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Safira impone su ley en el Mercado Central

Un águila sobrevuela la lonja para ahuyentar a las palomas, las urracas y las grajillas que hacen sus nidos en el interior, antes de que se concluya el cerramiento acristalado.

José Antonio Martínez, adiestrador profesional, lleva tres años al cargo del águila
José Antonio Martínez, adiestrador profesional, lleva tres años al cargo del águila
Daniel Marcos

Dicen que es dócil, noble y obediente. Se llama Safira y es un águila de Harris que alza el vuelo, hace una pasada por entre los tirantes de forja del remozado Mercado Central y vuelve al brazo de su amo. José Antonio Martínez, que no solo es cetrero sino adiestrador profesional, cuenta que su cometido es "despejar de palomas el edificio ahora que está acabando su reforma". Las palomas zaragozanas son bastante tercas y muchas de ellas se han acostumbrado a pernoctar en el interior de la centenaria lonja diseñada por Félix Navarro, pero esta costumbre ha de tocar a su fin tanto por higiene como por no deslucir la mimada y millonaria rehabilitación.

Safira da vueltas durante algo más de una hora y cuentan que los incómodos pájaros ‘okupas’ huyen en cuanto advierten que por esa zona hay un ave de presa que les hace el marcaje. "Se trata de despejar la estructura, que las palomas no nidifiquen ni pernocten dentro para que nada ensucie la reforma", explican fuentes municipales, que añaden que, de momento, se está concluyendo el acristalamiento exterior, si bien cuando acaben los trabajos quedará una zona abierta en la que se instalarán mallas para dejar pasar la luz y que se pueda ventilar pero sin que se cuelen los animales.

También urracas y grajillas, según explica José Antonio Martínez, se han interesado en tener como hogar la lonja catalogada de Bien de Interés Cultural, así que Safira tiene que recorrer huecos y rincones para mantener a raya a estos otros indeseados huéspedes. "Es un método natural y no agresivo, que ayuda en el equilibrio del ecosistema. El águila no ataca sino que solo asusta a aquellas otras aves que insisten en quedarse a vivir en el interior del mercado", explica el adiestrador homologado por la DGA, que se introdujo en el universo de la cetrería, al principio como ‘hobby’, hace más de una década.

Aunque la imagen de ver un águila volando entre los arcos del mercado sobrecoge, esta es una práctica no del todo insólita en la lucha contra las plagas. Por ejemplo, la propia Safira actuó hace unos días en los bloques de la urbanización Buena Vista, donde también había una superpoblación de palomas junto a edificios como Rubí o Esmeralda.

Conocidas son también las experiencias que se han llevado a cabo en la ciudad con halcones peregrinos para controlar las plagas de estorninos. Hace ya una década se instaló en la torre de Telefónica de Vía Hispanidad una caja a modo de nido para albergar una pareja de halcones y procurar su reproducción. Estas rapaces ahuyentan a palomas y tórtolas que agravan el deterioro de las fachadas y los edificios de gran valor artístico y arquitectónico.

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