Despliega el menú
Zaragoza

zaragoza

Movilidad elimina un carril e instala chicanes en Antonio Leyva para reducir la siniestralidad

El Ayuntamiento cambia la calle esta semana, solo diez meses después de su reforma, ante la velocidad excesiva de los conductores.

En la calle de Antonio Leyva ha aumentado la siniestralidad pese a estar limitada a 30 km/h desde su reforma.
En Antonio Leyva ha aumentado la siniestralidad pese a estar limitada a 30 km/h desde su reforma.
José Miguel Marco

Apenas diez meses después de concluir la primera fase de la reforma de la calle de Antonio Leyva, el Ayuntamiento se ha visto obligado a cambiar la configuración del tráfico rodado de la principal arteria del barrio Oliver. La velocidad excesiva de los conductores, que no respetaban la limitación de 30 kilómetros por hora, y la siniestralidad registrada –incluso falleció una peatona atropellada– han sido motivos más que suficientes para tomar una decisión. En concreto, los técnicos de Movilidad han optado por eliminar uno de los dos carriles de circulación y por instalar chicanes para evitar que los vehículos corran más de lo deseado.

Los trabajos de adecuación van a comenzar esta semana y están consensuados con los vecinos. De hecho, el Consistorio apostaba por ejecutar nueve chicanes, pero finalmente, y por petición de los residentes de la zona, serán cinco. No es la primera vez que se opta por esta solución en la capital aragonesa. En calles como Domingo Miral, Pedro Cerbuna, Cortes de Aragón o Manuel Lasala ya se han modificado los carriles de circulación, de forma que las líneas que los delimitan forman un trazado sinuoso que obliga al conductor a tomar curvas dentro del carril y, por tanto, a reducir la velocidad.

Ese es el principal objetivo, y no solo por las peligrosas carreras ilegales que, según denunciaron los vecinos, se han celebrado por Antonio Leyva, sino porque el Ayuntamiento ha detectado que «de forma generalizada no se respeta el límite de velocidad», marcado en 30 kilómetros por hora, es decir, como una vía pacificada.

En este sentido, a los técnicos de Movilidad no les preocupa que la principal calle del barrio quede reducida a un solo carril, ya que «la intensidad del tráfico se ha visto reducida desde la reforma», señalan fuentes municipales. En concreto, el Ayuntamiento cifra en unos 2.300 los vehículos que actualmente la atraviesan cada día.

Proceso participativo

La reciente reforma, en la que se invirtieron 760.000 euros, mejoró el estado de Antonio Leyva, pero propició un aumento de la siniestralidad, con varios atropellos, incluido uno de fatal desenlace, en el que falleció una mujer de 73 años que fue arrollada por un vehículo cuando cruzaba la calle. Los vecinos reclamaron entonces soluciones. «Nuestra primera opción no eran las chicanes, sino badenes o resaltes en la calzada», comenta Manolo Clavero, presidente de la Asociación de Vecinos Oliver-Aragón.

«Sin embargo, –continúa– los técnicos apostaron por las chicanes y, como nos dijeron que es una intervención reversible, vamos a ver cómo funciona y si no nos convence, pediremos que se cambie». En efecto, desde el Ayuntamiento recuerdan que esta opción es «rápida y sencilla» y que está abierta a modificarse en un futuro si varía la densidad del tráfico de la calle. Además, se trata de una primera fase que busca dar una solución inmediata a los problemas de siniestralidad y que ha sido articulada a través del Plan Integral del Barrio Oliver (PIBO).

"Como es reversible, vamos a ver cómo funciona y si no nos convence, pediremos que se cambie"

De hecho, la idea es poner en marcha a medio plazo una segunda fase «más ambiciosa» en la que, a través de un proceso participativo en el barrio, se decida la mejor forma de aprovechar los espacios ganados al tráfico privado con esta intervención, como con la instalación de bancos, maceteros o cualquier otra propuesta que hagan los vecinos.

El festival Asalto ‘presta’ la paleta de color

El Ayuntamiento de Zaragoza no solo ha buscado una respuesta funcional para la circulación del tráfico rodado en la calle de Antonio Leyva, también se ha propuesto una solución estética que hará más atractiva esta arteria del barrio Oliver. En concreto, eliminar un carril de circulación e instalar chicanes generará unos espacios ganados para el peatón y por donde ya no circularán los vehículos que serán pintados de llamativos colores.

Pero no serán unas tonalidades al azar. Desde el Consistorio zaragozano se ha considerado apropiado tomar prestada la estética que el festival Asalto confirió al distrito en su edición del año pasado. Entonces, los artistas intervinieron en diferentes fachadas y rincones del Oliver y consiguieron, más allá de revalorizar estéticamente los espacios, crear comunidad en torno al arte y dar visibilidad a los movimientos vecinales, que recibieron con los brazos abiertos la propuesta.

Etiquetas
Comentarios