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Los vecinos del Arrabal, cansados de que las autocaravanas “roben” sus plazas

Aunque el estacionamiento de este tipo de vehículos en párquines legales no incumple ninguna normativa, los residentes denuncian las dificultades que tienen a diario para aparcar cerca de sus casas.

Autocaravanas en el barrio del Arrabal. .
Los vecinos del Arrabal, cansados de que las autocaravanas “roben” sus plazas.
Leyre Ruiz

Hace tan solo unos días, conocíamos de la mano del ciclo Mobility City que se celebró en la capital aragonesa que el 30% del tiempo que los vehículos circulan por las ciudades lo destinan a buscar aparcamiento ante la falta de espacio para estacionar. Una situación que conocen bien los vecinos del zaragozano barrio del Arrabal, cansados de tener que dar mil vueltas para aparcar y de ver cómo las autocaravanas ocupan los párquines públicos de la zona.

Es lo que ocurre prácticamente a diario en el aparcamiento que hay ubicado entre la avenida de los Pirineos y la calle Palencia, en el que desde hace unos años es fácil encontrar varios de estos vehículos. “No es algo nuevo, ni mucho menos. Es repetitivo. Todo el año se ve alguna, pero ahora en verano hay bastantes más”, asegura Rafael Tejedor, presidente de la Asociación de Vecinos Tío Jorge-Arrabal.

La proliferación de autocaravanas en esta zona de la margen izquierda ha comenzado a indignar a los vecinos del barrio, que denuncian que es “prácticamente imposible” aparcar cerca de sus casas si llegan más tarde de las 22.00. “Es una situación que cansa mucho. Hace mucho tiempo que no movemos los coches los fines de semana, prefiero ir a los sitios con el tranvía, aunque vaya cargada”, comenta una ciudadana que vive en la calle Mosén Domingo Agudo. Esta vecina, que explica que depende del coche a diario porque trabaja fuera de la ciudad, llegó a contar el pasado domingo una quincena de autocaravanas aparcadas en el parquin y sus inmediaciones. “Tenemos garaje, pero dos coches. A veces tenemos que tener uno de ellos fuera guardando sitio para aparcar el otro y poder meter el primero en el garaje”, lamenta.

Además, esta vecina denuncia que, en muchas ocasiones, las autocaravanas aparcan invadiendo parte de la acera, ya que sus dimensiones son más grandes que las de cualquier turismo, y que el beneficio económico que suponen es mínimo comparado con las molestias que generan. “Los vecinos del barrio pagamos impuestos con nuestras rentas, nuestro piso, etc… Los que vienen en caravanas apenas dejan nada aquí”, afirma.

No obstante, el verano no es la única época del año en la que estos vehículos se dejan ver por el barrio y la calle Palencia no es la única zona en la que aparcan. Durante las navidades, los puentes y las fiestas del Pilar el problema se agrava y se extiende a otras vías. “Junto al Parque del Tío Jorge también hay siempre muchas. Montan unos circos increíbles. Algunas son tan grandes que tienen que hacer maniobras para girar en las calles”, comenta la vecina afectada.

Una práctica legal

Para el representante del colectivo vecinal, una de las soluciones para acabar con el problema pasa por instar a las autocaravanas a aparcar en lugares exclusivamente habilitados para ellas, como el parquin estrenado a finales de 2018 junto a los campos de la Federación Aragonesa de Fútbol, en el Actur, a escasos diez minutos en coche del lugar en el que aparcan ahora. “Entendemos que, puesto que hay un espacio destinado a ellas, no tiene sentido que pernocten ni que aparquen aquí”, señala Tejedor, que comenta algunos viajeros han llegado a desplegar sus mesas y sus sillas. “Es un asunto que nos preocupa”, añade.

Además, desde la asociación critican la falta de rotación de muchos de estos vehículos, que pasan días e incluso semanas aparcados en el mismo sitio. Pero lo cierto es que esta práctica no es ilegal, y por tanto, no se puede denunciar a sus propietarios. “Hay coches que también pasan semanas sin moverse, pero -igual que las autocaravanas- mientras estén en un sitio legal y no estén vandalizados, llenos de basura, con evidentes signos de abandono o circunstancias similares, no se pueden denunciar ni retirar”, explican fuentes del Ayuntamiento de Zaragoza.

El hecho de estacionar en un aparcamiento normal tampoco incumple ninguna normativa, aunque sí que pueden ser sancionados quienes acampen, esto es, si el vehículo extiende toldos o ventanas que sobrepasen el perímetro de la autocaravana, si hay vertido de fluidos, o si se colocan patas estabilizadoras. “Las autocaravanas son vehículos como otro cualquiera y, por tanto, mientras ocupen una plaza legal y no molesten, son como cualquier otro coche o furgoneta”, apuntan desde el consistorio.

Aparcamientos a rebosar

Al margen de la proliferación de estos vehículos en las calles del Arrabal, el barrio sufre desde hace tiempo problemas de aparcamiento, a pesar de que se han habilitado varias zonas para estacionar en los últimos años. El de Macanaz, el de la calle Mariano Turmo, el de Almadieros del Roncal o el aparcamiento intermodal del tranvía son algunos ejemplos. “Todos ellos harán unas 300 o 400 plazas de aparcamiento, pero aún así, no son suficientes”, comenta Tejedor, que reclama la limpieza y adecuación como parquin un solar situado en la calle Palencia, propiedad de la DGA.

Por este motivo, el colectivo vecinal baraja medidas como establecer zonas azules, de Estacionamiento Regulado de Rotación (ESRO) o naranjas, Estacionamiento Regulado para Residentes (ESRE), para que la difícil tarea de aparcar no se convierta en un imposible para los vecinos.

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