus documentos de identidad y sus nóminas falsificadas.

Sin embargo, los quebraderos de cabeza que han supuesto para uno y otro han sido diferentes. Mientras Miguel García conoció que había sido víctima de una presunta usurpación de identidad a través de una llamada que la Policía le hizo en junio pasado, Alejandro Gil se enteró en enero a raíz de las implacables y constantes llamadas que la entidad financiera empezó a hacerle a él y a su familia.

"Mi temor al enterarme fue que pudieran usar los datos para desacreditar el trabajo en la alcaldía o comprometerme, pero de momento no ha pasado nada y estoy pendiente de ratificar mi denuncia", contaba este jueves Miguel García.

El relato de Alejandro Gil, sin embargo, es muy distinto: "Como no tenían mi móvil, los de Cofidis llamaron al azar a Alfamén. Dieron con un tío carnal mío, al que le pidieron mis datos personales, pero no se los dio. Luego llamaron a mi madre y la mujer se llevó un gran sofocón. Me llamó asustada porque le habían dicho que les debía dinero y me iban a embargar. Cuando me puse en contacto con ellos, un operador con tono totalmente chulesco y muy duro me pidió mis datos. Me negué y empezó a decirme los números de mi DNI. Nada más colgar me fui a a la Jefatura Superior de Policía", relató.

"A los dos días tuve que volver para ampliar la denuncia porque llamaron a mi propio trabajo. Me enviaban constantes mensajes electrónicos y hacían llamadas continuas", recordó.

La tenacidad y la investigación que Alejandro Gil hizo por su cuenta le llevaron a constatar una serie de pistas que luego serían de gran ayuda a la Policía a la hora de identificar al presunto estafador. 

"En el expediente ‘online’, porque todo lo hacen a través de internet, me di cuenta de que estaban mal puestos el segundo apellido y el domicilio y mi nómina de la DGA era superior a lo que yo cobro como auxiliar administrativo", cuenta. Al constatar todo esto, envió un burofax a Cofidis para pedirle que dejaran de llamarle. "Tuve que mandarle un segundo porque hicieron caso omiso", indica. 

Su preocupación posterior fue que le hayan incluido en una lista de morosos, lo que le complicaría aún más la existencia.

El exalcalde lamenta el uso que ha hecho esta persona de su puesto de trabajo. "El sistema le ha facilitado un empleo y él, con una buena nómina que cobraba, lo ha utilizado para cometer fechorías", manifestó. 

También criticó las maneras "amenazantes" y "extorsionadoras" de determinadas entidades financieras para reclamar los préstamos, así como el peligro que entraña solicitarles dinero por las condiciones "imposibles de cumplir" que imponen en sus contratos y las "pocas garantías" que exigen a la hora de concederlos. "La gente no sabe lo que hace cuando pide un crédito rápido y presuntamente fácil de devolver. Lo peor de todo es que acude gente desesperada y con pocos recursos y no sabe que es pan para hoy y hambre para mañana", opinó.  

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