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Los vecinos de Ramón Pignatelli: “La okupación se está cargando el barrio”

El colectivo Calles Dignas manifiesta su indignación por el rápido desalojo de varios pisos usurpados en la calle Gil Berges, ya que aseguran haber denunciado casos similares en sus calles y los propietarios de las viviendas no han tomado ninguna medida.

La acumulación de basuras en la vía pública es otro de los problemas que sufren los vecinos de Ramón Pignatelli.
La acumulación de basuras en la vía pública es otro de los problemas que sufren los vecinos de Ramón Pignatelli.
L.R.

Indignados e indefensos. Así es como se sienten los vecinos de la calle Ramón Pignatelli y sus alrededores ante un fenómeno que, sin ser nuevo en la zona, ha ido creciendo en los últimos años: la okupación de viviendas.

Quienes llevan años viviendo en esta parte del Casco Histórico de la ciudad sufren a diario las consecuencias de la usurpación, y aseguran que los inquilinos ilegales han llegado a tomar bloques enteros, alguno de ellos incluso catalogado por su interés arquitectónico. Además, los vecinos denuncian una continua sensación de inseguridad debido a los robos, el tráfico de drogas y las agresiones. La última de ellas se produjo a comienzos del mes de julio, cuando varios agentes de policía tuvieron que disparar a un hombre que les amenazaba con un machete de 40 centímetros.

Desde el colectivo Calles Dignas, que desde su formación hace aproximadamente un año no ha parado de luchar por mejorar este rincón de Zaragoza, afirman que la okupación es una de sus mayores preocupaciones, y piden a la administración que tome cartas en el asunto para que todos los casos que se pongan en conocimiento de las autoridades se resuelvan con la misma efectividad. Y es que la noticia del rápido desalojo de un grupo de okupas que se había instalado en varios pisos de la calle Gil Berges, a escasos metros de la Audiencia Nacional, ha indignado a los vecinos de Pignatelli, que llevan tiempo denunciando situaciones así en su propio barrio. Tras pasar apenas unos días en el edificio, los okupas abandonaron los pisos de manera voluntaria tras negociar con la propiedad. “Nos indignó la noticia de la desokupación del edificio del centro de Zaragoza y cómo se realizó en apenas unos días”, explican desde Calles Dignas. “Aquí nos pasa lo mismo. Los pisos okupados son todos de los bancos pero no se hace nada, aunque lo hemos denunciado por activa y por pasiva”, lamentan. Aseguran sentirse “dolidos” y creen que las diferencias entre uno caso y otro puede deberse a que los pisos de Ramón Pignatelli no son tan atractivos para sus propietarios y por eso no les interesa darles salida.

El colectivo ha trasladado a la policía en numerosas ocasiones esta problemática, pero al tratarse de viviendas que pertenecen a entidades bancarias, es el propietario el que debe interponer la denuncia. “Le hemos comunicado al banco lo que ocurre. Lo sabe, pero no ha hecho nada”, lamentan los integrantes de Calles Dignas, que intercambiaron con el propietario una serie de correos electrónicos que datan del pasado 8 de junio.

"Son invasores"

El colectivo vecinal reconoce que la okupación ha tomado distintas formas en el barrio y hay casos en los que los okupas son familias con graves dificultades económicas que

no generan problemas de convivencia. No obstante, señalan que muchos otros son auténticos “invasores”, grupos organizados que incluso realquilan las viviendas que han usurpado. “Se dedican al tráfico de drogas, al robo de móviles, a molestar al resto de vecinos, a montar broncas, a destrozar zonas comunes, a conectarse ilegalmente al suministro eléctrico y a sembrar el miedo”, apuntan. “Se han cargado el barrio. En los 90 fue la droga, y ahora es la okupación”, afirma la entidad.

Para tratar de paralizarla, el colectivo insta a las instituciones a que sean ellas las que notifiquen a los propietarios (sean bancos, la Sareb, inmobiliarias o particulares) y sancionen de oficio si así lo requiere la situación, aunque admiten que es un asunto “difícil de abordar”. Por este motivo, Calles Dignas ha pedido una reunión con el nuevo equipo de gobierno de la ciudad. El colectivo esperaba poder mantener el encuentro antes de finalizar el verano, aunque saben que será complicado. “De momento, están tramitando nuestra petición”, comentan.

Por último, reclaman que las inspecciones de Urbanismo sean más exhaustivas, porque a su juicio, pocas de las viviendas usurpadas las superarían sin problemas. “Aquí no se cumplen las normas. Las casas no se caen porque son edificios centenarios bien construidos, pero no sabemos cuántas alcanzarían los mínimos de habitabilidad. Son chabolas verticales”, apuntan.

Hace tan solo un par de semanas, un edificio situado en la calle Estación, en el barrio Jesús, se derrumbó parcialmente sin que hubiera que lamentar daños personales. En él vivían seis familias en situación irregular. En otras zonas de Zaragoza, como Oliver o el entorno de Parque Bruil, también se ha denunciado la presencia de okupas en edificios vacíos, un asunto que preocupa cada vez más a las entidades vecinales.

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