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Conflicto vecinal en Valdespartera por los vapores y ruidos de una lavandería

Una comunidad de vecinos ha presentado varias quejas al Ayuntamiento por "ruidos, olores y vapores" procedentes del negocio. El propietario del mismo reconoce que lo amplió teniendo trámites pendientes.

Los vecinos de un bloque de pisos de Valdespartera lamentan el malestar ocasionado por una lavandería.
Los vecinos de un bloque de pisos de Valdespartera lamentan el malestar ocasionado por una lavandería.
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El ruido, los olores y vapores de una lavandería del barrio de Valdespartera de Zaragoza enfrentan desde hace meses a los vecinos de un bloque de pisos de la calle de Belle Epoque con el propietario del negocio, que abrió hace cuatro años en este barrio de la ciudad. 

"La Comunidad presentó uno o dos escritos en su momento y la pareja que vive justo encima del local también, pero como era la misma incidencia el Ayuntamiento lo que hizo fue agruparlas y asignó un número de expediente", relata el administrador de fincas de esta propiedad. De este modo, los vecinos aseguran que todas las reclamaciones posteriores que se han hecho han quedado recogidas dentro de este. Y si bien han tenido que "tocar varias puertas" para reunirse con los encargados de diferentes departamentos del consistorio, la situación un año después sigue "exactamente igual": sin respuesta por parte de Urbanismo.

"Tenemos varios problemas: por un lado, los ruidos; y por otro, las máquinas: los vapores salen por una rejilla ('shunt') que sirve de ventilación en los baños de las casas", detalla el administrador al indicar que la normativa en relación a estos vapores establece que debe haber una chimenea independiente en la azotea del local para evitar conflictos vecinales. "Como no la hay; la han conectado a la ventilación de los pisos. Y a los vecinos que están justo encima se les meten todos los olores del suavizante y los vapores que salen de las secadoras", añade el administrador, al subrayar que las máquinas no cumplen con la normativa vigente. Según señala, la licencia original que tiene el propietario dicta que estas deben ser eléctricas, pero los vecinos aseguran que son de gas. "La ley -y eso nos lo ha dicho el Ayuntamiento- establece que si las máquinas son de gas deben tener una salida de humos o chimenea independiente, cosa que no la hay; y por ese motivo les va a los vecinos", puntualiza. 

Un expediente "estancado" en el área de Urbanismo

Al parecer, el expediente lleva un año "estancado" en el área de Urbanismo del Ayuntamiento de Zaragoza. Y entre tanto, los problemas vecinales continúan. "Nos dicen que para poder denunciar por ruido se deben sobrepasar los 40 decibelios, pero desde las 8.00 a las 22.00 que cierra estamos con 33 decibelios en casa. No tienes calidad de vida porque estás respirando sus vahos y luego hay vibraciones constantes. Nosotros lo denunciamos. Pusimos la queja en Urbanismo, que pasó por el local y le dijo qué cosas tenía que adecuar. Él ha presentado una declaración responsable diciendo que todo lo que han pedido está hecho, y a día de hoy no está cumpliendo", afirma un vecino del inmueble, que confiesa estar "desquiciado" por la situación. "Hay veces que te tienes que largar de casa porque si no acabas harto. Después de un año la situación te genera nerviosismo... Y yo no pido que se lo cierren, pero sí que lo adecúen para que no produzca una molestia a los vecinos", puntualiza este zaragozano.

Por su parte, el actual propietario del negocio reconoce que amplió el número de máquinas sin tener autorización y aunque asegura tener ya "todo en orden", confiesa que ha puesto el tema en manos de sus abogados por el continuo "acoso" que sufre por parte de los habitantes de este inmueble. 

"Ha venido la Policía Local más de tres veces a hacer mediciones y no hay ruido. La última, que fue a las 22.10, la tuvieron que archivar. Como hoy en día por desgracia cuando hay denuncias trasciende aunque no se pruebe nada… Entras en un proceso que me han venido inspecciones de todo tipo. Y estamos hablando de una lavandería autoservicio, que es un negocio tan simple como una papelería o una mercería", se defiende el actual propietario, que abrió esta lavandería en 2016, sin ser vecino del barrio. Hasta entonces, el local estuvo cerrado. "Lo abrí en época de crisis, cuando te quedas en paro, y me encontré esta sorpresa. Gracias a Dios que tengo este tipo de actividad que es con la que comen mis hijos, que están en la universidad… pero esto es una pasada; al final ya no sabes ni dónde acudir", confiesa el propietario.

El administrador de fincas, que ha intentado mediar entre las partes, asegura que los problemas empezaron hace un año, cuando el local incorporó nuevas máquinas para ampliar el negocio y dar así mayor servicio en la zona. "Solicitaron una nueva licencia de actividad por esa ampliación que habían hecho; y ahí es donde está estancado el expediente. El Ayuntamiento les ha dicho que no se les va a conceder hasta que actualicen todo lo que tienen, y de ahí no pasa. Llevamos un año esperando que el encargado correspondiente emita un informe desfavorable. La ampliación no cumple la normativa vigente y el negocio sigue abierto incumpliendo la normativa. Esa es la situación en la que nos encontramos", destaca el administrador de fincas, que asegura haber mediado entre ambas partes. "Con el propietario del negocio se ha hablado varias veces… nos enseñó el local y al principio eran todo buenas intenciones, pero hemos visto que al final ha ido haciendo lo que ha querido y la relación se cortó porque nadie le ha parado los pies", apostilla.

Ahora corresponde al Ayuntamiento pronunciarse. Una de las grandes dudas que tienen los vecinos es saber si se le ha dado un "plazo" al actual propietario para subsanar la situación. Otros consideran que "ha pasado ya tiempo de sobra" tras poner varias reclamaciones en el Ayuntamiento. "Lo denunciamos en Urbanismo hace más de un año... Habremos puesto unas ocho reclamaciones y no avanza... Cuando dicen que hay que tener una vivienda digna hay muchas situaciones por las cuales no la puedes tener. Estamos viviendo una pesadilla en nuestro propio hogar. O encontramos una solución por parte del Ayuntamiento o vamos a tener que buscar otra vivienda...", lamentan los vecinos. 

Por su parte, el propietario del negocio confía también en que la situación se resuelva pronto para su "tranquilidad" y la salud de todos. "Al venir por la denuncia Urbanismo, ahora hay como un vacío... Conforme pasa el tiempo la gente más aprecia el negocio. En Zaragoza habrá unas 70 u 80 lavanderías, y no hay problema. A mí me llegaron a decir que podía haber montado una biblioteca... Ojalá se acabara el expediente porque esto machaca a cualquiera", confiesa. 

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