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La justicia peruana investiga quién recibió los 311.866 € que envió la trama del cáncer

La juez de Zaragoza ha pedido una comisión rogatoria al país sudamericano para averiguar qué destino se dio a los fondos que procedían de la captación de donativos y que no se declararon ante la Agencia Tributaria.

Las oficinas de la central de llamadas de la asociación Linceci en el Actur permanecen cerradas.
Las oficinas de la central de llamadas de la asociación Linceci en el Actur permanecen cerradas.
Guillermo Mestre

La jueza que investiga la presunta trama fraudulenta del cáncer infantil quiere saber qué se hizo con los casi cinco millones de euros en donativos que se recaudaron entre los años 2014 y 2018 a través del ‘call center’ que tenía montado en el Actur el principal encausado, Roberto Pérez Rodríguez, en prisión provisional, junto a su mano derecha, Óscar A. P., desde el pasado 31 de mayo. La titular del Juzgado de Instrucción número 2, Soledad Alejandre, sabe ya, gracias a los prolijos informes de la Policía Nacional, como fluyó gran parte del dinero entre las sociedades que controlaba el cerebro de la red. Sin embargo, qué se hizo con los 311.866 euros que Roberto Pérez envió a varias cuentas bancarias de Perú es una incógnita que ahora intenta despejar la magistrada.

Según ha podido saber HERALDO, la instructora está actualmente a la espera de que las autoridades judiciales de Perú le faciliten la información que les solicitó en febrero a través de una comisión rogatoria. Entonces, la juez explicaba a la justicia peruana que estaba siguiendo el rastro de los 311.866 euros transferidos por la Liga Nacional Contra el Cáncer Infantil (Linceci) a tres cuentas distintas de BBVA Banco Continental de Perú, con sede en Lima. Precisaba también la magistrada que el dinero se envió desde una cuenta de Linceci en la que figuraba como único autorizado Roberto Pérez, por lo que tuvo que ser él quien ordenara las tres transferencias: de 126.750, 5.000 y 91.700 euros, respectivamente.

Pese a ser titular de cuentas en el extranjero y haber transferido dinero, el presunto cerebro del entramado del cáncer infantil no declaró el movimiento internacional de fondos. De hecho, como apuntaba la jueza Soledad Alejandre a través de la comisión rogatoria, los 311.866 euros que se enviaron a Perú desde Linceci no se declararon ante la Agencia Tributaria.

Para la instructora del caso, se hace necesario saber la identificación completa de los titulares, cotitulares, autorizados y apoderados de las tres cuentas bancarias del país hispanoamericano a las que se envió dinero desde Zaragoza. La juez solicita también a la justicia peruana un documento en formato PDF o tabla de Excel con el detalle de los movimientos de dichas cuentas, así como toda la información posible sobre transferencias, cheques y talones expedidos desde las mencionadas cuentas del BBVA Banco Continental de Perú.

Pérez se accidentó en el Dakar

Los interrogatorios a numerosos testigos y las escuchas telefónicas a las que la Policía Nacional sometió a Roberto Pérez durante aproximadamente seis meses han dado cuenta de los viajes periódicos que este hacía a Perú, país en el que también explotaba desde hace bastante tiempo un ‘call center’ para captar fondos y vender productos. El principal encausado de la trama del cáncer infantil aprovechaba las visitas para controlar sus negocios y entablar nuevos contactos, pero también le quedaba tiempo para el ocio.

Y como disfrutaba de un alto tren de vida, el investigado aprovechó el paso del Rally Dakar por Perú para subirse en un todoterreno, con tan mala suerte que sufrió un accidente. En cualquier caso, como él mismo contaba a sus interlocutores cuando hablaba por teléfono, aunque estuvo preocupado por los dolores de cabeza, el siniestro no tuvo consecuencias graves.

Del interés de Roberto Pérez por el mundo del motor y la velocidad son buen ejemplo los numerosos vehículos de los que es propietario y que ahora le han sido intervenidos por el juzgado. Entre ellos figuran dos motocicletas BMW (valoradas en unos 17.000 euros, cada una), un Jaguar XJ8 (unos 100.000 euros) y un Jeep Grand Cherokee (unos 85.000 euros).

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