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Aumentan las quejas por inseguridad en Movera

Tras varias semanas de denuncias y actos de vandalismo, la Policía detuvo el lunes a un menor que había entrado a robar a una vivienda. En los próximos días habrá una reunión en el barrio para tratar el tema.

Imagen de archivo de una calle de Movera.
Imagen de archivo de una calle de Movera.
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Las quejas por la inseguridad han crecido en el barrio de Movera, tras varios robos y actos de vandalismo en las últimas semanas. La gota que ha colmado el vaso ha sido la detención en la madrugada del lunes de un menor extranjero no acompañado (mena) que había entrado a robar en una vivienda. En los próximos días se convocará una reunión en la junta vecinal con las asociaciones del barrio para tratar el tema de la inseguridad.

El lunes, sobre las 5.30 de la mañana, un menor de 17 años que vivía en uno de los dos centros de menores de Movera entró en una céntrica vivienda en la avenida de Movera, en la que dormía una familia, según confirma la Policía Nacional. Un vecino le vio saltar a la galería y llamó a la Policía. Los agentes le detuvieron en el interior de la vivienda. El chico declaró este martes ante la Fiscalía de Menores.

En las últimas semanas ha habido más incidentes en el barrio en el que estaban implicados menas que viven en uno de los dos centros. Un vecino y empresario agrícola denunció a tres menores por robarle material de una furgoneta por valor de unos 600 euros. "Uno de mis trabajadores vio cómo tres chicos nos robaban el material y llamó a la policía. Después fui a hablar con el director del centro, que me dijo que los tres menas que lo habían hecho se habían marchado y no sabían nada de ellos. Me reconoció que los chicos entran y salen cuando quieren, que algunos se van y no vuelven, y que los trabajadores no pueden hacer nada", cuenta.

Los vecinos cuentan que han visto peleas entre ellos en la calle; que algunos deambulan de noche por el barrio; que les han visto entrar en casas abandonadas y que otros abren las tajaderas de riego e inundan campos "por diversión".

"Movera era un barrio muy tranquilo, casi dormíamos con las puertas abiertas. Ahora estamos intranquilos y tenemos miedo. No decimos que todos los chicos sean conflictivos. Entendemos que hay que ayudarles, pero con unas condiciones. Pedimos que estos centros tengan unas normas y unos horarios. Y que todos los menas reciban formación y hagan alguna actividad", afirma María Jesús Clavería, presidenta de la asociación de vecinos de Movera.

Dos centros en el barrio

En Movera, un barrio rural de Zaragoza con unos 2.700 vecinos, hay desde hace unos meses dos centros de acogida de menas, gestionados por dos entidades sociales distintas. Las quejas vecinales se refieren sobre todo a uno de ellos, que abrió en febrero en una finca particular alquilada por el IASS, y en el que viven unos 25 chavales. Este centro ha cambiado de director y de personal en los pocos meses que lleva abierto.

En febrero, la junta vecinal de Movera celebró otra reunión para tratar la preocupación por la inseguridad. "Hay malestar en el barrio. Quiero escuchar a las asociaciones de vecinos para conocer su opinión. Desde el barrio hemos colaborado para facilitar la integración de estos chicos, por ejemplo con talleres y actividades en la casa de juventud. Me preocupa la inseguridad de los vecinos y la situación de los menores. ¿Qué proyecto educativo tienen las asociaciones que gestionan estos centros?", apunta Esperanza Calvano, alcaldesa del barrio rural.

En los últimos meses se ha multiplicado la llegada de menas a Aragón y el Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS) ha tenido que acondicionar nuevos recursos en muy poco tiempo. Según un informe del Justicia, en febrero de 2019 había 241 menas acogidos en Aragón, cuando en diciembre de 2017 había solo 49. Estos chicos son acogidos en residencias o pisos gestionados por distintas organizaciones sociales, se les debe proporcionar formación y se trabaja para su integración.

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