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Los hosteleros, contra la muestra gastronómica aragonesa del Pilar

Denuncian que los productos que se venden son "de pésima calidad" y "en lamentables condiciones sanitarias".

Carne a la brasa en el paseo de Echegaray
Imagen de archivo de un puesto de carne a la brasa en el paseo de Echegaray
P.F.

Tras las elecciones de mayo, no ha habido mucho margen de maniobra y el grueso de la programación de las fiestas del Pilar será el mismo que el de los últimos años. Este handicap no se circunscribe únicamente a la programación y los escenarios, sino también a algunos detalles como los contratos que se están sacando a licitación pública y que no ha habido tiempo a mejorar. Uno de los más polémicos es el de la muestra gastronómica aragonesa que se celebra en el paseo de Echegaray y Caballero y de la que los profesionales critican que no tiene la calidad mínima exigible. De hecho, desde el segmento de restaurantes de la asociación Horeca se critica con dureza una muestra que "ofrece productos de pésima calidad y en lamentables condiciones sanitarias".

Los hosteleros denuncian que la muestra es "una vergüenza para los zaragozanos y una falta de respeto para los cientos de productores, trabajadores y pymes de la industria alimentaria local". De hecho, lamentan que –a pesar de su nombre– muchos de los productos nada tienen que ver con Aragón ni con su gastronomía –no digamos ya el kilómetro cero– sino que parte de la oferta se centra en vino de Ribeiro, paella, jamón cocido o pimientos de Padrón.

Requisitos higiénicos

Harina de otro costal son las condiciones higiénicas y sanitarias, que también se han puesto anteriormente en entredicho en otro tipo de muestras como la feria medieval de mediados de junio. En el caso de las fiestas del Pilar, por ejemplo, en los pliegos de condiciones se especifica que los puestos de alimentación "deberán estar techados en su totalidad" y que "se prohíbe la exposición de los productos al sol". Igualmente, y salvo degustaciones, se exige que todos los productos estén envasados y está expresamente vetado también –aunque, vaya, esto casi se da por hecho– que se depositen los alimentos "directamente sobre el suelo".

También se prohíbe la venta a granel, extremo que en muchas ocasiones no se cumple y, de hecho, los hosteleros piden que las inspecciones de Sanidad sean más continuas y más estrictas para levantar acta cuando no se cumplan unas mínimas condiciones higiénicas. En el caso de quesos frescos o productos de pastelería –con ingredientes de riesgo como cremas y otros rellenos– es imprescindible que estén protegidos y no pierdan en ningún momento (transporte, almacenamiento o exposición) la cadena de frío.

La llamada muestra aragonesa del paseo de Echegaray y Caballero ha vuelto a salir a concurso, como un puñado de contratos pilarísticos más, para instalar hasta 55 puestos (5 tabernas, 25 de alimentación y 25 de artesanía) junto a la ribera del Ebro. Ayer justamente acabó el plazo para presentar ofertas –el certamen aún no se ha fallado– y el canon que se exige al ganador es de, al menos, 40.000 euros.

La muestra gastronómica de Echegaray, que abrirá el 4 de octubre, se moverá este año unos pocos metros respecto a su ubicación habitual, para despejar la trasera de la Lonja por motivos de seguridad. La intención del nuevo gobierno PP-Cs era introducir alguna novedad en los pliegos –como también en los de las ‘food-trucks’ que finalmente no irán a Las Delicias– pero son calcados a los de 2018.

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