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Daniel Ulibarri: la pasión por las ciencias y el esfuerzo constante

El estudiante de 2º de Bachillerato en el IES Pedro de Luna de Zaragoza ganó recientemente una de las medallas de oro de la Olimpiada Nacional de Química, aunque en sus 17 años de vida ya acumula algunos méritos académicos más.

Daniel Ulibarri posa con su medalla de oro en su instituto, el Pedro de Luna de Zaragoza
Daniel Ulibarri posa con su medalla de oro en su instituto, el Pedro de Luna de Zaragoza
ARANZAZU NAVARRO

Tiene un expediente académico impecable, aunque asegura que para los exámenes estudia, como mucho, una semana antes. Eso en caso de que sea una asignatura que le cuesta más (aquellas en las que hay que memorizar todos los autores de la Generación del 27 o los diferentes adjetivos con los que decorar un poema) y es que, Daniel Ulibarri Sánchez es, sin duda, un chico de ciencias.

El joven estudiante de 2º de Bachillerato en el IES Pedro de Luna de Zaragoza se proclamó hace unos días ganador, junto a otros dos estudiantes de otras Comunidades, de la Olimpiada Nacional de Química celebrada en Santander, aunque asegura con humildad que no se lo esperaba "lo más mínimo". "Yo sabía que había hecho bien el examen, pero es que estás compitiendo con los mejores de toda España, entonces piensas que tú lo has hecho medio bien, pero que puede que otro lo haya hecho bien entero así que pensé que si me quedaba entre los veinte primeros ya estaría genial", ha reconocido. 

El examen de la Olimpiada (que ya va por su vigésimo tercera edición) era tipo test y tenía tres problemas de química, con un enunciado de dos carillas de folio cada uno de ellos. Tras resolverlo lo mejor que pudo (y le salió muy bien), llegó el veredicto. "Al principio empezaron a llamar a los que solo tenían diploma de participación y no dijeron mi nombre, luego a las menciones de honor, el bronce y la plata y seguía sin aparecer así que pensé que o me había equivocado o había hecho un buen examen", asegura con emoción.

Y así fue y gracias a esa prueba consiguió un premio de 1.000 euros en metálico y la posibilidad de acudir a la Olimpiada Internacional que se celebra a finales de julio en París y a la Iberoamericana que será dos meses más tarde en Oporto. "Si puedo iré a las dos porque por intentarlo que no quede", dice Daniel.

Esfuerzo y ganas

Daniel compaginó la preparación para la Olimpiada Nacional con los exámenes finales de 2º de Bachillerato que "eran los realmente importantes", según dice el joven al que nunca le ha gustado la asignatura de Lengua ("ni en Primaria), pero que disfruta con las Matemáticas y más aún con la Química y la Física. "A mí, tener que memorizar no es una idea que me atraiga mucho, prefiero entender las cosas y poder hacerlas en el instante", confiesa. A pesar de ello, tiene una media de 10 en este último curso en el instituto, algo que puede que le venga de familia. "Mi hermana, que tiene un año más que yo, sacó todo dieces menos un nueve en esta etapa, así que yo me propuse superarla en eso", explica entre risas.

Ahora se enfrenta en menos de un mes a la tan temida selectividad, para la que estudiará lo "necesario" y siempre "por la noche" ya que eso de levantarse a las 5 de la mañana y ponerse a repasar los apuntes no lo ve muy claro. El reto que tiene es alto y es que aspira a entrar a la carrera que tiene la nota de corte más alta de la Universidad de Zaragoza: la doble titulación de Física y Matemáticas con un 13,429 en este curso académico 2018-2019.

Con 17 años ha ganado el Premio Extraordinario que el Gobierno de Aragón concede a los mejores estudiantes de la Comunidad en diferentes etapas académicas, aunque él lo consiguió en la ESO y ha quedado finalista en diversas olimpiadas, como la de Biología celebrada en la Comunidad en febrero. Daniel considera que la clave del éxito es "prestar mucha atención en clase porque te ahorras mucho trabajo después" y sobre todo, mezclar el esfuerzo con las ganas.

"Cuando algo te gusta no es que no te cueste esfuerzo hacerlo bien sino que te cuesta lo mismo, pero lo haces con ganas de demostrarte, sobre todo, a ti mismo que eres capaz de ello e ir superándote poco a poco", ha reconocido el joven que augura que en un futuro será investigador. Y, de momento, va por el buen camino.

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