Zaragoza

Opinión

Centenario

Por
  • Víctor Juan
El grupo escolar Gascón y Marín de Zaragoza.
El grupo escolar Gascón y Marín de Zaragoza.
José Miguel Marco

El 11 de mayo de 1919 se inauguró en Zaragoza, en una plaza que transmitía optimismo en cada uno de sus edificios, el Grupo Escolar Gascón y Marín. Celebramos un centenario de sueños, convivencia, esperanza y utopía.

Una escuela no es un edificio. Una escuela es la reunión de niños y de maestros que se encuentran para descubrir el mundo y para transformarlo. No hay una historia de la escuela. Hay muchas historias. Las más importantes, las que tienen que ver con el compromiso permanente de las maestras o con las ganas de los escolares de ser mejores o con los deseos de colaborar de las familias, esas, quizá, no puedan contarse.

Lo esencial de esta celebración es recuperar la ilusión por la educación. La ilusión de una ciudad que levantó este grupo escolar. La ilusión de los padres que acompañaban cada día a sus hijos hasta la escuela. La ilusión con la que los escolares estrenaron un edificio que contaba con patio de recreo, salón de actos, duchas y aulas amplias, iluminadas por un torrente de luz que se colaba por los ventanales. Urge renovar la confianza en los maestros, la misma confianza con la que la ciudad les entregó a Eulogia Lafuente y a Guillermo Fatás, primeros directores de la escuela, el hermoso edificio diseñado por el arquitecto municipal José de Yarza. El Grupo Escolar Gascón y Marín prestigió la figura del maestro, dio importancia a la educación primaria y demostró el amor de la ciudad a la infancia, porque entonces y ahora los niños son siempre lo primero.

Víctor Juan es director del Museo Pedagógico de Aragón

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