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Trama del cáncer infantil: "Fui con Pablo a Perú a trabajar, no a montar una estafa"

El empresario de Calatayud al que el cabecilla de la presunta trama del cáncer infantil, Roberto Pérez, pagó los billetes para viajar a Perú con un alto cargo de Podemos niega cualquier negocio turbio.  

Las oficinas de Linceci en Zaragoza, situadas en la calle de Carlos Marx, fueron registradas la semana pasada por la Policía.
Las oficinas de Linceci en Zaragoza, situadas en la calle de Carlos Marx, fueron registradas la semana pasada por la Policía.
Policia Nacional

Las conversaciones telefónicas intervenidas por la Policía al presunto cabecilla de la trama del cáncer infantil en las que relaciona a un empresario de Calatayud y a un alto cargo de Podemos con un supuesto intento de estafa en Perú tuvieron ayer contestación. De hecho, el primero, Jesús A. M., negó tajantemente las acusaciones e insistió en que «nunca» ha participado en ningún negocio turbio "ni en Perú ni en ninguna parte". "De ser así, la Policía ya habría venido a por mí. Yo soy un trabajador honesto que no tiene nada que ocultar. Pero todo esto nos está haciendo muchísimo daño tanto a mí como a la cooperativa de Aniñón para la que trabajo, que sin justificación alguna nos hemos visto salpicados por las acusaciones infundadas de este señor, que sí ha sido detenido por presunta estafa", explica.

Preguntado por el viaje a Perú, Jesús A. M. no tuvo ningún problema en reconocer que lo hizo y que fue costeado por Roberto Pérez: "Fueron cinco o seis días a finales de enero de 2018", precisó. El empresario admitió también sin reparos que le acompañó el actual gerente de Podemos, Pablo Fernández Alarcón. "Pero no porque este quisiera montar algo allí para el partido, como se insinúa. Sino porque somos muy amigos desde antes de que se fundara Podemos, ha vivido en Perú y le pedí que me hiciera de cicerone", indica.

Según el empresario de Calatayud, hace un par de años le presentaron a Roberto Pérez, quien le pidió ayuda profesional para desarrollar sus negocios en Perú. "Parecía un hombre muy emprendedor, con mucha energía y tenía ya varias empresas montadas.La verdad es que me pareció una persona de fiar", dice. Al parecer, el ahora encarcelado le hizo un doble encargo: primero, estudiar la viabilidad de abrir un ‘call center’ para vender productos en Lima; segundo, ver la posibilidad de distribuir aceite y vino de la cooperativa para la que trabaja a través del negocio de importación que Pérez tenía allí, detalla.

"Parecía un hombre muy emprendedor, con mucha energía y tenía ya varias empresas montadas.La verdad es que me pareció una persona de fiar"

Jesús A. M. comenta que la vinculación laboral entre ambos duró ocho meses, por cada uno de los cuales le facturó unos 1.500 euros. "Le busqué una ubicación para el ‘call center’ y le puse en contacto con gente relacionada con el telemarketing", explica.

Lo que no salió adelante fue la idea de llevar vino y aceite a Perú. "La aseguradora con la que trabaja nuestra cooperativa no pudo acceder a la información contable de la empresa importadora de Roberto Pérez, por lo que se negó a cubrir posibles impagos. Y como nosotros no podíamos arriesgarnos a enviar producto y no cobrar, optamos por no seguir adelante", precisa el gerente.

Jesús A. M. recuerda que, acabado su trabajo, no volvió a verse con Roberto Pérez hasta hace unos meses, cuando lo citó en el despacho de su gestor: "La reunión no duró ni tres minutos, porque me pegó dos puñetazos y me tiró al suelo". Denunció la agresión y hay un juicio pendiente.

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