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Una interna de Zuera dona su pelo para fabricar cuatro pelucas para mujeres con cáncer

La dirección de la cárcel autorizó que 2 peluqueras de Zaragoza accedieran a la cárcel para hacer realidad el gesto solidario

Lorena, con la coleta, junto a las peluqueras y una funcionaria.
Lorena, con la coleta, junto a las peluqueras Marta Acín y Tania Castillón y Concha, una funcionaria de Zuera.
Heraldo

Lorena siempre ha llevado el pelo largo, tanto que hace unos años lo llegó a tener "por las rodillas". Este estilo lo comparten todas las mujeres de su familia. Se podría decir que en su casa lo del pelo largo es una tradición, por ello no es disparatado afirmar que cuando esta semana Lorena decidió cortarse más de la mitad de su cabellera, tomó una de las decisiones más difíciles de su vida.

Lo hizo algo emocionada, pero plenamente convencida. El motivo del drástico cambio de imagen no podía ser mejor: Lorena había decidido donar su cabello para hacer pelucas para mujeres que padecen cáncer. Con su larga trenza de 40 centímetros de longitud se podrán fabricar cuatro postizos.

Esta es una de tantas historias de solidaridad con personas enfermas de cáncer, pero tiene algunas peculiaridades que la hacen única. La principal es que Lorena, una zaragozana de 35 años, está internada en la cárcel de Zuera por delitos menores. Por ello, los trámites para su corte no se reducen a acudir un centro de estética, pedir cita y que la atiendan. Las gestiones para hacer realidad el deseo de Lorena se han prolongado durante un tiempo, porque en la historia del centro penitenciario de Zaragoza no había ningún precedente de este tipo de acción solidaria. En este proceso han sido cruciales Concha y Víctor, funcionarios de prisiones, y Carlos, educador de Zuera.

"Yo no sabía que se podía donar el pelo, y cuando me enteré empecé a valorarlo", cuenta Lorena desde un locutorio de la cárcel. Poco le importó que por su pelo le hubieran llegado a ofrecer hasta 1.500 euros en alguna ocasión. En su ánimo solidario fue definitivo enterarse de que las pelucas eran tan caras que la gente que está enferma y no tiene recursos no puede pagarlas porque cuestan unos 600 €. También influyó en su decisión el hecho de que a su madre le diagnosticaron cáncer cuando ella entró en prisión.

"Mi madre no quería que me cortara el pelo porque en mi casa siempre las chicas hemos tenido el pelo largo", confiesa Lorena, quien dice que su madre aún no sabe que se ha cortado el pelo y cree que le regañará un poco aunque ella está muy contenta. De hecho, está tan convencida de lo positivo de su labor, que ha intentado convencer a otras compañeras de módulo para que hagan lo mismo.

Fueron dos peluqueras externas a la prisión, Tania Castillón y Marta Acín, que trabajan en un salón que lleva el nombre de la segunda de ellas en el centro de Zaragoza, quienes cortaron el pelo a Lorena. "Concha (la funcionaria de prisiones) es nuestra clienta y nos habló de la intención de Lorena. Nos gustó mucho la idea y nunca habíamos hecho nada parecido", comenta Tania Castillón. "El cambio de look ha sido drástico porque se ha cortado unos 40 centímetros", agrega.

La participación de las peluqueras también fue solidaria: ambas fueron a Zuera en su día libre y de forma desinteresada. Además de a Lorena, cortaron el pelo a otra de sus compañeras. 

"No nos importaría volver a ir a Zuera si hay más presas que se deciden a donar", sostiene Tania. Precisamente, en el ánimo de los trabajadores sociales de la cárcel y de los funcionarios está que este tipo de gestos no se queden en una anécdota y se popularicen.

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