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Los esfuerzos mancomunados de Lituénigo

El ayuntamiento y la Asociación Cultural Los Ancebillos marchan a una: el pueblo cuida sus servicios, acicala sus calles y mima el entorno natural para seguir conquistando a vecinos y visitantes.

La cita es en el bar del pueblo. Allí asoman tres mujeres que representan a un pueblo orgulloso de su espíritu colaborativo. Clara, Mónica y Cristina (luego se unirá una cuarta, Mariángel Pellicer, madre de Clara) son vértices de Lituénigo, puntos de apoyo con los que mover el mundo desde una villa en flor (título ganado a pulso) que vive mirando de reojo al Moncayo. De reojo y con embeleso, claro; el coloso impone y hechiza a partes iguales. El pueblo tiene muchos vértices más, y de eso presumen sus representantes coyunturales. "No es solo que todo el mundo arrime el hombro cuando hay algo que hacer por el pueblo; es que además nos llevamos muy bien –apunta Cristina Rodrigo, litueniguense, que trabaja en la estación de autobuses de Tarazona– y estamos orgullosos de la unión que hay entre los vecinos".

De ese carácter solidario y acogedor da fe Mónica Pérez; riojana, con pareja turiasonense (la cabecera de comarca está solamente a 14 kilómetros) llegó hace tres años y medio al pueblo para llevar el bar del pueblo. "Buscábamos un sitio tranquilo donde poder vivir y trabajar. Estamos tan contentos con el pueblo y la gente de Lituénigo que hemos decidido lanzarnos a otra ilusión, una tienda que incluya carne y congelados, para que no sea necesario bajar a Tarazona a comprar esos productos y poder surtir a los que vienen el fin de semana. Queremos abrir en junio, de cara al verano". Ya hay una pequeña tienda de abastos en el pueblo, que lleva Alicia. También hay varios apicultores aficionados; quedan un agricultor y un ganadero.

La profe de inglés

Clara García imparte la asignatura de inglés en el colegio Sagrada Familia de Tarazona. A sus 28 años ya acumula experiencia académica y vital más que suficiente para haber asentado un plan de vida que comienza por residir en Lituénigo. Estudió en la Universidad de Soria y completó estancias académicas en Dinamarca y Escocia, además de simultanear formación extra con su trabajo de ‘au pair’ en Inglaterra. "Las experiencias me ayudaron a conseguir un trabajo cerca del pueblo y así poder vivir en el pueblo de mis padres y mis abuelos. Desde hace pocos años crecemos en población infantil; mi hermano tiene 25 años y fue de los últimos en nacer aquí hasta hace seis años; han nacido cuatro niños en este tiempo y nos hace mucha ilusión; además, han regresado hijos de litueniguenses emigrados a Zaragoza, Barcelona o el País Vasco, donde fueron las dos oleadas grandes en los 60 y 70; ojalá siga esta tendencia".

De los actuales vecinos hay gente trabajando en Tarazona, Borja y Tudela, el padre de Clara tiene una empresa de construcción en Tarazona, Consypro, y su madre lleva una casa rural en el pueblo, La Carrasca. Consypro, por cierto, patrocina el equipo de fútbol sala de Lituénigo, que está en semifinales de la Copa Primavera local: juega este próximo sábado contra un equipo de la vecina localidad de San Martín de la Virgen del Moncayo.

Cristina Rodrigo no tiene un cargo político en Lituénigo, pero colabora en todo lo que puede con las diferentes iniciativas desarrolladas en el pueblo. "Todos lo hacemos según nuestra posibilidades, pero las ganas siempre están ahí. Tenemos la Asociación Cultural Los Ancebillos, así llamada por la fuente del mismo nombre que está a la entrada del pueblo. A la fuente viene mucha gente a por agua, tiene fama de ser muy buena, y para el pueblo es lugar de reunión; en el día viene mucha gente de paseo, y por la noche se juntan más los jóvenes".

"La Asociación –recuerda Clara– está orgullosa de haber cedido atrezo y vestuario para las películas ‘De tu ventana a la mía’ y ‘La novia’, de Paula Ortiz". Clara, que tiene mucha mano a los concursos de internet, consiguió traer hace tres años el rodaje de un videoclip musical al Embalse Alto del río Pedrogal tras enviar una foto del lugar al cantante Andrés Suárez, que rodó allí la interpretación a guitarra y voz de su tema ‘Una noche de verano’, disponible para su visionado en You Tube. 

El cuarteto va perdiendo elementos en el paseo; Mónica se queda en el bar, Mariángel marcha a casa, Clara se queda a hacer mimos a su abuela y Cristina se encarga de la despedida. Bueno, del ‘hasta pronto’...

Las fiestas, la Feria de los Oficios Perdidos y las flores que engalanan el municipio

Además de tener el Moncayo a la vista, Lituénigo cuenta con el emblemático Embalse Alto del río Pedrogal; hay otro abajo que tampoco va exento de magia, y muy cerca del pueblo se alza una carrasca centenaria a la que suele accederse en paseo, con su bucólico banquito a la sombra cuando las hojas comienzan a salir. El patrón del pueblo es San Miguel; las fiestas grandes son en septiembre (el último domingo del mes se hace el pesaje de los niños, un rito ancestral e ininterrumpido que enorgullece a los parroquianos) y también hay fiesta por el San Miguel de mayo. "Para la Inmaculada –comenta Clara García– hay una nueva fiesta de las Mozas de Lituénigo; ya nos tocaba, porque la de siempre ha sido de los Mozos en San Blas, el primer fin de semana de febrero, cuando se cantan las albadas y se hacen la fiestas del Medio Cántaro y de las Almendras. También se celebra la Virgen del Río con hogueras y carnaval, y el primer fin de semana de julio tenemos la Feria de los Oficios Perdidos, declarada de interés turístico regional y que ya lleva 17 ediciones. En Navidad se instala un belén con figuras de madera en la entrada del castillo". En la comarca se conoce a Lituénigo como el pueblo de las hortensias. "Siempre hemos tenido muchas plantas y flores –comenta Cristina– y cada cual se cuida las suyas, pero todos compartimos la misma conciencia desde hace mucho. El año pasado nos presentamos al concurso Villas en Flor y obtuvimos la máxima calificación, tres flores. Este año vamos a presentarnos otra vez: la valoración será hacia julio y el veredicto, en septiembre".

En datos

Comarca: Tarazona y el Moncayo.

Población: 127.

Distancia a Zaragoza: 87 km.

Los imprescindibles

Los alojamientos

En Lituénigo hay dos casas rurales: La Carrasca y la Solana Moncayo. El castillo (en la foto, bajo el destello solar) está en rehabilitación: el pueblo quiere convertirlo en un hotel y busca fondos para impulsar el proyecto.

Museo del Labrador

Es una exposición permanente que abrió el año 2000 y consta de más de 200 piezas entre aperos de labranza y enseres domésticos. La compiló Jesús Hernández, que dedicó cuatro décadas a su afición. Falleció en 2012.

Frontón

De pequeño tamaño y situado al final de la calle Juego de Pelota, su pared principal es un mural del pintor uruguayo Daluz, que tiene obra en varios puntos de Aragón. El frontón tiene la pared lateral a la derecha: un plus para los zurdos.

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