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Zaragoza

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Nueva condena para un exempleado de Barclays por quedarse 155.890 euros

La última sentencia para el acusado, que ya confesó haberse quedado el dinero, asciende a dos años de prisión y devolución del dinero a la afectada. 

José Luis García Baquerizo.
José Luis García Baquerizo.
Raquel Labodía

José Luis García Baquerizo, exdirector y exapoderado de Barclays Bank en Zaragoza desde 1993 a 2011, ha sido condenado de nuevo por la Audiencia Provincial por delitos de estafa y falsedad. En la sentencia –la cuarta que recae sobre el exbancario desde 2015–, el tribunal le ha impuesto penas que suman dos años de prisión, castigo que el acusado ya tenía asumido puesto que reconoció los hechos y pidió perdón a su víctima a la que no devolverá probablemente ni un céntimo de los 155.890 euros que le quitó.

Como en las estafas anteriores, será el banco (ahora Caixa Bank) quien pague la responsabilidad civil. No obstante, la Audiencia estima que en esta ocasión la entidad solo debe responder de 45.100 euros, cantidad de la que García Baquerizo se apropió en el tiempo en que trabajó en Barclays. El resto del dinero, 110.790, se supone que lo tiene que devolver el acusado, defendido por la abogada Laura Vela.

En este caso, la víctima, llevada por la confianza que tenía en el acusado, continuó entregándole dinero después de que lo despidieran del banco al descubrirse que era un estafador. Por eso, el tribunal entiende que Caixa Bank solo tiene que abonar lo defraudado mientras era su empleado.

La sentencia declara probado que José Luis García conoció a la víctima en el año 2000, cuando le tramitó un préstamo hipotecario. Desde esa fecha se convirtió en su gestor bancario y la mujer puso en él toda su confianza. En este contexto, el 31 de diciembre de 2010 se enteró de que la cliente había percibido 123.309 euros de indemnización por prejubilación.

El acusado tardó solo cinco días en ponerse en contacto con ella y ofrecerse para gestionar su dinero y obtener un 10% de interés. Convencida de la operación, ella aceptó. Para dar una apariencia formal, el 5 de enero elaboró un contrato privado de préstamo en el que constaba que la cliente le había entregado 12.000 euros a un inexistente Tomás Calvo, con el compromiso de devolvérselos en un mes. Con distintas excusas, no solo no le devolvió el dinero sino que le fue pidiendo más.

En diciembre de 2011, cuando se destapó la conducta delictiva de García Baquerizo, fue despedido, pero la mujer, confiando todavía en él, le siguió dando cantidades. Cuando finalmente se dio cuenta de que la había engañado y puso en duda su conducta, el acusado fingió interponer una querella contra ella y su marido por injurias y les solicitó más dinero para retirarla.

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