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El Ayuntamiento estudia una permuta para hacerse con la Harinera de Casetas

Permitiría rehabilitar un edificio centenario que acentúa su deterioro. En el pleno de esta mañana se debate un moción de Podemos-Equo sobre el asunto.

Harineras en Aragón
Una de las fachadas de la Harinera del Ebro, que se construyó hace más de cien años
Heraldo.es

Aún no está firmado, faltan unos pocos flecos por peinar, pero en el Ayuntamiento confían en alcanzar «un acuerdo satisfactorio». El nuevo gobierno de PP-Cs y los propietarios de la antigua Harinera del Ebro, en el barrio rural de Casetas, están estudiando una posible permuta que haría que la antigua fábrica pasara a manos municipales. La intención primera es preservar el patrimonio industrial y, después, dotar al emblemático edificio de Casetas de nuevos usos que aún están por decidir.

El acuerdo parece próximo y, aunque no ha trascendido el terreno por el que se hará la permuta, fuentes cercanas a la negociación señalan que podría tratarse de una parcela de Santa Isabel y explican que es importante que la operación no cueste dinero al erario. Cuando la Harinera sea al fin un edificio municipal podrá comenzar a intervenirse –apuntalando las partes más destrozadas– y después habrá que estudiar qué hacer con el inmueble, si bien desde hace años los muy reivindicativos vecinos del barrio han diseñado un amplio inventario de propuestas: desde hacer en su interior una escuela de música hasta que se convierta en biblioteca o sede de la casa de juventud.

La Harinera, con una superficie de 1.986 metros cuadrados, es un edificio construido en varias fases en la década de 1910. Estuvo en funcionamiento hasta 2006 cuando comenzó un preocupante deterioro, que se venía acentuando en los últimos tiempos con caídas de cascotes y desprendimientos de pequeñas molduras de la fachada. De hecho, en enero del año pasado la Gerencia de Urbanismo requirió a la propiedad «la adopción de medidas de seguridad» y el saneado de las fachadas y cornisas, pero apenas se colocó una malla para proteger de la caída de revocos a la vía pública.

En el anterior mandato se aprobó una moción de CHA para elevar la protección de la Harinera, que hasta ahora estaba catalogada con un grado interés arquitectónico de nivel B. Quedó protegida en su totalidad, cuando hasta entonces solo había orden de preservar la fachada principal y otros elementos anejos.

Ya en aquel debate, el PP hizo una propuesta de compra y pidió que se estudiara destinar parte del remanente presupuestario (unos 260.000 euros, cifraban entonces) para que el Ayuntamiento adquiera la propiedad. Precisamente en el pleno municipal de hoy, el grupo de Podemos-Equo ha presentado una moción para volver a poner esta cuestión sobre la mesa.

El edificio, que lleva cerrado trece años, estaba llamado a albergar 33 viviendas, pero estalló la crisis inmobiliaria y se llevó aquel proyecto por delante. Desde entonces, los vecinos de Casetas han luchado a brazo partido por subrayar los vínculos de la fábrica con el barrio y han apostado por conservar el inmueble y transformarlo en un equipamiento público.

«No se puede perder más tiempo, porque cada semana que pasa se borra algo más de su historia», comentan hace unos meses los integrantes de la plataforma Métete en Harina, que convocaron el pasado mes de abril unas jornadas sobre patrimonio industrial.

Arquitectos, profesores de Arte y urbanistas analizaron cómo se han transformado otras harineras nacionales (como las de Caldearenas, Calatayud, Clot, Fuerte del Rey...) que podrían servir de botón de muestra para hacer de la Casetas «un espacio de futuro». También se celebró entonces una mesa redonda con representantes de todos los grupos municipales, en la que los políticos –entonces en campaña– mostraron su interés en proyectos del barrio como el museo del ferrocarril y de una harinera que amenazaba ruina.

Con la venidera permuta, los vecinos esperan que se dignifique este edificio singular –que incluso en las últimas inspecciones técnicas ha pasado más de un apuro– y que se rescate del olvido un edificio con muchas posibilidades. De hecho, han propuesto crear nuevas entradas a la parcela por las calles de Aragón y del Olmo, recuperar los sótanos abovedados y aprovechar los amplios espacios fabriles para no «diluir la identidad» de la antigua Harinera. 

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