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Cabras, polluelos, cebras… los ‘pasajeros’ más curiosos del aeropuerto de Zaragoza

El grueso de las cargas que salen a diario de la infraestructura aragonesa proviene de la industria textil, si bien, de vez en cuando, se cuelan en sus pistas paquetes más variopintos, incluidos cargueros de animales.

Los aeropuertos, testigos del ir y venir de personas que se desplazan de un punto a otro del planeta, son pequeños mundos por los que transitan todo tipo de perfiles: los que viajan por trabajo, los que vuelven a casa, los que emprenden una aventura... En ellos se dan episodios de lo más variado -y si no que se lo digan a Tom Hanks en ‘La Terminal’- y se respira vida: las prisas, las ilusiones, las despedidas… Pero no solo de pasajeros viven los aeropuertos, de hecho, el transporte de mercancías es el rey en muchos casos y las cargas pueden resultar incluso más eclécticas que los viajeros.

El aeropuerto de Zaragoza es uno de los más punteros en materia de mercancías, solo el pasado mes de abril se transportaron más de 15.874 toneladas desde la capital aragonesa, superando a Barcelona-El Prat y convirtiéndose en el segundo de España, únicamente por detrás del Adolfo Suárez Madrid-Barajas. El grueso de las cargas que salen a diario del aeropuerto de Zaragoza proviene de la industria textil, si bien, de vez en cuando, se cuelan en sus pistas paquetes más variopintos, incluidos cargueros de animales, desde pequeños polluelos hasta exóticas cebras.

Hace escasos días, más de 1.160 cabras procedentes de Sevilla salieron desde el aeropuerto de la capital aragonesa con destino a Irán. Lo hicieron acomodadas en unos cajones especiales, en un avión A330 fletado por la compañía Qatar. La logística para introducirlas en la aeronave no fue nada sencilla y, dado el elevado peso de los palés, unos 30.000 kilos, hubo que utilizar una pasarela especial. Ahora, su nueva vida en territorio iraní estará destinada a la cría.

Medio millón de polluelos

En agosto de 2017 viajaron desde el aeropuerto de Zaragoza hasta Corea del Sur unos pasajeros algo peculiares, concretamente 470.000 polluelos. Para transportar esta ingente cantidad de pequeñas gallinas ponedoras fueron necesarios nada menos que cuatro vuelos chárter. El objetivo de tan multitudinario viaje no era otro que repoblar las granjas del país asiático, que tuvo que sacrificar a más de 30 millones de animales -un tercio de su producción- por un brote de gripe aviar. Los polluelos, provenientes de Tarragona, recorrieron 10.980 kilómetros en los aviones de Korean Air hasta llegar a Incheon, tras 11 horas y 25 minutos de vuelo. Pese a lo latoso del trayecto, las pequeñas aves fueron transportadas con todas las precauciones: en cajas agujereadas para la renovación del aire con una temperatura estable a 17 grados y con un gel de agua para alimentarse hasta llegar al destino.

Estos no son los únicos animales que han volado desde el aeropuerto zaragozano en los últimos años. Caballos de ganaderías españolas se han transportado en varias ocasiones desde la capital aragonesa hasta Estados Unidos, Dubái, México o Qatar. Asimismo, en 2016 se fletaron cinco vuelos chárter a Londres con 100.000 perdices destinadas a la caza. Sin olvidar la pareja de burros y de cebras criadas en España que fueron enviadas al zoo de Dubái el mismo año.

Material electoral y motos

Además de animales, otras cargas especiales han partido desde el aeropuerto de Zaragoza en años recientes. En 2018 la infraestructura de la capital aragonesa acogió junto con Dorna Sports -la empresa que gestiona en exclusiva los derechos del Mundial de Motociclismo- la operativa de carga y traslado de todo el material que en cada Gran Premio desplaza el campeonato de Moto GP, en esta ocasión para su gira asiática en Tailandia, Japón, Australia y Malasia. Un total de cuatro aviones Boeing 747 Freighter transportaron cerca de 350 toneladas repartidas en mil contenedores, entre motocicletas de los equipos de las tres categorías y material de cronometraje, producción de televisión o coches de seguridad.

Asimismo, en 2017 se fletaron 15 aviones a Luanda (Angola) cargados con urnas y material electoral y electrónico, como ‘tablets’, para los comicios del país africano. De la misma manera, se enviaron a Dakar (Senegal) cargueros con equipamiento de ‘handling’ (asistencia en tierra) en avión tipo Antonov 124 o grupos electrógenos hacia Argentina. Hace algunos años más, en 2014, se mandaron desde el aeropuerto zaragozano 14 ambulancias de Unicef a Guinea Conakri, como parte de una serie de tres envíos financiados por la Unión Europea para el traslado de enfermos de ébola.

Crecimiento imparable y sexta terminal

El aeropuerto de Zaragoza ha experimentado un crecimiento exponencial en el transporte de mercancías en los últimos años, concretamente desde que Inditex apostó por centralizar en la capital aragonesa sus envíos internacionales. Así, mientras que en 2006 se gestionaron 5.928 toneladas, en 2018 se batieron todos los récords, alcanzando las 166.833 toneladas y situando al aeropuerto zaragozano al borde de convertirse en el segundo del país, muy cerca de su rival más inmediato, el de Barcelona.

“El aeropuerto de Zaragoza se ha convertido en un nodo logístico de primer orden. La situación de Zaragoza dentro del conjunto de la península es envidiable desde el punto de vista geográfico y logístico. Las infraestructuras también ayudan, y las nuestras son de primer nivel. Año tras año seguimos invirtiendo para poder soportar el crecimiento previsto. También es importantísima la implicación de las autoridades políticas, empresariales y académicas. La cultura logística en Aragón es clave, y todo este trasfondo es percibido por las empresas y ayuda a generar negocio, dentro del cual el aeropuerto es un eslabón crucial”, apunta Marcos Díaz González, director del aeropuerto de Zaragoza.

Este crecimiento imparable y las previsiones de que continúe el ritmo de envíos han hecho necesaria la construcción de una sexta terminal de mercancías, que estará terminada en el verano de 2020. Entre las actuaciones previstas está la construcción de una nave de algo más de 3.000 m2 para dar cabida a uno o dos operadores y la ampliación de la plataforma de estacionamiento de aviones en un 40%, de 160.000 a 223.125 m2.

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