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Se buscan panaderas... que ronden los 50

La panadería Granier de la calle zaragozana de Don Jaime tiene ocho empleadas de las cuales seis consiguieron su puesto de trabajo cuando ya habían alcanzado (o estaban a punto) el medio siglo de edad ya que este fue un requisito imprescindible para su contratación.

Arancha Marín, Marian Díez, Mari Carmen Valero este jueves en su puesto de trabajo
Arancha Marín, Marian Díez y Mari Carmen Valero este jueves en su puesto de trabajo
Guillermo Mestre

Arancha Marín y Mari Carmen Valero consiguieron hacerse un hueco en la panadería Granier (ubicada en la calle zaragozana de Don Jaime) cuando ya habían alcanzado, o estaban a punto de hacerlo, el medio siglo de edad. Al igual que ellas, otras cuatro empleadas de la panadería vivieron esa misma situación. Su contratación no fue casual y es que la propietaria del negocio, Marian Díez, buscaba exactamente ese perfil, igual que aquel bar de Granada en el que solo había cabida para trabajadores en ese tramo de edad. Marian quería que sus empleadas rondarán los 50 porque sabía "el palo" que supone quedarte sin trabajo a esa edad en la que las oportunidades laborales, más bien, escasean.

"Yo me quedé en el paro con 52 años y empecé a buscar trabajo. Tengo una trayectoria profesional y una experiencia bastante buena y en todos los sitios a los que fui me lo reconocían. Sin embargo, me decían que era mayor para los diferentes puestos, entonces decidí emprender y montar este negocio. En ese momento tuve claro que las personas que me acompañarían tendrían mi mismo perfil, porque sé lo mal que se pasa y el sabor tan amargo que se te queda después de tantas negativas", ha explicado este jueves Marian, mientra atendía a un vaivén de clientes que no dejaban de entrar en la panadería.

La panadería Granier de la calle zaragozana de Don Jaime tiene ocho empleadas de las cuales seis consiguieron su puesto de trabajo cuando ya habían alcanzado (o estaban a punto) el medio siglo de edad ya que este fue un requisito imprescindible para su contratación.
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Mientras Arancha atendía a la clientela, Mari Carmen sacaba las barras de pan que previamente habían hecho con sus propias manos. "Hago un poco de todo y juntas formamos muy buen equipo. Mi situación era un poco desesperada cuando entré porque se me acababa el paro y no tenía otra cosa en ese momento. Te ves muy apurada económicamente y la verdad es que pasar de la nada a verte con un trabajo fijo es muy gratificante", ha asegurado Mari Carmen, quien espera que este sea su último trabajo. Arancha entró a trabajar a Granier cuando tenía 48 años, ahora tiene 54 y ha asegurado que está "encantada". "Llevo desde los 16 años en panaderías y obradores por lo que creo que algo de experiencia he aportado. Para mí fue una oportunidad maravillosa y me pareció genial la idea de la jefa de contratar a gente mayor", ha asegurado.

Hombres y jóvenes

En la panadería no solo hay cabida para las mujeres mayores de 50 sino que hasta hace escasos días contaban con un varón que trabajaba en el obrador y que se jubiló. "Cuando entró tenía 58 años o sea que fíjate cuánta experiencia tenía", ha comentado entre risas Marian. La propietaria admite que la escasa distancia que separa a los trabajadores que entran con 50 años de la jubilación no le importa en absoluto. "Aportan muchísimas cosas. Experiencia, compromiso, saber estar, no le dan importancia a las pequeñas cosas que puedan surgir en el trabajo... Alegría en general", ha asegurado.  

Sin embargo, todos estos halagos son extensibles también al resto de sus empleadas, que aunque todavía les faltan algunos años (compaginan los estudios con el trabajo) para llegar a esa edad hacen el trabajo "estupendamente". "Somos una gran familia, hablamos de nuestros hijos, de las notas que saca la empleada que está estudiando, de nuestros planes...", cuenta Marian, que también está muy comprometida con ofrecer trabajo "a los jóvenes". 

"Es muy importante fomentar el empleo juvenil porque un estudiante que sale de la carrera o de los estudios que esté realizando no tiene nada de experiencia y por tanto no le contratan en ningún lado. Hay que dar oportunidades porque si no es casi imposible " ha asegurado la propietaria quien explica que "todas las empresas deberían también disponer de contratos a partir de los 50 porque se hace mucho bien y te aportan muchísimo", ha asegurado.  Además, ha añadido que "se reivindica la igualdad y la no discriminación pero hay que tener en cuenta que la discriminación por edad es un problema real, que existe y que hay que luchar para erradicarlo".

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