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La vida secreta de las abejas, en una cueva de Anento

El veterano albañil turolense Jesús Sanz, en un intento por recrear los antiguos colmenares, ha abierto un museo sobre estos insectos en la localidad zaragozana.

Algunos de los elementos que se pueden observar en el interior de la cueva en Anento.
Algunos de los elementos que se pueden observar en el interior de la cueva en Anento.
JMACIPE

La relación entre Jesús Sanz y las abejas se empezó a trazar hace ya tres décadas. Desde hace unos meses, ese vínculo de este turolense de Báguena ha tomado la forma de un espacio expositivo bajo el nombre de ‘El Colmenar. Abejas y naturaleza’ en la cercana localidad de Anento, ya en la provincia de Zaragoza. Son apenas 50 metros cuadrados de superficie enclavados en una de las laderas bajo el castillo de la localidad zaragozana, pero allí se condensan todos los pormenores de la actividad que realizan estos insectos y el rendimiento que se obtiene de ellos.

"Es algo para fomentar el conocimiento de este animal y defenderlo, porque se tiene una concepción de que es agresivo, pero en realidad es la pieza clave de la naturaleza", afirma Sanz. Albañil de profesión, empezó a adentrarse en el mundo de la apicultura hace ya unas tres décadas: "Siempre me ha gustado la naturaleza y las abejas, compré un libro sobre ellas, me interesó, conseguí un enjambre y ahora tengo 200 colmenas", relata.

Desde hace años, en su casa de Báguena también tiene un espacio dedicado a la exposición y a la venta de miel natural. "Como los dos pueblos están cerca y he trabajado mucho por Anento, le propuse hacerlo al alcalde, me cedieron el espacio y poco a poco se ha hecho una realidad", indica Sanz. De una pequeña cueva, con sus conocimientos y a base de esfuerzo, ha ido adaptando el espacio para aprovechar sus oquedades y recodos. "Podemos ver desde la historia de las abejas, de las que hay fósiles desde hace 100 millones de años, hasta cómo han ido cambiando las formas de extraer la miel, la cera, los trajes que se usan, las colmenas actuales y las antiguas", enumera.

Dentro hay una reproducción de una colmena, utensilios y carteles explicativos. En el exterior, un pequeño espacio acondicionado para albergar plantas melíferas, aquellas especies que usan las abejas para producir la miel. "Mi idea es concienciar de la importancia que tienen y fomentar el conocimiento entre los escolares", subraya. En este sentido, apunta que las dificultades por las que pasa la población de abejas se deben a la "evolución del hombre". "Han pervivido por su buena organización, pero el uso de pesticidas, sulfatos, contribuyen a su desorientación y a que haya menos", sostiene.

Para visitar el museo de las abejas es necesario ponerse en contacto con la oficina de turismo de Anento (687 079 938), que lo gestionará con el propio impulsor del proyecto. Desde el Ayuntamiento, el alcalde, Enrique Cartiel, reconoce que "la obra la ha costeado Jesús íntegramente, nosotros le hemos facilitado todo lo que hemos podido, en cuanto a trámites y lo que ha necesitado". Al mismo tiempo, explica que todavía quedan cosas pendientes: "Estamos con el acondicionamiento de la calle Acequia, después nos quedará el acceso desde ahí hasta el museo y ponerle un nombre". Por el momento, se ha ensanchado el sendero.

Así, Cartiel apunta que "es una oferta más que se añade a lo que ya tenemos, al patrimonio y al entorno natural". No en vano, este municipio, uno de los pueblos más bonitos de España, ha experimentado un ‘boom’ turístico:de estar al borde de la desaparición a tener más de 100 habitantes censados en los últimos años, y es una línea que no decae. "Se están haciendo varias casas nuevas y el Ayuntamiento está con varios arreglos, todo teniendo en cuenta los requisitos de ser uno de los pueblos más bonitos", detalla. Ahora la localidad cuenta con tres casas rurales, dos restaurantes, un hostal y un albergue.

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