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El autor confeso del crimen de la maleta acusa ahora a un tal "Emilio el Cordobés"

El sospechoso comparece por iniciativa propia ante el juez y asegura que en el piso del barrio Oliver de Zaragoza  había otro hombre, quien supuestamente entró a la habitación donde él mantenía relaciones con la víctima y le asestó 21 martillazos en la cabeza

Puerta del piso del barrio Oliver de Zaragoza donde apareció el cadáver de la víctima las pasadas Navidades.  
José Miguel Marco

La investigación del crimen de la maleta, perpetrado a mediados del pasado mes de diciembre en un piso de alquiler del barrio Oliver de Zaragoza y del que fue víctima el madrileño J. M. V., de 48 años, podría dar un inesperado vuelco. O eso es al menos lo que pretende el joven guatemalteco Jonathan Witmar B. N., al que la Policía Nacional detuvo como presunto autor del homicidio la pasada Nochebuena, dos días después de que un hombre al que tenía subalquilada una habitación en el 4º D de la calle Vía Verde número 1 llamara al 091 alertando del hallazgo de un cadáver desnudo dentro de una maleta.

Cuando declaraba como testigo en comisaría, Jonathan Witmar B. N. se vino abajo y confesó que mató al transportista madrileño de forma «accidental». Ello obligó a los funcionarios del Grupo de Homicidios a detener el interrogatorio para pedirle un abogado. La misma versión dio después el sospechoso ante el juez de guardia, que ordenó su ingreso en prisión provisional.

Sin embargo, según ha podido saber HERALDO, el joven solicitó hace unas semanas una comparecencia ante el magistrado que instruye el caso para aportar datos de los que nunca antes habló. Así, aprovechó esta nueva declaración para retractarse y tratar de convencer al juez de que quien realmente mató a la víctima fue otro hombre: un tal «Emilio el Cordobés», al que supuestamente tenía subalquilada otra habitación en el piso.

¿Por qué nunca antes habló de esta persona y se atribuyó la autoría del crimen? Según explicó Jonathan Witmar B. N. al titular del Juzgado de Instrucción número 7, lo hizo porque se quedó en ‘shock’ y no supo reaccionar. Hasta ahora, el encausado mantenía que la muerte de J. M. V. se había producido de forma fortuita. Según este, conoció a la víctima a través de una aplicación de contactos gais y bisexuales y quedaron en verse el 14 de diciembre en Zaragoza, aprovechando que el madrileño regresaba de recoger unos muebles en Barcelona.

Durante su declaración, el guatemalteco contó que se citaron en el piso del barrio de Oliver y mantuvieron relaciones sexuales. Según este, como el ahora fallecido le estaba haciendo daño le pidió que parara. Pero no lo hizo, por lo que, siempre según el encausado, se lo quitó de encima dándole un empujón, con tan mala suerte que al caerse de la cama se golpeó la cabeza contra una mesilla.

Jonathan Witmar B. N. reconoció que estaba enfadado con J. M. V., por lo que antes de marcharse de la habitación le dio una patada en la cabeza. Sin embargo, dijo que cuando él se fue de allí el transportista seguía vivo. Fue al regresar más tarde cuando, al parecer, comprobó que el hombre había fallecido y decidió ocultar el cadáver en una maleta.

Entró enfadado en la habitación

Pero la estancia en prisión parece haber aclarado los recuerdos al único detenido por el crimen, quien dice ahora que en la vivienda había un tercer hombre del que no sabe decir más que le llamaban «Emilio el Cordobés». Según este, molesto por el ruido que él y la víctima estaban haciendo cuando mantenían relaciones, este supuesto subarrendatario entró de repente en la habitación y con un martillo golpeó varias veces en la cabeza al transportista. Acto seguido, cuenta Jonathan Witmar B. N., el homicida se marchó del piso y él que se quedó en ‘shock’.

Cuando estuvo con el instructor del caso, acompañado por el letrado José Luis Melguizo, el joven le contó que lo único que se le ocurrió fue deshacerse del cadáver envolviéndolo con el cubrecolchón de la cama y metiéndolo en la maleta. Después, compró un bote de pintura blanca y pintó la habitación para eliminar las salpicaduras de sangre.

A la vista de esta nueva declaración, el magistrado tuvo que pedir al Grupo de Homicidios que averigüe si realmente existe el tal «Emilio el Cordobés» y si estuvo viviendo en el piso de la calle Vía Verde. Al parecer, de momento, nada se ha sabido de esta persona. Y al seguir las pesquisas abiertas, la tramitación del caso –en el que se ha personado la familia del fallecido a través del abogado José Luis Melguizo– se ha ralentizado.

El que sí ha llegado es el informe completo de la autopsia practicada al cadáver, que confirma que recibió hasta 21 martillazos en la parte derecha del cráneo. No se hallaron señales de defensa en fallecido y la ubicación de las lesiones revela que se encontraba dormido cuando lo atacaron, lo que desmontaría la última versión del guatemalteco. La que no ha parecido es el arma homicida, aunque la Policía encontró una factura de compra en el piso y sabe que se trata de un martillo sacaclavos que fue adquirido en Las Delicias.

Se hizo pasar por la víctima usando su móvil

La Policía está analizando los teléfonos móviles del principal sospechoso del crimen de la maleta, Jonathan Witmar B. N., de 26 años, y de la víctima, J. M. V., de 48, para aclarar desde cuándo intercambiaban mensajes, así como el contenido de los mismos, que se antoja crucial para esclarecer el móvil del homicidio.

La última vez que el fallecido habló con su entorno fue sobre las 16.00 del 14 de diciembre de 2018, cuando llamó a los comerciales de la empresa de mudanzas en la que trabajaba para decir que regresaba de Barcelona y se encontraba a la altura de Zaragoza. Al día siguiente por la mañana, J. M. V. había quedado con dos clientes de la capital española para hacerles unas entregas de mercancía, pero no se presentó. Tampoco respondió a las llamadas ni a los mensajes de sus allegados, lo que hizo saltar todas las alarmas.

Sin embargo, parece que el presunto homicida intentó simular que el madrileño seguía vivo cuando ya había fallecido. De hecho, parece que usó el móvil de la víctima para escribir varios mensajes que se envió a sí mismo.

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