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Zaragoza

Biblioteca nacional

Ana Santos: "En los últimos años, la BNE ha sido más utilizada que nunca"

Esta zaragozana es la sexta directora de una institución con más de 300 años de historia.

La zaragozana Ana Santos dirige la Biblioteca Nacional desde hace cuatro años.
La zaragozana Ana Santos dirige la Biblioteca Nacional desde hace cuatro años.
Enrique Cidoncha

Ana Santos (Zaragoza, 1957) dirige desde 2013 la Biblioteca Nacional de España (BNE), una institución que lucha cada día por adaptarse a una era digital que, no obstante, le sienta bien. De hecho, afirma que "en los últimos años ha sido más utilizada que a lo largo de toda su historia".

La digitalización, que necesitará de varias generaciones para culminar, parece una de las principales responsables del renacimiento: más de 10 millones de descargas el año pasado así lo atestiguan.

Por otro lado, Santos es solo la sexta directora de una institución de más de 300 años de historia y maneja un catálogo en el que solo el 15% de las obras tiene nombre de mujer, algo que recalca que no es porque "no hayan sido capaces de crear" y que pretende corregir con iniciativas como el "Día de las Escritoras".

P: ¿Es la sociedad consciente del tesoro que guarda la Biblioteca Nacional?

R: Yo creo que lo es cada vez más, sobre todo porque llevamos años intentando abrir las puertas a los ciudadanos, fomentar el uso y acceso de los servicios digitales y los datos en relación con los documentos digitales son apabullantes. El año pasado, por ejemplo, se descargaron más de 10 millones de documentos digitales de la hemeroteca digital y de la Biblioteca Digital Hispánica. Pero todavía nos queda muchísimo por hacer, sobre todo como apoyo a la enseñanza.

-Yo recuerdo ir con compañeros de universidad a la Biblioteca Nacional, llegamos ahí y como no sabíamos ni por dónde empezar, dimos una vuelta y acabamos marchándonos por donde habíamos venido.

-Impone (sonríe). Precisamente estamos trabajando para evitar esa situación, para que la verja que separa ese edificio emblemático del paseo de Recoletos tampoco sea una barrera psicológica. Que sea una institución que dé la sensación de apertura y que todo el mundo sepa que, independientemente de la formación que tiene puede acudir a la Biblioteca Nacional. No hace falta ser un gran especialista.

-Siempre que pensamos en una biblioteca hay una bibliotecaria detrás. ¿Ocurre lo mismo en los grandes archivos o es usted una excepción?

-Con moño y gafas, ¿no? (se ríe). La profesión es cierto que es fundamentalmente femenina, pero también es cierto que a medida que las tecnologías de la información entran en el mundo de la biblioteca las habilidades se diversifican y cada vez hay menos prevalencia del género femenino. En los puestos de responsabilidad no ha sido así, porque la Biblioteca Nacional, que tiene más de 300 años de historia, hasta los años 90 no tuvo una directora mujer.

-Del mismo modo, dirige una institución cuyos títulos tienen mayoritariamente nombre masculino.

-Así es. Y esto no significa que las mujeres no hayan sido capaces de crear, de publicar y de tener una presencia merecida en la historia de nuestra cultura. Es cierto que estamos trabajando mucho, no solamente para dar visibilidad, sino para poner en el lugar que corresponde la labor intelectual de las mujeres, y es cierto creo que no superan el 15% del catálogo de la Biblioteca Nacional los nombres de mujer. Pero afortunadamente esto está cambiando, cada vez la mujer tiene más presencia y, además, con éxito.

-¿Qué se puede hacer para darles más visibilidad?

-Pues trabajar desde el convencimiento de que es de justicia y desarrollar todo tipo de actividades. Y, sobre todo, defender también la importancia de la educación y la confianza que todas debemos tener en nosotras mismas. Eso también es importante.

-Impulsan actividades como, por ejemplo, el "Día de las Escritoras".

-Sí. Es un día precioso donde miles de personas están el mismo día leyendo en voz alta textos de mujeres.

-Es usted una de las mujeres aragonesas que ostenta un cargo de mayor responsabilidad ahora mismo, al menos en el ámbito de las letras. ¿Se siente un poco María Moliner?

-No, por Dios, ya me gustaría a mí parecerme mínimamente a María Moliner. Es una de las personas que para mí ha sido un referente, tanto por su formación, capacidad, trabajo, su enorme altura intelectual, como también su coraje vital y su fuerza para salir adelante en circunstancias difíciles.

-¿Acuden menos los jóvenes a las bibliotecas en un mundo tan digital?

-Sí, acuden menos, no solo a la Biblioteca Nacional, sino a cualquier tipo de biblioteca, porque evidentemente encuentran en internet lo que pueden encontrar también en una sala de lectura en muchas ocasiones. Pero, sin embargo, acuden para buscar otras cosas que no es simplemente consultar un libro o una revista en una sala de lectura. Nuestros jóvenes tienen ahora mismo una enorme posibilidad de acceder al conocimiento muchísimo mayor que hace unos pocos años y hay que ayudarles.

-¿Cómo se está adaptando la Biblioteca Nacional a la era digital?

-Hay que adaptarse, porque todo ese valor debe devolverse a la sociedad en forma de beneficio, de capacidad de aprendizaje, de descubrimiento de las ideas. Y a través de la digitalización de las colecciones, de la reutilización de estas colecciones para fines que hasta ahora podían ser impensables: para hacer juegos, para descubrir recetas de cocina o a través de la actividad cultural para todo tipo de público. Hoy, la Biblioteca Nacional, que hasta hace unos años era un lugar cerrado o de más difícil acceso -eso mismo que te pasó a ti le ha pasado a muchísima gente-, sobre todo las mañanas que vienen los colegios, los institutos o asociaciones culturales es una maravilla verla llena de gente de cualquier clase y condición queriendo aprender.

-¿Cómo va el proceso de digitalización? ¿Es posible digitalizarlo todo?

-Bueno, es posible, pero es dificilísimo (se ríe). Desde luego, no lo veremos ni en nuestra generación ni en muchas generaciones, pero sí que tenemos que saber que la digitalización no solamente ayuda muchísimo a la preservación, sino también al descubrimiento y al uso de las colecciones. La Biblioteca Nacional, en los últimos años, ha sido más utilizada que a lo largo de toda su historia.

-Se archivan incluso hasta los memes. ¿Ve en el futuro a investigadores buscando los memes de hoy en día para intentar entender la sociedad de 2019?

- (Risas) Sí, sin duda. Una de las cosas que hacemos también es conservar los contenidos de la web española, sobre todo esos que solo están en internet y que significan algo para este momento de nuestra historia. Los memes lo serán. Cuando alguien quiera estudiar, por ejemplo, las últimas elecciones dentro de cien años pues posiblemente esto le dé alguna pista de qué estaba pensando o qué era lo que la sociedad rechazaba.

-Lleva desde 2013 al frente. ¿Se ve muchos años más dirigiendo la Biblioteca Nacional?

-No lo sé, yo estoy a disposición del ministro de Cultura y mientras yo me sienta con ilusión ahí estaré, pero hasta que quiera mi "jefe". 

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