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Los vecinos de Vadorrey vuelven a pedir que la línea 50 y la 39 compartan parada

Los residentes se quejan del ruido que generan los autobuses durante el tiempo que están parados entre que finalizan un servicio y comienzan el siguiente y aseguran que, a menudo, el transporte público bloquea el carril de circulación por la disposición actual de las paradas.

parada vadorrey
Parada de autobús de la calle Carmelo Betoré, en Vadorrey
AVV Vadorrey

Tan solo diez metros separan las paradas de la línea 50 y la línea 39 en la calle Carmelo Betoré, en el zaragozano barrio de Vadorrey. Una situación que, lejos de beneficiar a los vecinos por la cercanía entre una y otra dársena, está agotando su paciencia. Creen que si las paradas se unificaran se solucionarían muchos de los problemas de circulación que sufren en la zona y esto es lo que llevan demandando desde hace más de un lustro, aunque por el momento, sin ningún resultado.

“Queremos que el 50 pare en la del 39 y esta última se alargue para que quepan tres autobuses”, señala Pablo Polo, secretario de la Asociación de Vecinos de Vadorrey. Una medida que sería “en beneficio de todos”, según el colectivo. Y es que esta sucesión de paradas de autobús en tan poco espacio genera ciertos inconvenientes para quienes conducen por esa calle y para quienes viven en ella. “El 50 para frente a un portal y al ser final y principio de línea tiene establecimientos de regulación de horario, es decir, tiene que estar parado 15 minutos”, señala Polo, que asegura que esta pausa con el motor encendido resulta molesta para los vecinos.

De esta manera, según Javier López, presidente de la entidad vecinal, “se da el mismo servicio a los ciudadanos pero nos ahorramos una parada y una marquesina, que podría trasladarse a otra zona en la que la necesiten”.

Además, tal y como puede apreciarse en las imágenes que los miembros de la asociación compartieron en sus redes sociales, la falta de espacio genera situaciones que dificultan el tráfico a los demás vehículos. “Hay que alargar la dársena del 39 para que el bloqueo del carril deje de ser algo frecuente”, apunta Polo.

Otra de las peticiones de la asociación en materia de transporte es la instalación de un urinario junto a la parada para que los conductores que llegan a final de línea puedan hacer uso de él. “Lo que perseguimos es una dignificación del servicio en todos los aspectos”, comentan.

No obstante, y pese a que la entidad vecinal ha hecho llegar sus propuestas al consistorio, la situación sigue siendo la misma que hace unos años, porque ninguna corporación se ha comprometido a poner en marcha esta unificación de dársenas. “Lola Ranera, presidenta de la Junta de Distrito del Rabal, nos apoyó en todo, pero tras el cambio de gobierno la cosa se quedó en eso”, afirma López.

Cambios en los recorridos para dar servicio a más vecinos

Entre las reivindicaciones de la asociación sobre el transporte público de Vadorrey, sus integrantes también destacan la modificación de los recorridos de las líneas 39 y 50 para dar servicio a más vecinos. Estos cambios, según explican, no aumentarían los kilómetros recorridos y servirían para que los autobuses llegaran hasta el azud de Manuel Lorenzo Pardo. “Prestarían servicio a muchos bloques y tendría mucho más sentido”, considera Polo, que como aspecto positivo destaca la buena frecuencia de la línea 39: “En ese sentido estamos muy bien atendidos, porque pasa cada cuatro minutos”.

Los asuntos que completan la lista de preocupaciones del colectivo son la plaza del Tiempo, pendiente de finalizarse desde el año 2008, y el centro de salud de La Jota, suspendido por los usuarios debido a su saturación. “PSOE y Ciudadanos apoyaron una moción para aprobar un presupuesto de 150.000 euros para la plaza del Tiempo, pero todavía no hay noticias”, lamenta López. Esta zona ha de asfaltarse, porque los vecinos temen que la humedad haga mella en el gnomon, el reloj solar más grande del mundo. “Al sembrar césped en todo lo que es la ladera, el agua de riego discurre hacia abajo y se va filtrando, y tememos que pueda llegar a desestabilizarlo”, añade el presidente.

Sobre el centro de salud del barrio de La Jota, saturado por el gran número de pacientes a los que atiende, López ha advertido que la situación “irá a peor con la llegada de los nuevos vecinos” del final del paseo Longares. También ha reiterado la necesidad de contar con el nuevo ambulatorio del barrio Jesús, una demanda que tras 15 años de lucha vecinal, todavía no se ha satisfecho.

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