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tribunales en zaragoza

Condenado a prisión por abusar de una niña a la que una amiga pidió que cuidara

La madre aseguró en el juicio que tenía plena confianza en el acusado, al que conocía "de toda la vida" y consideraba "como un hermano". 

El juicio se celebró en la Audiencia Provincial de Zaragoza.
El juicio se celebró en la Audiencia Provincial de Zaragoza.
Guillermo Mestre

Tres años de prisión y cinco de libertad vigilada, así como una medida de alejamiento de 200 metros y una indemnización de 3.000 euros.Esa es la condena que la Audiencia Provincial ha impuesto al zaragozano José Ignacio G. G. por abusar sexualmente de una niña de ocho años, hija de una buena amiga. De hecho, la mujer le había confiado el cuidado de la menor porque tenía que hacer un cursillo de formación de dos días en Madrid. «Tenía plena confianza en él, era como un hermano, nunca pensé que podría hacerle esto a mi niña», aseguró la madre de la pequeña durante el juicio.

Los hechos se produjeron la noche del 26 al 27 de septiembre en el domicilio donde residían madre e hija, ya que la primera prefirió que fuera su amigo quien se desplazara allí para que la niña no tuviera que salir de casa. Tras ver un rato la televisión, la niña decidió irse a dormir. Pero el hombre –del que no se facilita el nombre completo para proteger a la niña– le dijo que no iba a acostarse en su cama, sino con él en el dormitorio de su madre.

Con enorme sinceridad, la niña explicó al tribunal que, en un primer momento, no puso reparos, puesto que conocía perfectamente al encausado y nunca le había hecho nada. Sin embargo, su actitud cambió cuando empezó a notar algo extraño. «Yo me quedé dormida pronto, pero me desperté porque el me bajó el pantalón del pijama y me puso la cola en el culo. Me daba vergüenza y no le dije nada», recordó.

«Me pellizqué para ver si era una pesadilla, pero no lo era. Entonces él se hizo pis encima de mí –lo que parece que hizo en realidad fue eyacular sobre ella–, así que me levanté y me fui al baño a limpiarme con toallitas. Le dije que quería llamar a mi madre, pero me contestó que no tenía batería. Así que me fui a dormir a mi cuarto», siguió contando la pequeña al tribunal de la Sección Tercera.

"Me pellizqué para ver si era una pesadilla, pero no lo era"

Le contó todo a su madre

A la mañana siguiente, fue la canguro habitual de la niña quien fue a buscarla al colegio para llevarla a casa. La menor no se atrevió a contarle lo sucedido la noche anterior, pero le dijo a la joven que necesitaba hablar urgentemente con su madre. La niñera la llamó y le puso al teléfono a su hija, que le explicó lo que le había hecho «Nacho» –que así lo llamaban ellas– cuando se fueron a la cama.

En cuanto la madre supo de lo ocurrido, asustada y preocupada, llamó enseguida a su exmarido y a otra amiga para que fueran a por la niña, ya que no quería de ninguna manera que la canguro la volviera a llevar a casa con el acusado. De hecho, su padre –que no se había podido quedar esos días con la niña porque estaba trabajando– se hizo cargo de ella y la llevó al hospital. Después, presentaron la correspondiente denuncia.

Durante su comparecencia, el acusado lo negó todo y aseguró que la menor mentía al decir que se acostaron en la misma cama y que se aprovechó de ella mientras dormía. Es más, llegó a insinuar que la chica podría haberse inventado esta «historia» porque no le quiso dejar el móvil para llamar a su madre y se enfadó.

Sin embargo, el tribunal ha dado plena credibilidad al relato de la víctima. De hecho, tanto la forense que vio a la menor en urgencias como las psicólogas del Instituto de Medicina Legal de Aragón que la examinaron después consideraron también coherentes y verosímiles las explicaciones de la niña, descartando por completo que pudiera confundir una pesadilla con la realidad.

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