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El abandono y la falta de mantenimiento se ceban con los principales atractivos de la Expo

Legado Expo detalla en un crítico informe los desperfectos y exige soluciones al Ayuntamiento.

Mosaico oxidado.
Esta estructura, que ocupa casi 700 metros de largo de la parte central del frente fluvial y que sirve como asiento para los viandantes, presenta grandes zonas agrietadas y corroídas y además carece de un gran número de las piezas de cerámica con las que está hecha.
Mosaico oxidado. Esta estructura, que ocupa casi 700 metros de largo de la parte central del frente fluvial y que sirve como asiento para los viandantes, presenta grandes zonas agrietadas y corroídas y además carece de un gran número de las piezas de cerámica con las que está hecha.
Raquel Labodía

"Tendría que ser un paseo del arte a lo largo de la ribera del Ebro y, sin embargo, se ha quedado en nada". Así define Miguel Ipas, vicepresidente de la Asociación Legado Expo, la situación de deterioro que sufren algunos de los que fueron los principales atractivos de la Exposición Internacional de Zaragoza de 2008 y que ahora, ubicados en el frente fluvial, "tienen que recuperarse y arreglarse", reclama este portavoz.

Uno de los que están "en peor estado" es el colorido mosaico en forma cúbica que en su día perteneció a la plaza de Ciudades del Agua. Ahora, esta estructura presenta desprendimientos en su fachada y acumula a sus pies todas las losas que han ido cayéndose, tanto por el paso del tiempo como por el viento. Así lo pone de manifiesto la Asociación Legado Expo en el informe que ha redactado con el objetivo de que el Ayuntamiento de Zaragoza asuma responsabilidades y acometa su restauración y mantenimiento.

En el dosier también aparecen otros lugares como el banco ecogeográfico, una infraestructura de 700 metros de largo construida con pequeñas piezas cerámicas que en la actualidad presenta grandes zonas corroídas y oxidadas que afean el frente fluvial. Además, el espacio Expo de la avenida de Ranillas contó en sus inicios con 109 luminarias con un diseño especial (en forma vertical) de las que ahora solo hay una que funciona de manera parcial, mientras que el resto están rotas o fundidas.

Lo mismo ocurre con el que fuera el bosque sónico en el que los ‘árboles’ metálicos de casi tres metros de altura se iluminaban y emitían sonidos cuando los visitantes de la muestra de 2008 se acercaban a él. Ahora "no sirve ni se utiliza para nada porque está abandonado", explica Ipas, para quien la clave está en "darles un sentido y reutilizar los espacios que ya están construidos".

Esta reutilización se va a llevar a cabo, por ejemplo, en el Pabellón Puente, que se convertirá en un centro dedicado a la movilidad sostenible y a las ciudades inteligentes gracias a la colaboración del Gobierno de Aragón e Ibercaja. Desde Legado Expo alaban esta iniciativa, pero reclaman mejorar el estado de la zona de acceso al recinto, sobre todo, de los cubos que están en "un abandono casi total", según explicaron. Estos presentan maderas rotas y desprendidas, cristales resquebrajados y losas levantadas, llegando a suponer "un peligro para los ciudadanos".

Un centro para vender Aragón

Si hubo un espacio especialmente relevante en la Exposición Internacional de 2008 ese fue el Pabellón de Aragón, cuyo exterior es ahora utilizado como pista de patinaje y sus paredes están llenas de grafitis. Además, tiene goteras en la cubierta, cristales rotos por el vandalismo y lleva cerrado once años.

El vicepresidente de Legado Expo insta a la DGA (titular del edificio) a rehabilitarlo y, sobre todo, a darle un nuevo uso. Asimismo proponen utilizar la infraestructura como un centro de promoción turística "para vender Aragón y su riqueza en un lugar importante para la Comunidad", concluye Ipas.

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