Zaragoza
Suscríbete

zaragoza

Una parada de bus “disfuncional” en pleno Coso zaragozano

La línea 29 coindice con el principio y final de línea de la 28, que muchas veces tiene que esperar unos minutos para iniciar su recorrido. Esto genera aglomeraciones y situaciones de bloqueo al resto de conductores y peatones, según las quejas de algunos vecinos.

Una parada de bus “disfuncional” en pleno Coso zaragozano.
Una parada de bus “disfuncional” en pleno Coso zaragozano.
Leyre Ruiz

Subir y bajar al autobús en la parada del número 66 del Coso de Zaragoza es una tarea algo más complicada que en otros postes, según denuncian algunos usuarios. Prácticamente a diario se producen situaciones en las que un autobús invade un paso de cebra, bloquea el paso al resto de vehículos o, simplemente, deja a algunos viajeros en tierra porque no los ve. El motivo de tales percances es que en ese poste coincide el principio y final de la línea 28 con una parada de la línea 29, que muchas carece del espacio suficiente para parar.

La línea 28, que une Montañana y Peñaflor con el Coso, consta de un recorrido muy largo y tiene que esperar varios minutos para iniciar un nuevo viaje cuando llega a su última parada en el centro de la ciudad. Si en ese lapso de tiempo llega la línea 29, que une San Gregorio con Camino de las Torres, el colapso está garantizado. Tomás Vela, un vecino de la zona que usa a menudo esta parada, asegura que, cuando eso ocurre, los conductores de la línea 29 solo tienen tres opciones. “La primera es que pare detrás del 28, lo que le obliga a invadir un paso de peatones semaforizado y a bloquear la salida de la calle Jerónimo Blancas”, explica.

La segunda alternativa es que se detenga en paralelo al vehículo de la línea 28, aunque tampoco es la más deseable. “Esto corta la circulación de un carril y, además, los que bajamos tenemos que pasar por delante de los vehículos y, a veces, entre medias”, comenta Vela.

El tercer supuesto, con el que también se han encontrado alguna vez los usuarios, es que al estar los viajeros que cogen el 29 esperando detrás del vehículo detenido de la línea 28, el conductor no los vea y pase de largo.

“Llevo cogiéndolo casi dos años, y estas cosas me han pasado desde entonces. Al conductor se lo dices, pero no tienen la culpa, paran donde está habilitado y donde pueden”, señala el vecino afectado. Además, al estar en pleno centro y ser el final de línea de quienes vienen desde Peñaflor, es una zona bastante frecuentada. Por ello cree que la administración y la empresa responsable del servicio deberían estudiar la reorganización de esta parada. “Debería ser modificada. Habría que poner la del 28 en un sitio en el que no estorbara tanto, o que el 29 parara en otro sitio”, sugiere. Pocos metros antes de esta parada hay otra, a la altura del número 62, pero en ella paran el 38 y el 39, y trasladar ahí alguna de las dos líneas conflictivas “generaría problemas”. No obstante, Vela se está planteando mandar un escrito a Avanza para trasladarle las molestias que sufren muchos viajeros como él y exigir una solución.

Desde la Asociación de Vecinos 1808 del Barrio de San Miguel aseguran tener conocimiento del problema, aunque por el momento no han recibido ninguna queja formal al respecto. “A veces son paradas disfuncionales”, comenta Daniel Portero, presidente del colectivo vecinal. Portero señala que en esta zona suele haber aglomeraciones y que, además, la parada se encuentra poco antes de un conocido hotel. “Los autobuses de los equipos de fútbol aparcan justo ahí y a veces invaden la zona de paso de los urbanos”, apunta.

“Todo se puede mejorar, aunque la propia configuración del Coso lo dificulta”, recuerdan desde la entidad, que insisten en la importancia que tiene el transporte público para los vecinos del centro de la ciudad. “Reivindicamos la peatonalización de algunas zonas o la elevación de las calzadas a cota cero, pero esperamos que esto no afecte a ninguna línea de autobús, porque si no existiera no se podría vivir aquí”, argumentan.

Esta no es la primera vez que una asociación o particular pide la modificación de una parada de autobús. Esta es, precisamente, una reivindicación que llevan haciendo desde hace varios años en el barrio de Vadorrey, donde piden que la línea 39 y la 50 compartan parada en la calle Carmelo Betoré. Ahí, los residentes se quejan del ruido que generan los autobuses durante el tiempo que están parados entre que finalizan un servicio y comienzan el siguiente y aseguran que, a menudo, el transporte público bloquea el carril de circulación por separación actual de las paradas.

Etiquetas
Comentarios
Debes estar registrado para poder visualizar los comentarios Regístrate gratis Iniciar sesión