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Los vecinos de la Magdalena exigen soluciones ante los episodios de violencia en el barrio

La asociación vecinal de este barrio de Zaragoza asegura que la pelea de este lunes en el Coso Bajo, que se saldó con una detención, no es un hecho aislado, sino un problema habitual.  

Tras la última pelea ocurrida este lunes en el barrio de la Magdalena de Zaragoza, los vecinos aseguran estar "hartos" de esta situación y piden a "las instituciones" medidas y soluciones en firme

Una pelea a plena luz del día entre la plaza de la Rebolería y la calle Alonso V del barrio de la Magdalena se saldó este lunes con la detención de uno de los implicados, S. G. B., de 35 años y natural de Pamplona, quien produjo numerosos cortes en la mano derecha a Pizarro, extremeño de 41 años y vecino del barrio desde los 16. 

“Comenzó a increparme, y al atacarme mi perro me intentó proteger y le pegó, por eso me enfrenté a él”, denuncia el agredido, que asegura que el presunto agresor le atacó con un adoquín del suelo y, posteriormente, con los cristales de una botella. “En el primer enfrentamiento estaba con unos amigos en un banco de la plaza. Cuando llegó la policía nos separamos, pero a la media hora volvió con el adoquín y me golpeó en la cabeza”, continúa.

Según varios testigos de la zona, la pelea, que detuvo el tráfico rodado durante unos instantes en la calle Alonso V mientras uno de ellos “portaba un palo y el otro un objeto punzante”, se trasladó hasta el Coso a la altura del IES Pedro de Luna. “La gente nos apartábamos porque nos podían dar a nosotros y varios llamamos a la Policía”, explica Inmaculada, que presenció todo lo ocurrido junto a su amiga Irene.

Desde la Asociación Vecinal Parque Bruil San Agustín, su presidenta, Carmen Turégano, asegura que no se trata de un problema actual sino que la situación viene de largo. “Hay vecinos del barrio desde hace más de 50 años que sienten inseguridad, algo que ha ido a más con los años. Mucha gente evita pasar por ciertas zonas porque sabe lo que hay”, lamenta. Además, se trata de un problema que se acrecienta con la llegada del calor: “hay más gente en la calle, personas que duermen en distintos puntos, acumulación de basura y suciedad… y gente que desde primera hora está bebiendo en las plazas públicas”.

Sin duda, entre los puntos negros que denuncian desde la asociación vecinal se encuentran la plaza de la Rebolería, las calles colindantes al Albergue Municipal y, sobre todo, el bar XinXin, una de las quejas que está en boca de la mayoría de afectados. El pasado 26 de marzo, la asociación organizó una asamblea extraordinaria para tratar de buscar soluciones a los problemas de convivencia. “Acudieron más de 100 personas y se creó un grupo de trabajo a este respecto, hemos hablando con todos los partidos políticos y todos nos escuchan pero necesitamos soluciones y una respuesta de las instituciones”, resume.

Un problema que también afecta a los pequeños comercios de la zona, como es el caso de la carnicería Hermanos Martínez, ubicada en la calle Monreal desde hace 24 años. “Es una realidad que está echando a perder el barrio, una zona en la que hay muchos niños y gente mayor que, además, prefiere no pasar por esta zona”, lamenta Óscar Martínez, que asegura que protagonizó un forcejeo con un hombre meses atrás. “Tuvimos un juicio rápido y, a lo que llegué yo del juzgado, él ya estaba en el bar XinXin bebiendo”, añade.

"Aquí estos episodios son casi diarios. Entra gente a pedir y muchas veces no pasa nada... hasta que pasa", dice la panadera de 'A tu gusto'

Molestias, suciedad, gente pidiendo dinero o comida, estas son tan solo algunas de las quejas más habituales entre otros comercios de la calle Alonso V contiguos al bar como Taxidermia Causapie –que lleva 40 años en el barrio- desde donde aseguran que cada tarde mantienen la persiana abajo “para evitar ciertas molestias”, o la panadería A tu gusto, regentada por Conchita Martínez desde su apertura en 2016.

Aquí estos episodios son casi diarios. Entra gente a pedir y muchas veces no pasa nada, hasta que pasa”, critica la panadera, que asegura que las quejas entre sus clientes son habituales. “Una vez tuve que pedir ayuda a un cliente para sacar a una persona que iba aparentemente bebida y que me respondió de manera violenta”, concluye.

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